Del Estado, sus riesgos y metáforas

El hombre imita a la Naturaleza a través del Arte, y el hombre que también es Naturaleza, acaba imitándose a sí mismo.

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"La destrucción de Leviatán", por Gustave Doré

Lo que sigue sería para Thomas Hobbes el origen del Estado: "Pero el Arte va aún más lejos, imitando la obra más racional y excelente de la Naturaleza que es el hombre. Pues mediante el Arte se crea ese gran Leviatán que se llama una República o Estado (civitas en latín), y que no es sino un hombre artificial, aunque de estatura y fuerzas superiores a las del natural, para cuya protección y defensa fue pensado. Allí la soberanía es un alma artificial que da fuerza y movimiento al cuerpo entero; los magistrados y otros funcionarios de judicatura y ejecución son las articulaciones; la recompensa y el castigo hacen las funciones de los nervios en el cuerpo natural, anudando al trono de la soberanía cada articulación y cada miembro, de tal manera que todos sean movidos a realizar su tarea; la opulencia y las riquezas de todos los miembros particulares son la fuerza; la salus populi (la seguridad del pueblo), sus negocios; los consejeros, gracias a los cuales le son sugeridas todas cuantas cosas precisa saber, son la memoria; la equidad y las leyes son una razón y una voluntad artificial; la concordia, la salud; la sedición, la enfermedad, y la guerra civil, la muerte. Por último, los pactos y convenios, mediante los cuales se hicieron, conjuntaron y unificaron en el comienzo de las partes del cuerpo político, se asemejan a ese fiat o hagamos al hombre pronunciado por Dios en la Creación".

Justificamos la larga cita.

La AN busca cambiar el Estado a través de una guerra civil e invasión extranjera

Hobbes sitúa en primer lugar, como inclinación general de toda la humanidad, un deseo perpetuo e insaciable de poder tras poder, que sólo cesa con la muerte. Entonces entendemos que visualice a esa multitud de personas que es el Estado como "un Dios mortal", Leviatán o rey de todas las fieras. La cita de Job 41, 1-34, nos hace entender por qué tituló así Hobbes su libro sobre el Estado. Esta descripción, de autómata terrible que se alimenta de poder, la encontraremos en las metáforas de seres fantásticos en teóricos posteriores, como Marx: "espantoso organismo parasitario", "boa constrictor", "paralizante íncubo".

El Estado venezolano está amenazado por la sedición (enfermedad) que puede conducir a la muerte del Estado que es la guerra civil. Por la guerra económica (que precede a la propiamente dicha) está desarticulado, débil económicamente, sin memoria, sin nervios. ¿Harán con el Estado banquete los compañeros? ¿Partirán la República entre los mercaderes? La soberanía está amenazada. Hay que volver a la Constitución de la República Bolivariana, al hágase la luz de Simón Bolívar, el Padre de la Patria. Antes están las palabras, sus cartas y discursos, los proyectos constitucionales, el diálogo que hacen al Estado.

La directiva de la Asamblea Nacional, los gobernadores y alcaldes no bolivarianos buscan, en verdad, cambiar bruscamente al Estado a través de una guerra civil, invasión extranjera, o ambas. Intérpretes de una partitura ajena. Están más cerca de sus medios que de los fines. Afortunadamente los planes del complejo militar-industrial y mediático y su invasión camuflada de ayuda, parecen suspendidos por los resultados electorales allá. La candidata de la guerra fue derrotada. Simpatía por Trump: "I am a man of wealth and taste". Norteamérica para los norteamericanos, Latinoamérica para los latinoamericanos. El muro tiene dos lados. Sympathy for the devil.

El diálogo, las palabras, la persuasión, pactos y convenios pueden parar la guerra entre venezolanos. Simpatía por Francisco. Dijimos que el diálogo antecede a la República, entonces puede la conversación hacer recuperar la concordia. No provoquemos al rey de todas las fieras, como le llama Hobbes. Se advierte sobre el Estado en Job: "Pon tu mano sobre él; te acordaras de la batalla y nunca más tornarás".

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