O de lo que se trata es de otra manera de hacer política

La cuestión de las candidaturas a la Constituyente

Para la Garza Blanca, ese ser entrañable, mi hermana: va por ti, familia

I

Cómo coño lo digo sin darle muchas vueltas: mi primera y fundamental afiliación política es venezolano, y por eso mismo soy bolivariano, soy chavista, y también soy madurista.

Subrayo lo de madurista en esta hora marcada por la Constituyente. Jugárnosla y restearnos con nuestro bro Nico no es una vaina electiva u optativa: es una demostración de coherencia y consistencia, de lealtad al Coman y a su legado. Todo lo demás es paja: un pichaque de izquierdismo insulso y bobo, esto es, algo así como artículo o entrevista en Aporrea.

Me acuerdo aquello que decía un pana hace añales: responsable es el que responde. Y evidentemente el ejercicio de nuestra responsabilidad política no se delega, de cara al proceso electoral constituyente, de cara a lo que venga, porque se trata de afirmarse en el deseo de vivir por la Patria y por la Matria, por la Fratria, y de morir, de eso que llaman dar la vida, si toca, con alegría y sin cara larga.

Si al final del túnel lo que hay es plomo, y plomo generalizado, ni modo: habrá que entrarle como en Llaguno, como en abril. De veras, de corazón, espero que no.

II

Por cierto, no me quita ni esto de sueño la etiqueta de izquierda, el definirme así: me quitan el sueño vainas más sustantivas, como por ejemplo, ser cada día más consistentemente patriota y republicano. Lo otro me sabe más o menos a mierda. Llámalo como quieras, cámara: nacionalismo revolucionario, nacionalismo de liberación, y así. Decía Chilote allá por la década del 90 del siglo pasado: ser un psicopatriota venezolano y nuestroamericano. Eso.

III

Variación en torno al mismo asunto tratado en el primer fragmento: quienes nos ubicamos en las afueras del PSUV, en sus márgenes, pero que hemos hecho del chavismo causa en la que tenemos jugada hasta los tequeteques la vida, no tenemos otra que ir a votar en el proceso electoral constituyente. Qué carajo es así: votar es un imperativo Político, con P mayúscula, absolutamente categórico para refrendar una posición, un posicionamiento. Es lo que llaman hacerse cargo y hacerse cargo del aquí y del ahora.

IV

Ahorita, ahorita, quien te está hablando, mi pana, se reconoce en aquella combativa y jodida divisa montonera cuando el primer gorilato y piensa que aquí es lo mismo. Como pa las montas y los montos, el peo argentino se definía Perón o muerte, aquí contra la violencia y el terrorismo escuaca es Chávez o muerte. La vida por Chávez y su legado, ¿no?, que es como decir la vida por la igualdad establecida y practicada, por la suprema felicidad social, por la paz.

Ya tú sabes, compinche: ya comenzó el plan final de la contra cumpliendo la orden de sus amos en Washington. De aquí al 30 van a intentar voltearnos por todos los medios.

A propósito: como la guerra del enemigo va a intensificarse es preciso comenzar a dar coñazos desde ya. No estamos navegando en las aguas de la normalidad y sería un crimen dejarnos sorprender. Por eso mismo, la presencia disuasiva de la FANB a través del Plan República es más que nunca necesaria.

Que Chucho allá arriba en el cielo no permita que tengamos que dirimir la coñaza política ya tú sabes cómo. Quiero creer que vamos a seguir creando y construyendo en paz.

V

Vamos a la cuestión de las candidaturas. A lo que vinimos en esta ocasión.

Reafirmo primero que nada una verdad imbatible: hay por quien votar, hay mujeres y hombres que merecen nuestro voto porque encarnan el binomio de Maneiro: eficacia política y calidad revolucionaria.

Con la Constituyente ha llegado la hora de alcanzar la democracia protagónica

Hay candidaturas nuestras dignísimas, cargadas de potencia creadora. Y tengo la absoluta certeza de que van a contribuir a darle vida a otra manera de hacer política.

Otra manera de hacer política: la que es y debe ser; la que está pegada a la sufrida vida cotidiana de las comunes y los comunes; la que va por el camino del gobernar obedeciendo de verdad verdad y no montando el paro de que se obedece para luego hacer lo que me salga del forro; la que se deslinda de la pura muela y del caernos a cobas; la que sabe, con el Coquipelao aquel, que es la conexión entre el deseo y la realidad lo que tiene fuerza revolucionaria.

