Cachorros sin Chapulín

"Con mis hijos no te metas", llevan 18 años diciendo, y durante ese mismo tiempo han arrastrado a sus hijos por la locura del antichavismo, saltándose límites insospechados que rayan en la desnaturalización.

Cuando uno tiene un hijo queda sujeto al impulso irrefrenable de protegerlo por encima de todo. Las mamás somos leonas temibles cuando de nuestros cachorros se trata, a menos, claro, que la defensa de nuestros retoños choque de algún modo con el antichavismo de las leonas y leones decentes y pensantes de este país. Ahí sus cachorros quedan a merced de las hienas, eso sí, en nombre de la libertad.

Ya los vimos privar a sus hijos de su derecho a la educación durante el sabotaje petrolero, y luego durante todos y cada uno de los episodios guarimberos que hemos tenido que padecer. Anulando al instinto más básico, ese que te lleva a resguardar a tus crías mientras los adultos dan la pelea, el antichavismo hace lo contrario, poniendo a sus hijos en la vanguardia, con una cobardía despreciable.

Durante las violentísimas guarimbas de este año, pudimos ver cómo se les impuso a los más jóvenes la responsabilidad de "liberar" al país, mientras sus papás y mamás sorteaban barricadas para seguir con sus rutinas laborales y sociales. Así, mientras los chamos preparaban morteros y molotovs, los negocios del este del este de Caracas seguían funcionando, los restaurantes seguían llenos, así como los centros comerciales, bancos, gimnasios… Papás y mamás que fueron capaces de anular sus más básicos instintos de protección, y mandaron a sus hijos a la calle, armados con escudos de cartón piedra para enfrentar a, lo que dicen considerar, una dictadura sanguinaria y represiva. Así vimos niñas nice de quince años, con sus capuchas rosadas, desafiando a la dictadura codo a codo con malandros mercenarios prepago, a quienes, fuera de la protesta, no les concederían un baile… Ni siquiera un saludito. Pero todo sea para salir de este Gobierno.

"No te metas con mis hijos", dicen mientras los exponen mediática y violentamente

Todo sea, sea lo que sea, no importa. Hasta el más mínimo detalle antichavista es "un granito de arena que aportar". Lo importante es no darle tregua el régimen. Que si el Gobierno dice sí, el antichavismo dice no, cueste lo que cueste, porque la libertad no tiene precio. Así lucharon por su derecho a pagar matrículas escolares escandalosas, porque mientras más altas y descabelladas, más desafiaban al Gobierno malvado que insistía en no dejar a los colegios privados especular en santa paz. "La educación de mis hijos y cuánto pago por ella es asunto mío", dijeron, mientras les vaciaban los bolsillos. Hasta que algunos se vieron con el agua al cuello y se tuvieron que llevar a sus niños a otro colegio más barato "porque este Gobierno arruinó la economía, maldito Maduro…".

Dieciocho años de granitos de arena, o de mierda, que salpican siempre a los más pequeños, los más vulnerables, que al parecer no tienen Chapulín Colorado que los defienda. El caso más reciente, de los que que han hecho públicos, es el de un niño de 7 años con el que pasaron coleto en un programa de radio de esos que existen para alegrarnos un poquito nuestro paso por este valle de lágrimas que es nuestro país, you know.

Violentados al aire los derechos del niño, expuesta con impudicia la insensibilidad, la falta de ética y la sobrecarga de prejuicios venenosos de la conductora cheverísima del programa, el Gobierno procedió a aplicar la ley, por lo que el antichavismo procedió a levantar su bandera favorita: "¡No es no!".

Así, un desgraciado ramillete de diputados de la oposición, encabezados por Freddy Guevara y Miguel Pizarro, ex capitanes de los jóvenes encapuchados, tuitearon su rechazo a las sanciones del Gobierno que violan el derecho de los conductores de radio de violar los derechos de un niño, todo esto amparados en la libertad de expresión. Papá y mamá, entre la espada y la pared, no vaya a ser cosa de que los señalen de chavistas, porque por culpa de su hijito el rrrégimen cerró el programa, declaran su "apoyo incondicional" a la persona que pasó coleto con los derechos de su pequeño, y ponen su granito de arena en esa gran montaña de mierda con la que los hijos de la gente decente y pensante de este país fabrican puputovs, jurando que así se construye un "mejor país".

"Con mis hijos no te metas", dicen…

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