Veinte veces oootra vez

Otras elecciones, oootra derrota y otra vez el desconcierto. Otra vez los mismos, los que se camuflan con nombres de márketing para parecer otra cosa, para parecer frescos y nuevecitos, antier Coordinadora Democrática, hasta ayer Mesa de la Unidad Democrática, siempre democrática, como para que no se les note el tufo a golpe, sacudiéndose las cenizas del último fallido intento, apuraditos, para pedir el voto, para salir de esta dictadura de la que solo se sale con calle, calle y más calle sin retorno.

Oooootra vez las encuestas que juran que el chavismo no existe, que si existió era por la regaladera, y ooootra vez los analistas expertos explicando las razones de la existencia de algo que según ellos no existe: que si el clientelismo, que si la caja de CLAP, que si la relación "mágica religiosa", que si el pueblo ignorante, que si el bollito de pan, que si el resentimiento de rancho, que si los votos comprados, que si esto está listo…

Oootra vez las señoras votando, rosario en mano, porque el voto es más poderoso si se hace en oración: "Virgen Dorada de Altamira, oh madre piadosa, derrama tu amor en nuestra tierra y líbranos del veneno del chavismo. Que el Arcángel San Miguel, con su espada justiciera, borre al chavismo de la faz de la Tierra, para que volvamos a ser felices como cuando no lo sabíamos, por los siglos de los siglos. Amén". Ooootra vez las cadenas de WhatsApp, otra vez los rumores, otra vez a comprar comida porque "uno no sabe lo que pueda pasar cuando los chavistas se sepan perdidos".

Ooootra vez los apagones, otra vez sin Internet, otra vez el tubo roto y el agua que no llega, ooootra vez culpemaduro, como antes fue culpechavez. Ooootra vez los precios subiendo como locos, a ver si otra vez creemos que los adecos, justicieros y guarimberos nos va a salvar, como creyeron algunos incautos que votaron en 2015 por aquello de la última cola. Si te jodo una vez es mi culpa, si te jodo dos veces…

Esta vez nuevos ingredientes para avivar la campaña, cuyo jefe es nada más y nada menos que Donald Trump: las sanciones económicas para "asfixiar a Venezuela", esas que Julio Borges y compañía suplicaron de rodillas por toda la "comunidad internacional". Esta vez rebasada la impudicia, la vocación de coleto de una dirigencia opositora que aplaudía la asfixia como paso previo para la intervención militar, esa que necesitaba la ingobernabilidad de las guarimbas para prepararle el terreno. Esa amenaza a la Patria que aglutinó al chavismo, que siempre nos junta y nos alborota, porque mientras en la oposición juegan al sarcasmo chimbo "pero tenemos Patria", nosotros defendemos la Patria que ellos no saben que tienen (hasta que la pierden; y eso no va a pasar).

Intentan recoger las migas que quedaron de aquella torta que llamaron MUD

Las sanciones de Trump, sus amenazas, fueron nuestros resortes para salir a votar. ¡Vaya jefe de campaña escogió la MUD!

Oootra vez nosotros votamos, ¿pero ellos?

A ellos los alcanzó su mentira: no hay forma coherente, creíble, de invitar a votar a la misma gente que convenciste de que vive en una dictadura espantosa de la que que solo se puede salir con la violencia callejera a la que los sometiste durante cuatro meses, y para colmo, hasta apenas un mes antes de llamarlos a votar. No hay forma de invitarlos a votar con un CNE tramposo, dependiente de la dictadura malvada que ni loca va a convocar a elecciones porque va a perder, porque el 95% del país odia al chavismo y a Maduro, el dictador que convocó a elecciones a través de una fraudulenta ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, que adelantó las elecciones dos meses, así que corran, recojan las barricadas, sacúdanse el polvo de la calle sin retorno y vayan a votar por mí, que les dije que las dictaduras no se derrocan con votos, no sé si me explico, o sea, you know
Ooootra vez vencimos.

Y ellos, ooootra vez, veinte veces derrotados, embarrados en la cochambre mentirosa que le explotó en la cara. Y lo que fue la Unidad Democrática disolviéndose en voceros sueltos, contradictorios: unos cantando fraude, otros llamando a la calle "de la que nunca debimos haber salido", otros diciéndole a Almagro que no se meta en nuestros asuntos, y "nuestros asuntos" son cuatro gobernaciones que ponen al partido como primer partido de oposición, otros que no dialogamos, otros, los viajeros, que irán por el mundo a denunciar la trampa y bla, bla, bla… lo que sea que les permita, a cada vocero, recoger las migas que quedaron de aquella torta que llamaron MUD.

Mientras tanto, uno de sus expertos analistas, turulato, se pregunta en voz alta: "¿Y si en verdad existe un 55% de chavistas?".

Ojalá que la respuesta a su pregunta sea el germen de una nueva oposición, una que al menos parta de la verdad.

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