¿Cuál es el lío del Inces?

Algunos días atrás Nicolás nos hablaba sobre los ingresos petroleros de hoy comparados con los de hace un par de años, decía que antes se recibían 3 mil millones de dólares mensuales en el mes de febrero, pero en el mismo periodo de este año apenas obtuvimos poco más de 70 millones de dólares por ese concepto.

Hay quien nos llama jalabolas a los que opinamos que es un tiempo de oportunidad, de verdadera potencia revolucionaria. Como país estamos llegando a un punto donde nada es conocido, por más que Pérez Abad se gaste asesorándose con expertos de todo el mundo, las condiciones de partida que tenemos para salir de este atolladero rentista son únicas en su especie. Ignoramos todo, ninguna solución técnica existente genera buenas expectativas, y cuando eso pasa es hora de invertir tiempo en inventar la nueva vida (o de llorar sobre el cadáver de la vieja vida, que ya no existe y no volverá).

Hace 17 años hicimos en el papel una nueva república, una que nos pedía un nuevo ordenamiento territorial, energético, político y social. Pero contábamos con las mismas condiciones objetivas de la vieja república, es decir, en la realidad seguimos siendo muy parecidos a la Cuarta República porque seguíamos montados en el tren de la democracia representativa, una mayoría de personas en edad productiva dedicadas a empleos en el sector de atención al público en comercios y el rentismo petrolero.

Hoy ya no va a ser posible que trabajemos todos vendiendo teléfonos, de burócratas, manejando camiones, de secretarias, administradores, vendiendo ropa, en centros telefónicos de atención al cliente; inclusive no se va a poder soportar algunas instituciones "públicas" que estén asociadas íntimamente con el viejo Estado. Estimados, esto será así porque ya no existe la fuente de plata que nos mantenía a todos sentados en una silla en empleos extremadamente improductivos.

Esta vez sí estamos viendo de frente la cara de nuestra revolución invitándonos a hacer otro territorio, otra política, otra sociedad y otra forma de usar la energía. Porque así perdamos las instancias del poder ejecutivo, el deterioro del sistema capitalista es más que evidente, todos los números nos indican su decadencia, la única opción a la muerte es la creación. No hay receta que devuelva el mundo al punto donde el capitalismo podía crecer exponencialmente en todo el globo, hace años que se está desacelerando el crecimiento del PIB de todos los países, con miras claras de comenzar una recesión generalizada muy pronto. No me crean a mí, busquen los números si les da la gana, dense cuenta que estamos metidos en una estafa Ponzi global a punto de explotar.

La constitución de otro país va a pasar por decantar lo que sirve y desechar lo que no sirve

La constitución de otro país va a pasar por decantar lo que sirve y desechar lo que no sirve, es decir, hay cosas que no deben seguir existiendo para que surjan otras cosas que necesitamos urgentemente.

Desde lo personal

Soy trabajador del Inces, he estado en tres espacios diferentes de esta institución y he visitado varios centros de la zona occidente y llanos. Gracias a algunos jefes ganados a la reflexión hemos tenido la oportunidad de conocer parte de la historia de nuestro país mientras conocíamos la historia del instituto.

A pesar de la teoría casi religiosa de la creación del Inces por parte de Prieto Figueroa "en seis días y el séptimo descansó", el asunto del "hombre en expansión" y la educación popular, luego de su fundación el instituto rápidamente se dedicó a proveer mano de obra calificada y barata a las empresas privadas del país. Por más acento que quieran poner en que el Inces se creó para satisfacer necesidades del pueblo, eso es sólo el queso en la trampa del ratón.

