El cinismo y el odio por encargo

Aunque el adjetivo "cínico" lo define el diccionario, en su primera acepción, como "aquel que hace alarde de no creer en la rectitud ni en la sinceridad"; en la segunda, agrega: "Se dice de los filósofos griegos de la escuela fundada por Antístenes, que pretendían vivir en consonancia con la naturaleza, y se oponían radicalmente a las convenciones sociales".

La "escuela" toma su nombre de un gimnasio donde enseñaba el filósofo llamado Cinosarges, que en griego significa "perro blanco". Quizás el más conocido de los pensadores "cínicos" sea Diógenes, a quien se le atribuyen urticantes anécdotas. Una vez, al preguntarle por qué algunas personas adineradas daban limosnas a los pobres y no a los filósofos, respondió: "Porque piensan que pueden llegar a ser pobres, pero nunca a ser filósofos".

"La desaparición de los 43 normalistas de Iguala -escribe José Gregorio González-, ilustra la terrible situación que viven los mexicanos".

Atacados por el narcotráfico y las mafias nacionales, sufren los embates de quienes desacralizan la sociedad y buscan convertirla en un basurero, en un ámbito de desesperanza y desolación. El presidente Enrique Peña Nieto, ignorando la crisis política, viaja a China. Desde Alaska se dirige a su pueblo para condenar las protestas de quienes piden justicia por sus deudos, y a su regreso, amenazarlos con más represión. ¡Ya se cansó!

En varias capitales del mundo se han alzado airadas voces de protestas en multitudinarias manifestaciones y, al frente de ellas, portando sus afiladas y coléricas banderas acusatorias "toda la gente mexicana como un erizado bosque en marcha de cactus".

Algunos organismos internacionales se han pronunciado condenando, aunque tímidamente, esa bárbara masacre que impugna hasta la propia condición humana, y que ha sido silenciada vergonzosamente por las duramente cuestionadas empresas de comunicación.

¡Y ésa de la escuela normal de Ayotzinapa no es la primera que ocurre en México! Decenas de fosas comunes se han descubierto en la búsqueda "de los 43", con lo que se pone de manifiesto la presencia de un "Estado terrorista" o "narco-Estado", dado que ha quedado en evidencia la complicidad entre el crimen organizado y algunas instituciones, que alcanza hasta la presidencia de la República. "¡Pobre México, tan lejos del cielo y tan cerca de los Estados Unidos!".

¿No tienen la patológica obsesión de exterminar a todo aquel que se les oponga?

Y mientras eso ocurre en el país del gran presidente revolucionario Lázaro Cárdenas, fundador de las escuelas normales en las comunidades más deprimidas en la década de los 30, que nacionalizó el petróleo y adelantó una profunda reforma agraria, ¿qué dicen los cabecillas opositores en Venezuela? Nada, pues Washington se arrecharía si se les ocurriera protestar contra gobiernos "amigos" -presionados para firmar leoninos TLC-, ¡y que acaba de regalarles nada menos que su industria petrolera!, así como criticar al otro "pana", que les permitió la instalación de siete bases militares.

De modo que tienen que meterse la lengua donde no les pegue el sol, porque de lo contrario se interrumpiría el flujo de dólares para sus guarimbas terroristas y su brutal guerra económica contra el pueblo, lo cual les facilitaría -deliran ellos- el asalto del poder como sucedió en Chile en 1973, para luego entregar el país y sus riquezas a las transnacionales y a las parasitarias burguesías locales, tal como ocurrió durante el "puntofijismo". ¿Recuerdan a los perros de Pavlov?  ¿Y por qué esta oposición y sus cartelizados medios odian tanto a los pueblos y a sus gobiernos que se resisten a la explotación y al saqueo de sus recursos?

Porque no son monigotes de los Estados Unidos que, viéndose frustrados en sus aviesas intenciones, le imponen a sus capataces criollos la misión de satanizarlos y perseguirlos, como hacen aquí con los médicos cubanos, por ejemplo, que sólo vienen a brindarnos salud, y no a bombardearnos "humanitariamente", o a derrocarlos y ocuparlos -¡en algunos casos hasta siete veces, como a la martirizada Haití!-, bestialidad característica de sus financistas, quienes además les "aderezan" sus recetas económicas y políticas neoliberales para que sigan el "ejemplo" de México o Colombia.

Charles Darwin, el autor de la teoría según la cual el hombre desciende del mono, explicaba que "las raíces del odio estaban en la venganza y en la defensa de los propios intereses".

El historiador Isaiah Berlin hablaba del odio, "refiriéndose a la xenofobia"; mientras que Aristóteles ve el odio "como un deseo de aniquilación", en lo cual coincide Freud, quien definía el odio "como un estado del Yo que desea destruir la fuente de su infelicidad". "Defensa de los propios intereses"; "xenofobia"; "deseo de aniquilación"; "destruir la fuente de su infelicidad", ¿no son conceptos que servirían para categorizar a los sectores más rabiosos de la oposición? ¿No será que una de las causas de su iracundia es la defensa a ultranza de sus privilegios ancestrales y de sus mezquinos intereses? ¿Qué es xenofobia? ¿No es acaso el odio a los extranjeros, en este caso a los cubanos, palestinos, rusos, iraníes?

¿No tienen la patológica obsesión de exterminar a todo aquel que se les oponga, en especial a los que ellos llaman "colectivos", quienes deben mantenerse alertas porque buscan atacarlos "por miedo o por odio", y ambos sentimientos prevalecen en ellos? Finalmente, ¿cuál es la supuesta "fuente de su infelicidad"? ¿La pérdida del poder o, tal vez, verse obligados a compartirlo con quienes nunca lo tuvieron, y que son ahora los verdaderos protagonistas de su propio destino?

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