Amenaza inusual y extraordinaria

Usualmente los Estados Unidos de Norteamérica han sido desde sus orígenes una amenaza permanente contra América Latina, en su afán expansionista que le costó la mitad del territorio a México y no pocas invasiones a Centroamérica, bajo el principio de Monroe: América para los americanos. Durante casi dos siglos fuimos su patio trasero, golpes de Estado y dictaduras de por medio. Luego de la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos usualmente han sido también una amenaza para el mundo en su afán por imponer la hegemonía del capital sobre la base del poder económico y militar; y así llegamos al siglo XXI, usualmente amenazados.

Como quiera que su visión imperial no les permite ver más allá de su intereses, claramente asociados con los poderes transnacionales del capital, en un mundo donde han impuesto a sangre y fuego su hegemonía, les resulta inusual que ese mundo esté cambiando aceleradamente al ritmo de su crisis estructural y a los nuevos tiempos que inauguró la Revolución Bolivariana y el pensamiento político del Comandante Chávez, quién abrió espacios alternativos para una nueva geopolítica y un nuevo orden internacional.

Obviamente, no es la República Bolivariana de Venezuela per se una amenaza para los Estados Unidos de Norteamérica: las asimetrías son evidentes. Lo preocupante es que la Revolución Bolivariana se consolida, pese a todo; disponemos del recurso estratégico que mueve el mundo y hemos apuntalado la integración latinoamericana como un bloque emergente con peso y voz propia en el nuevo orden internacional, multipolar, socialista y equitativo.

Por eso, nos convertimos de repente, en "una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y a la política exterior de los Estados Unidos"; luego de tantos intentos fallidos para abortar la Revolución Bolivariana y de la torpeza de sus agentes nacionales, la naturaleza hegemónica e imperial de los Estados Unidos no se puede permitir que ella siga avanzando dentro y fuera del país. Conviene detenerse en esa frase del Decreto Ejecutivo que firma Barack Husein Obama: se amenaza la política exterior de los Estados Unidos.

No es la seguridad nacional en lo interno los que les pudiera preocupar, les inquieta el cómo la Revolución, afincada en un mundo multipolar, abrió nuevos espacios para la integración latinoamericana y aún para otras modalidades en el relacionamiento de los pueblos del mundo. Comenzó con la derrota del Alca y la construcción del Alba, la Unasur, la Celac, posibles gracias a otras revoluciones regionales que han hecho suyos los principios de la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos, sumados a los grandes reservorios de recursos estratégicos disponibles en esta parte del mundo.

Por otra parte aparecen los países Brics, la Unión Euroasiática, sin contar la crisis política del Medio Oriente, la crisis económica de la Unión Europea y la hegemonía económica de China. Como puede apreciarse, la política exterior de los Estados Unidos, defendiendo una hegemonía difícil de sostener en este nuevo orden internacional que se viene gestando, está seriamente amenazada. La multipolaridad es un hecho irreversible y los actores ya no son los viejos imperios coloniales de Europa, ni el poder militar y financiero de los Estados Unidos, que tampoco resuelve su propia crisis económica interna.

Ahora vuelven su mirada hacia ese "patio trasero" de otrora donde la Revolución Bolivariana ha venido promoviendo otras opciones soberanas e independientes, bajo modalidades de intercambio directo, complementario y solidario; Petrocaribe, por ejemplo.

Esto muestra claramente por qué la República Bolivariana de Venezuela, su revolución socialista como referente de nuevas opciones políticas alternativas aún en Europa Occidental, pero sobre todo la integración latinoamericana -como un nuevo bloque regional emergente de poder-, representa una amenaza inusual y extraordinaria para la política exterior de los Estados Unidos. Es inusual y extraordinario que los pueblos se liberen y proclamen su independencia y soberanía, la justicia social, y que tengan éxito político y geopolítico bajo nuevas relaciones de intercambio.

Así las cosas, frente al Decreto Ejecutivo de Barack Husein Obama, personalísimo, que le da la potestad de decidir cualquier medida que crea conveniente contra Venezuela en cualquier parte del mundo, haciendo uso de una extraterritorialidad contraria a los principios fundamentales del Derecho Internacional, el presidente Nicolás Maduro Moros solicita ante la Asamblea Nacional un Poder Habilitante de conformidad con la Constitución de la República, para poder disponer de la condición legítima de legislar y equiparar su poder de decisión como Jefe de Estado al de ese otro presidente imperial que sólo sigue el mandato de las grandes corporaciones que gobiernan el mundo.

También es inusual y extraordinario que un presidente constitucional, legítimo y conocedor de la geopolítica del mundo pretenda profundizar un proceso contrario a los intereses imperiales, menos si ese presidente es de origen obrero, chavista y consolida día a día su liderazgo nacional e internacional como Jefe de Estado, conductor de una revolución que hoy tiene seguidores en otras partes del mundo.

La repuesta al Decreto Ejecutivo del señor Barack Husein Obama no se ha hecho esperar: en todas partes del país y del mundo hay rechazo a esta iniciativa unilateral que desconoce el concierto de los pueblos, y que sólo busca justificar el uso de un poderío decadente contra una nación que asumió el compromiso histórico con la Patria Grande y con la construcción de un mundo nuevo para la vida y la paz, distinto de los modelos clásicos de la vieja política: el socialismo del siglo XXI, propuesta política del Comandante Chávez para la redención de los condenados de la tierra. Es eso lo inusual y extraordinario de la Revolución Bolivariana.

El problema real es geopolítico; el nuevo orden internacional emergente avanza con fuerza, menguando cada vez más el poder imperial de los Estados Unidos de Norteamérica y sus socios colonialistas de occidente. Muy a pesar del Decreto Ejecutivo del señor Barack Husein Obama y las corporaciones que lo gobiernan… la Patria sigue.

Notas relacionadas