La llamada "universidad de los pobres" tenía una función clara dentro del ecosistema rentista nacional, y ese diseño no es precisamente endógeno. Si seguimos los hilos de la historia nos damos cuenta de que el Inces junto con el rentismo nacen apegados a un plan político de los gringos, la famosa Doctrina Monroe, que a grandes rasgos se trata de un plan de apropiación de recursos y de división internacional del trabajo para todo el continente. A cada país de la región se le asignó una o varias tareas: extractor de materias primas, ensamblador de cachibaches, prostíbulo turístico, maquila. No importaba mucho el papel que se jugara ni su pertinencia, porque en nuestros países del sur el gobierno lacayo de turno se iba a asegurar de satisfacer a sus jefes gringos y de plegar el país para los intereses imperialistas.

Puede sonar como un discurso desgastado, pero la historia de nuestra región es esa, confirmado por papeles de los servicios secretos y no tan secretos del mismo Imperio gringo. Nada más para empezar lea sobre la Doctrina Monroe y el Corolario Roosevelt y después vuelve. Esos documentos no los escribió Mario Silva, Nicolás o Chávez para incriminar a los gringos, los escribieron ellos mismos con sus manos llenas de sangre.

Entonces ¿cuál es el lío del Inces?

El Inces en realidad no tiene ningún problema, funciona perfectamente, pero funciona para lo que fue diseñado, nunca para la comuna. En el momento en que no controlemos el poder ejecutivo podrá volver a dar cursos para que los pobres vayamos de nuevo con la cabeza baja a trabajar en las fábricas que los gringos quieran que haya en nuestro país.

Volver a las "glorias" del Inces significa ser lacayos de la Doctrina Monroe

Una institución diseñada a la sombra de un plan político imperial y macerada en sus métodos durante toda la Cuarta República no puede ser útil para una revolución. En nuestros años de la era chavista el gobierno ha intentado hacer muchas cosas con el Inces: ha sido la casa de algunas misiones sociales, se ha intentado hacer educación popular en función de la emancipación territorial y cultural del trabajador en vías de la nueva economía comunal, se han hecho convenios con las empresas recuperadas bajo control obrero, etc. Pero siempre ha quedado un sabor agridulce, cuando no una sensación de frustración.

El Inces es un alicate, los alicates ajustan y desajustan tuercas en una máquina, nosotros necesitamos es destrozar esa máquina, necesitamos una cizalla. Parte del problema es que estamos tratando de demoler usando un alicate.

No desconozco la calidad de los maestros y maestras del instituto, son lo único que merece continuidad. Pero administrativamente somos un cáncer, no por ineficientes ni por corruptos, sino por diseño de la institución. La única razón para mantener la institución caminando es en el marco de la estabilidad laboral y protección del empleo que ha sido política bandera de Nicolás.

Pero así nos quedemos sin chamba, hay que ser sinceros con nosotros mismos. El Inces se ha tenido que dedicar casi en exclusiva a cobrar tributos, las formaciones son prácticamente una excusa, los recursos se utilizan en los departamentos que se encargan de la recaudación y casi en último lugar a la educación. Afortunadamente, después de laborar ahí algún tiempo, me he dado cuenta de que no hay forma de hacer eficiente la institución, no me intranquiliza ni me quita el sueño buscar la forma de mejorar o ponerle un parche al Inces para que vuelva a tener las "glorias" pasadas, hoy sé que la única opción es la liquidación de la institución, así nos ahorramos esos cobres y esos edificios y terrenos quedan disponibles para soñar e inventar sobre ellos. Sin llorar, debemos saber que volver a las "glorias" del Inces significa obligatoriamente volver a ser lacayos de la Doctrina Monroe.

Habrá quien salga adolorido a decir que hay experiencias que sí han funcionado, y yo sé que sí existen, pero estemos claros que han sido excepcionales, no son la regla. Además, sabemos dónde y quiénes son los que han hecho que esas experiencias funcionen: en su grandísima mayoría gente del campo profundo, gente chavista hasta el tuétano, campesinos con mucho valor y consciencia productiva, con amor por el territorio, hervidero revolucionario. En ese contexto todo funciona, con el Inces o sin él.

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