La intención bélica de los medios colombianos

¿Incitación a una confrontación directa con Venezuela?

Entre los días 24 y 27 de marzo, los medios más representativos afines a la oligarquía colombiana como El TiempoEl Espectador, Caracol Radio y Semana reprodujeron al unísono y como un mantra ciertas hipótesis relacionadas al impasse diplomático que se originó por el desplazamiento natural de la frontera entre Colombia y Venezuela (a la altura del Departamento de Arauca y el estado Apure correspondientemente), que es el río Arauca.

Las palabras más usadas en los medios mencionados a la hora de definir las acciones de los militares venezolanos que instalaron un campamento en la vereda Bocas del Jujú fueron invasión y provocación. Por ello la cancillería del Gobierno de Venezuela se refiere a esto en un comunicado oficial emitido el 23 de marzo, donde dice que: "Ante las falsarias que pretenden promover la confrontación entre países hermanos, aprovechamos la ocasión para repudiar las permanentes ofensas, amenazas y agresiones económicas, diplomáticas, políticas, comerciales y financieras de la oligarquía colombiana contra Venezuela".

"Un fósforo al aire en un ambiente cargado que podría llegar a ser explosivo"

La manera en que se posicionan ciertas hipótesis en verdades es una tarea que los medios colombianos, y los medios corporativos en general, han promovido desde siempre. Sobre todo si los hechos a discutir tienen que ver con Venezuela.

Como podremos ver a continuación, la invasión y la provocación son hechos y motivos que no se pueden refutar desde las tribunas de los medios de la oligarquía colombiana, más bien tienden a estimularse en el marco del conflicto fronterizo de larga data entre Colombia y Venezuela.

  • Este 24 de marzo, se colgó en Semana una opinión para alabar la tesis de la invasión y concluir que Venezuela está lista para una guerra porque "viene por más".
  • Un día después, el 25 de marzo, la redacción de Semana publicó un "reportaje" donde la palabra clave fue invasión. La hipótesis de la provocación fue respaldada como fuente por Philip Gunson, analista sénior del International Crisis Group (uno de los tanques de pensamiento pioneros en la formación de expediente contra Venezuela), que colude con una fantasiosa idea de que los militares venezolanos tienen una agenda propia en torno a la frontera venezolana: "...se pueden combinar las dos hipótesis: la de los militares venezolanos de volver sobre el tema de los límites, y la del gobierno de Caracas de encontrar algún pretexto para cambiar la ecuación política frente a la crisis doméstica, donde ha perdido espacios tan importantes como la mayoría en la Asamblea Nacional, o en el terreno internacional, donde está a punto de salir del club de las democracias por cuenta de sus eventuales incumplimientos a los principios de la OEA".

    Y no descarta una posible guerra entre Colombia y Venezuela: "Dadas las diferencias históricas sobre el tema limítrofe, cualquier incidente o escaramuza puede ser un fósforo al aire en un ambiente cargado que podría llegar a ser explosivo".

Quizás esta última sea la más alarmista de las notas, anticipada por una columnista de Caracol Radio el 24 de marzo, donde escribe que "las guerras más sangrientas siempre han tenido en el cruce de fronteras y de límites democráticos una razón para empezar y no encontrar fin. Y si quienes las cruzan son militares con un mando dividido y alimentados por el narcotráfico, según las autoridades norteamericans, es aún más complicado". Concluye la nota inquietantemente: "No hay tiempo es para evitar un estallido en la siempre caliente frontera colombo-venezolana".

  • Por otro lado, El Espectador publicó una opinión el 26 de marzo donde asegura que la "provocación" de Venezuela forma parte de una "estrategia calculada y planeada al más alto nivel en Caracas".
  • Para el mismo día, la redacción de la sección política de El Tiempo intentó argumentar en torno a la tesis de la invasión y la provocación, como habíamos afirmado: "En todo caso, Colombia va a estar alerta ante el riesgo de que Maduro intente nuevas acciones para tratar de desviar la atención de los venezolanos ante su insostenible crisis interna".

La simplificación de los hechos en una provocación sin bases, es mediada por las operaciones psicológicas y de propaganda que mantienen los medios corporativos alineados a la política de los Estados Unidos. En ese sentido, azuzar un conflicto entre dos países limítrofes es un caldo de cultivo difícil de despreciar.

Por lo que se debe tomar en cuenta la entrevista que le hiciera El Tiempo, el 25 de marzo, al gobernador de Arauca, donde afirma, como si se tratara de marines estadounidenses en Santo Domingo o Haití, que "lo que hubo fue un desembarco para colocarse en territorio colombiano, hacer un campamento e izar una bandera".

