Yongo lo vuelve a hacer: esta vez contra Voluntad Popular

Si algo define a Yon Goicoechea es su enorme capacidad de fingir demencia con su cara de pendejo.

Por allá en 2007, año en que junto a Freddy Guevara y Ricardo Sánchez se hizo famoso por liderizar a lo más blanco y sifrino de la juventud universitaria caraqueña, ya era motivo de burlas y chaleco por su actitud de gordito fofo y cara de oligofrénico.

Su momento de "gloria" llegaría ese mismo año durante una sesión de la Asamblea Nacional, en la que el chavismo le permitió usar la tribuna de oradores para abrir un debate en el Parlamento sobre la reforma. Yongo, tranquilo y sin apuros, habló por 30 segundos y anunció su retiro del hemiciclo.

No soltó ninguna frase épica, nada que lo eternizara en el recuerdo de la juventud clase media, ni siquiera un refrito de alguna frase de autoayuda para medio disimular, pero caminó hacia la puerta sintiendo que había emulado a Hitler en sus mejores momentos, entre aplausos y abrazos como de quien siente vergüenza ajena. A Yongo le bastó y sobró ese comiquísimo "salto a la fama".

Al año siguiente recibió el premio Milton Friedman, un fajo de 500 mil dólares que sirvieron de premio de consolación para Yongo. En los años siguientes, ya siendo un flamante dirigente del partido Primero Justicia, tuvo encontronazos internos entre rumores de expulsiones y descontento por candidaturas que lo relegaban a un segundo plano.

En 2013 se fue del país a estudiar en la Columbia University de EEUU, con su fajo de dólares bajo el brazo. Eso despertó molestias en el partido amarillo por perder uno de sus principales prospectos, además de los cobres del premio Milton Friedman, luego de que aprovechó su instancia en el partido para ocupar cargos.

Si algo define a Yon Goicoechea no es sólo su enorme capacidad de fingir demencia, sino de aparentar ser gafo cuando no lo es para salirse con la suya.

En entrevista con La Patilla, Yongo responde a quienes "defraudó" en 2013, sin complejos: "En 2013, se me presentó la oportunidad de estudiar en Columbia University, que es de las mejores universidades del mundo. Fue una decisión difícil, porque sabía que podía defraudar a muchos, pero decidí irme a aprender. Creo que fue la decisión correcta, porque ahora tengo mucho más que ofrecer a mi país".

Hizo plata en Madrid con una ONG llamada Futuro Presente y hasta el gobierno de España le otorgó la nacionalidad.

Volvió de vacaciones en 2017, esta vez como dirigente de Voluntad Popular. En Primero Justicia no lo querían ni cerca. Meses después fue capturado por poseer material para fabricar explosivos. El partido anaranjado que entre sus negocios tiene la "defensa de los presos políticos", y más siendo este de su partido, puso a facturar sus bufetes para intentar sacarlo. Un negocio redondo que empezó con Leopoldo López.

La primera acción luego de ser liberado fue su inscripción como candidato a la Alcaldía de El Hatillo usando la tarjeta de Avanzada Progresista, partido que ha sido tildado en indirectas por Voluntad Popular como una organización colaboracionista de "la dictadura".

El Yongo de Voluntad Popular se postuló en una alcaldía que fue ganada por su mismo partido en 2013 (con el prófugo David Smolansky) pero representando a una fuerza política adversaria. A tal nivel llegó la confusión que otro dirigente del partido guarimbero, Juan Andrés Mejía, afirmó que desconocía de su candidatura y que el partido no la reconocía.

El dirigente de Primero Justicia, Elías Sayegh, que también se presenta al mismo municipio pero por fuera de Primero Justicia, tiró la indirecta acusando a Yongo de divisionista.

Pero otros opositores han ido más allá ante la ensordecedora acción de Goicoechea. Afirman que la postulación de Yongo se hace bajo "tortura" o mucho peor: habría quedado tan lesionado en las mazmorras de "el rrrrégimen" que ya no tendría capacidad de criterio propio para saber que el CNE es un instrumento de la dictadura y que sus "dirigentes" no van a las municipales. Lo convirtieron en un escuálido chavista, ni más ni menos. Seguro le dieron un shock intensivo de cadenas de Maduro, combinado con aturdimiento lumínico por bombillos cubanos y almuerzos preparados con alimentos de las cajas CLAP, para trastornar su personalidad y doblegarlo moralmente. No se le ve demacrado o desnutrido, demostración de las sofisticadas tácticas de tortura aplicadas por "la dictadura".

Le piden hacer señas por si acaso no lo está apuntando un francotirador del Sebin desde la casa de enfrente. Pica el ojo para mandarte refuerzos, Yongoooo. Es en serio.

Pero fabricarse estas fantasías admite un total desconocimiento de quién es verdaderamente Yongo: un arribista, adorador de los cargos, la fama y la plata, y que no tiene pruritos en traicionar a amigos y compañeros de partido si la oportunidad lo hace rentable. Y así como le bastó 30 segundos en el Parlamento en 2007 para encaramarse encima de Primero Justicia y usarlo de trampolín, ahora la Alcaldía de El Hatillo parece más que suficiente para meterle una zancadilla a Voluntad Popular. Fingir demencia siempre le ha resultado.

Por lo pronto Yongo muestra una foto feliz abrazado con su esposa, con el Ávila (guácala llamarlo Waraira Repano) como paisaje de fondo. No se le ve perturbado ni contrariado por la decisión que acaba de tomar, en cambio esa sonrisa de estafador con cara de pendejo sigue intacta.

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