Suma y sigue: está bueno ya del recule hacia formas de representación y más aún en esta nueva etapa del proceso constituyente que encarna la Asamblea; que el proceso constituyente no ha terminado y sigue con la Asamblea pero no finaliza con ella; que, como decía con otro ilustre Coquipelao, una sociedad justa no es aquella que se da a sí misma leyes justas sino donde la cuestión de la justicia está permanentemente abierta.

VI

Por supuesto, y como siempre, hay candidaturas nuestras que nunca nos van a satisfacer. Son candidaturas que llevan el sello de lo rutinario político y "premian" al funcionariado político que hace bulto en el PSUV. Se trata de un funcionariado que en muchos casos se limita a una vida partidista sin conexión real y verdadera con la calle; un funcionariado que no está viviendo con el pueblo en su misma condición: que poco o nada sabe de las penalidades y las dificultades de la vida cotidiana a consecuencia de la larga y feroz guerra económica desencadenada contra la población en su conjunto.

Es otra tendencia negativa que no hemos logrado revertir del todo y definitivamente. Por eso mismo, el PSUV dista mucho de ser el ejército que necesita Nico, ese admirable conductor, para esta guerra política nuestra de cada día: guerra política que es guerra más allá de todas las reglas. Cargamos ese lastre. Qué peo pa nuestro bro allá en la esquina de Bolero. Demasiado jefe para un partido que, con las notables excepciones del caso, no termina de entender el papel que está obligado a jugar.

Quiero pensar que esta etapa decisiva del proceso constituyente va a generar un estremecimiento interno dentro del PSUV que es del todo necesario, del todo necesario.

Ahora bien, llegó la hora que tenemos que arar con los bueyes que hay; y habrá que llevar a remolque a unas cuantas carajas y a unos cuantos carajos que poco o nada van a aportar en la Asamblea. Ojo, esto no es conformismo ni por el coño: es realismo político, saber dónde estamos paradas y parados.

Están en juego la vida de la Patria, la existencia de la República, el destino de la Revolución. Y el poder constituyente originario y en movimiento ha entrado en batalla para vencer: es el luminoso espíritu del 13 de abril que vuelve a encarnar.

VII

Quienes finalmente sean electos y electas tienen en estas palabras del Coman, luz y guía para la acción:

"…nosotros somos representantes; pero hemos jurado darle vida a una democracia, no representativa, sino participativa, y más allá: protagónica. Vea que somos una contradicción, porque si de democracia vamos a hablar, habrá que recordar la democracia liberal que se le impuso a todos estos países y cuyo modelo fue horriblemente copiado… sigue siendo copiado y pretende seguir siéndolo por las élites de estos países nuestros; democracia que al final no es tal.

Sobre esa gran contradicción tenemos que trabajar: cómo vencer las barreras que se oponen al surgimiento, al avance de la verdadera democracia, la participativa, la protagónica, para que sea revolucionaria. Porque la democracia de élites, representativa, no es revolucionaria: es contrarrevolucionaria".

Superar entonces la representatividad: de eso se trata. Es en este terreno donde hay que vencer políticamente al enemigo histórico que tiene en la democracia liberal su único principio de razón suficiente: una democracia censitaria de fachada sin el menor contenido social. Una tiranía en la que impera la mediocracia.

Martí hablaba en su tiempo de un arte de pelear y eso sigue siendo válido hoy. Un arte de pelear que comienza por trabajar de verdad verdad sobre esa gran contradicción enunciada por el Coman, asumiéndose cada constituyente con modestia, con humildad, como vocera o vocero, sujeto o sujeta que ejerce el poder obediencial, que obedece al poder constituyente e instituyente al que se debe. Con la Constituyente ha llegado la hora de ir más allá de la democracia participativa, de alcanzar la democracia protagónica.

VII

Dentro y fuera del PSUV, hay quienes están claras y claros de que la Constituyente marca la hora en todos los relojes de otra política: una política de las comunes y de los comunes y de las convives y los convives.

¡Vamos a votar, carajo!: a reventar las urnas a punta de votos el próximo 30 de julio. A votar por la Revolución Bolivariana, por el legado del Coman.

¡Chávez o muerte!

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