No es casualidad que este impasse se haya magnificado en los medios colombianos

Asimismo, las declaraciones del ministro de Defensa colombiano Luis Carlos Villegas tuvieron tribuna en Caracol Radio el 26 de marzo, aunque desde este medio decidieron resaltar la posible confrontación directa que habría podido surgir a partir de la crisis diplomática: "Nuestra fuerza estará siempre lista para defender la soberanía y siempre dentro de un marco de diálogo hasta donde sea posible. Esta manera como se resolvió este incidente grave, subrayo la palabra grave, que hoy nos podría tener con preocupaciones y dolores de cabeza impensables se solucionó con una mezcla de paciencia del Presidente y una capacidad disuasiva de nuestras fuerzas".

  • En la sección justicia de El Tiempo, del 25 de marzo, se lee no sólo que Venezuela "violó la soberanía colombiana", sino que acusa a la Guardia Nacional Bolivariana por sus actuaciones en la zona de la frontera por el que se prendió el conflicto diplomático y, además, alega una supuesta renuencia por parte de Miraflores de acoplarse a los mecanismos diplomáticos para remarcar la frontera.
  • Ese mismo día, otra nota de opinión en El Espectador dice que "de parte de Chávez y Maduro Colombia ha sufrido varias provocaciones guerreras con la incursión de soldados, tanques y aviones venezolanos en nuestras zonas fronterizas que pueden ser interpretados como una amenaza de castigo si Colombia se suma a las exigencias planteadas por la OEA".

A este coro de propagadores se unió Moisés Naím, ex ministro neoliberal de Carlos Andrés Pérez, el 24 de marzo, quien declarara para Caracol Radio que pudo haber sido mera anarquía institucional, síntoma de la "crisis" que vive el sector castrense con relación al alto mando ejecutivo; por otro lado, no descarta la tesis de la "deliberada provocación" por parte de Nicolás Maduro a Colombia. Y acentúa la supuesta conexión del Gobierno Bolivariano con el narcotráfico, citando las referencias fabricadas por el Departamento del Tesoro gringo.

Tómese en cuenta que se ha instalado, bajo argumentos falaces, la matriz de que en Venezuela se vive una "crisis humanitaria" como en las zonas más depauperadas de África o Medio Oriente, por lo que la mención a la OEA en los medios citados no es desinteresada. Tanto el último informe de Almagro publicado el 14 de marzo como las sesiones de la Asamblea General de la OEA de los días 27 y 28 de marzo son el contexto en los que se inscribe esta operación de propaganda.

Inferir o afirmar explícitamente que este conflicto diplomático forma parte de una "artimaña" de Nicolás Maduro para desviar la atención de los innegables problemas internos de Venezuela es un argumento esgrimido con la base política que aporta la retórica de Almagro y cía como operadores contra Venezuela.

En ese sentido, es paradigmática la entrevista que la periodista María Isabel Rueda hizo al ex canciller colombiano Julio Londoño el 27 de marzo para El Tiempo de Bogotá, medio que ha estado vinculado desde siempre a la familia del actual presidente de ese país, Juan Manuel Santos. Dice Rueda, a modo de "pregunta": "Meterse a Colombia ha sido una costumbre de Venezuela (sic) con fines políticos internos, una provocación de dominio territorial, de soberanía, para ver si nos enfurecemos…", a lo que Londoño responde: "Eso es una estrategia que tienen desde hace muchísimos años".

La versión venezolana

Con el comunicado citado al principio de esta nota, la cancillería dio cuenta del objetivo venezolano en la frontera, reconocido por ambos países como un teatro de operaciones militares, debido al caudal de expresiones narcoparamilitares que combate el Gobierno Bolivariano en los más de 2 mil 200 kilómetros que constituye la línea divisoria: "La Fuerza Armada Nacional Bolivariana realiza un despliegue permanente de operaciones de vigilancia, resguardo y protección de la frontera, a fin de combatir las graves amenazas a la paz y estabilidad de Venezuela que representan el paramilitarismo colombiano, las bandas criminales, el delito transnacional y en particular, el narcotráfico y el contrabando de extracción. En ese sentido, destacan los golpes contundentes al crimen organizado así como el desmantelamiento de fuerzas irregulares y bandas paramilitares".

Esta versión es omitida por completo y censurada por los medios de la oligarquía colombiana, por las características que compone la defensa proactiva que rige las operaciones militares venezolanas en la franja limítrofe contra el crimen organizado y transnacional, como el reciente desmantelamiento de un campamento paramilitar en el estado Táchira, estado fronterizo de Venezuela, el 21 de marzo.

Así, el establishment mediático de Colombia vela por los intereses de la oligarquía que la financia y se une al concierto de repetidores de la "crisis humanitaria" en Venezuela, aupando matrices que señalan una posible confrontación entre países hermanos en el marco de las agresiones foráneas contra el país catapultadas desde la Secretaría General de la OEA.

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