Una mirada desde Francia

El inquietante juego de la derecha venezolana

Por una vez dejemos que sea el representante de la Santa Iglesia Católica quien nos hable sobre Venezuela. Es cierto que desde su elección, el padre Francisco nos ha acostumbrado a un discurso anticapitalista que enlaza con la sensibilidad de millones de latinoamericanos. Puede que los pueblos afroamericanos, originarios y mestizos del subcontinente sean creyentes, pero también es cierto que están infinitamente más cerca de la Teología de la Liberación que del discurso medieval y reaccionario del Viejo Mundo. Esta es la razón por la cual Francisco debe cumplir con las expectativas de los fieles en este continente joven y portador de esperanza, y no duda en denunciar el capitalismo al usar fórmulas como "el estiércol del diablo".

La manipulación informativa que se dirige contra Venezuela dispara en todas las direcciones. En este contexto, las palabras del Papa, quien ha jugado un papel mediador en el proceso de diálogo en Venezuela hasta finales de 2016 junto a los ex presidentes Martín Torrijos (Panamá), Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana) y Ernesto Samper (Colombia), tiene el mérito de aclarar los términos del debate.

Preguntado sobre la posibilidad de relanzar la iniciativa para el diálogo, el Papa Francisco ha criticado la falta de interés de la oposición: "Creo que (el diálogo) debe tener lugar ahora, pero que las condiciones deben ser claras, muy claras. Pero parte de la oposición no lo quiere, es curioso porque la oposición está dividida (…)".

Dividida pero todavía opuesta al diálogo, la derecha venezolana ha perseverado en su estrategia de confrontación violenta y ha manipulado las muertes que han resultado de ella. En cambio, el Gobierno aseguró que los derechos de la oposición para protestar es una cosa, pero que cualquier uso de la violencia sería castigado por los tribunales. Y, al igual que en 2014, Maduro no dudó un segundo para denunciar la posibilidad de un uso desproporcionado de la fuerza por los agentes de policía. De hecho, aquellos que hayan cometido abusos contra los manifestantes son detenidos y juzgados conforme a la ley.

De modo que, más allá de la manipulación informativa de los medios internacionales, la situación que observamos está lejos de ser dominada por una lógica de represión. Más bien, se parece al manual de las revoluciones de color que condujeron a un cambio de régimen como en Ucrania. Al igual que en aquel país, vemos a manifestantes "pro-democracia" bastante insólitos desfilando junto al fascismo.

Esto explica el nuevo ángulo muerto de los medios de comunicación: el 26 de abril y el 2 de mayo, varios funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana fueron heridos por balas. Son contradicciones que desacreditan el discurso de los medios corporativos, cuando retratan como perfectos demócratas a la extrema derecha violenta de Venezuela, al tiempo que estigmatiza al pueblo chavista, verdadero actor de las conquistas sociales de la Revolución.


Publicado originalmente en Investig'action.

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