La trampa sale

Si se hiciera un concurso de torpezas, la MUD ganaría sobrada. La última de ellas, las primarias, un frenazo, un esquinazo que dejó a su militancia, en el mejor de los casos, turulata; el peor, furiosa y en modo ¡no es no! -su modo favorito, por cierto.

Después de cuatro meses de calle, calle y más calle, "calle sí, votos no", y toda esa violencia, y todos esos muertos que hoy vuelven a morir en el olvido de quienes prohibieron olvidar. Después del plebiscito y la hora cero, que cero más cero ya sabemos cuánto es… Después de jurar que era una lucha de todos, que nadie ahí estaba faranduleando por un cargo de elección popular, porque recuerden, "las dictaduras no se derrocan con votos"… Después de marear oooootra vez a su gente con una salida mágica, un nuevo amanecer sin chavismo, sin chavistas, sin niches, con Starbucks en cada esquina de una Caracas que ya no será la terrible Caracas de la que se quieren ir demasiado, sino una más parecida a la Miami de sus amores. Después de cuatro meses autosecuestrados en sus urbanizaciones, convertidas en zonas de guerra donde el enemigo no era tanto el Gobierno como el vecino que quisiera salir, después de tanto resistir. Justo cuando les hicieron creer que el chavismo boqueaba sus últimos suspiros, se apagó la guarimba y sus líderes guarimberos corrieron al CNE malvado y tramposo que todo venezolano decente y pensante debe desconocer, a inscribir sus candidaturas porque debe ser fino ser gobernador.

Todo se derrumbó dentro de MUD, dentro de MUD. El desconcierto y la rabia se tradujo en desmovilización masiva y mentadas de madre tuiteras a su dirigencia, y a los creadores de opinión, que ahora hacían ridículos malabares para convencer a la Venezuela pensante de que había que votar. ¡No es no!

Se inscribieron tantos líderes guarimberos que hubo que hacer primarias, porque no hay cama pa' tanta gente. Para ofrecer ciertas garantías escuálidas, las primarias serían sin el maluco CNE sino con la transparencia que garantiza su ausencia. Una cosa parecida al plebiscito aquel que acababan de celebrar en julio, en el que votó hasta el gato. Una cosa verdaderamente democrática, como la MUD.

Un fraude, la misma historia opositora

Y llegó el día, y los toldos con musiquita cursi esperaban ese enorme 89% del país que dicen ser. Porque el chavismo no existe, you know… Los toldos vacíos y los aspirantes a candidatos moviendo sus fichas como saben moverlas. En Twitter, su campo de batalla favorito y el más estéril, la pelea empezó temprano con una guerra de etiquetas. Los toldos vacíos y cada partido, cada aspirante desplegando su abanico trampas, esas que acostumbran a aplicar en las elecciones contra el chavismo, pero ahora la cosa es entre ellos mismos y se pone color de hormiga.

Tan color de hormiga se puso que hubo compra de votos, puñetazos, robos de cajas, secuestros de mesas, acta mata votos, niños votando, con sus gorritas siete estrellas, y sus padres orgullosos tomándoles fotos y publicándolas en Facebook, "aquí vota hasta el gato", como siempre, como hicieron en el plebiscito aquel en el que valía todo: niños, perros y gatos votando, votos múltiples, que la rectora confía en la honorabilidad de los votantes opositores, muertos votando porque no se va a desperdiciar ese voto, además el abuelo, de estar vivo, sería siendo adeco…

Trampas de todo tipo que todos ellos conocen bien, incluso la más terrible, la más peligrosa, la imperdonable: el uso de paramilitares para evitar que la gente vote, algo que nos vienen aplicando a los chavistas desde hace años. Bandas criminales tomando zonas enteras y amenazando a la población, tal como lo hicieron el 30 de julio en las elecciones para la Constituyente, tal como lo denunciamos mientras ellos intentaban descalificar nuestra denuncia con chistes malos, como aquel de los "paracachitos" hace aaaaños cuando empezaba la dirigencia opositora a llenarnos el país de paracos.

Como se conocen, como conocen sus trampas, ahora se sacan los trapos sucios, inmundos, y se acusan mutuamente, y se hacen los ofendidos y amenazan incluso con denunciarse unos a otros ante la Fiscalía, la que no reconocen porque, para ellos, su fiscal sentimental es la prófuga platinada, pero igual… Y días después aún no hay ganadores claros, y no hay Tibisay ni CNE que ponga orden, y no habrá cuadernos para impugnar porque son pirómanos, y unos no se dejan y dicen que igual van a ser candidatos, que ellos ya pagaron sus 8 mil dólares para participar y no se calan que los saquen a punta de trampas… Y aquello es un circo vergonzoso donde los espectadores, acostumbrados a tanta vergüenza, hartos de tanta desfachatez, ya ni se asombran.

Y llegará el 15 de octubre, las elecciones de verdad verdad, y los veremos con las mismas trampas y las mismas caras de yo no fui. Entonces, oooootra vez dirán que los tramposos somos los chavistas y desconocerán los resultados desfavorables, prometerán presentar las pruebas del fraude, y Ramos Allup dirá que las traerá mañana, y sonará una cacerola y la tierra seguirá girando…

Notas relacionadas