Femen, Pussy Riot y el guarimbero global

La guerra global lo es en todas sus etapas. Ya hemos visto cómo las operaciones psicológicas son un patrón mundial y ahora vemos claramente otro de sus síntomas como es la creación de la imagen del “guarimbero global”. El guarimbero global no es el “indignado” que lucha incansablemente (sin cansarse) sentado en un plaza esperando que el capitalismo caiga, el guarimbero global es un ser que se aprende cualquier hashtag y sale a hacer barricadas para destruir su ciudad, para restaurar el neoliberalismo en cualquier lugar donde haya retrocedido un poquito.

Ucranianos, egipcios, brasileros y venezolanos se intercambian fotos en tuiter dándose ánimos mutuamente en la hermandad universal guarimbera. Claro, nada que ver con los campesinos de Colombia, los desahuciados en España o los que luchan por la educación gratuita en Chile, tal comparación les ofendería, ellos exigen la genuflexión al FMI, la privatización de todo y la renuncia a una política exterior autónoma.

El guarimberismo global tiene sus super estrellas nacidas en Rusia, que ahora portan el cartel de “Liberen a Leopoldo”. Se llaman las “Pussy Riot”, que podría traducirse como “guarimba vaginal” y son un par de sifrinitas que pasaron 21 meses presas por destruir de patrimonio cultural y hoy lideran la comparsa universal de la protesta posmoderna y sin sentido y la orgía de destrucción que pretenden los enemigos de la democracia en Venezuela y en el mundo.

Las Pussy Riot no son sólo unas terroristas son, además, una banda punk financiada por Estados Unidos y la Unión Europea (de esas que les gusta a la gente de El Libertario), para tratar de disminuir la influencia de Rusia en la región. Mientras se grababan destruyendo una emblemática iglesia moscovita, también grabaron su detención y estuvieron 21 meses en prisión; suficiente tiempo para que desarrolle una intensa campaña internacional para la liberación de estas mansas palomas, mientras la atención anti-rusa se alternaba entre las guarimberas vaginales y los mercenarios de Greenpeace que entraron ilegalmente a las aguas rusas a bordo de un buque.

Las “feministas punk” empezaron a formar parte de la campaña global anti-Rusia. Tantas veces alguien lloraba por la malandra Afiuni en Venezuela, tantas veces alguien lloraba por estas otras. Pero el circo anti-ruso tiene más payasos. Sus amigas Ucranianas de Femen andaban por el mundo mostrando las tetas para “informar al mundo sobre los abusos de Putin” como si CNN hablara de otra cosa. Por unos cuantos dólares compraron muchas tetas, podias ver tetas en la Torre Eiffel, en el Coliseo, en el Big Ben y en la puerta de Bradenburgo, a ratos también apoyaban el golpe de estado en Egipto, el linchamiento de Gadaffi y cuanta “primavera” la oligarquía mundial quisiera crear.

Luego de ver tantas tetas, y recibir sus maletas con dólares y euros, los “soñadores” ucranianos decidieron que era buena idea iniciar una guerra civil que amenaza con ser una guerra global ¿y contra quien apuntan las armas? Pues contra Rusia.

Venezuela es uno de los principales aliados de Rusia en la región, por eso la solidaridad guarimbera universal se expresa en “hashtags”, “likes”, armas y billete. Al igual que los terroristas venezolanos, las vaginas alzadas piden abiertamente una invasión a su país, se toman fotos con Hillary Clinton y y van de gira por el mundo denunciando “atrocidades” mientras salen en las portadas de las revistas.

El guarimbero global es la vanguardia de fascismo global, que quiere iniciar una nueva guerra mundial.

Notas relacionadas