Venezuela vs. Guyana: la guerra por el Esequibo

El reciente planteamiento estratégico marítimo venezolano sobre la fachada atlántica del Esequibo supone, sin dudas, una audaz jugada en el tablero de ajedrez territorial. ¿Ante qué estamos?

Este tema, que aún no tiene el debido posicionamiento en el espectro de la opinión pública venezolana, trae consigo pronunciados bemoles en lo político y en la cuestión de la soberanía venezolana, basada ésta en su reivindicación histórica sobre el Esequibo o la Guayana Esequiba. Necesario es conocer los antecedentes fundamentales en esta importante cuestión geopolítica y territorial de Venezuela y luego reseñar otras cuestiones de fondo. 

Algunos antecedentes a saber

  • Durante más de 100 años, Venezuela ha denominado "Zona en reclamación" a una enorme porción territorial de 159.500 Km2, repleta de inestimables recursos minerales y de posición marítima geoestratégica, que es hoy considerada en la República Cooperativa de Guyana como el 70% de su territorio. Guyana sostiene que un tribunal laudó el litigio en su favor en 1899, en concreta referencia al afamado Laudo Arbitral de París, que despojó a Venezuela del Esequibo. En aquel momento el fallo se realizó a favor de Reino Unido, el imperio de la época, por presiones y procedimientos injustos contra Venezuela. El Reino Unido era el propietario en aquel momento de la otrora "Guyana Británica".
  • Venezuela denuncia tal decisión ante la ONU pero en 1962 obtiene avances concretos consignando documentos que prueban que la decisión de 1899 contenía vicios de nulidad. Este evento conllevó a la firma del denominado Acuerdo de Ginebra, el 17 de febrero de 1967, entre ambas partes más la presencia del gobierno local de Guyana Británica, próxima a recibir la independencia, momento en el cual sustituiría a Reino Unido en la cuestión del diferendo territorial con Venezuela.
  • Actualmente el diferendo territorial está en manos del Secretario General de las Naciones Unidas en el marco del Acuerdo de Ginebra. Este litigio sólo incluye a Venezuela como parte demandante y a la República Cooperativa de Guyana, excluyéndose de éste al responsable, Reino Unido, el cual tiene una demostrada estela de inconsistencias territoriales y despojos en su largo historial de colonialismo y robo de tierras en todo el mundo.
  • De acuerdo al Decreto 1.787 de fecha 26 de mayo de 2015, promulgado por el presidente Nicolás Maduro Moros en Consejo de Ministros y publicado en la Gaceta Oficial Ordinaria 40.669 de fecha 27 de mayo de 2015, se crean y activan las Zonas de Defensa Integral Marítimas e Insulares (Zodimain); ahora lo que se conoce como la "Fachada Atlántica de Venezuela" pasa a ser definida por la Zodimain Atlántica, dejando ahora a la República Cooperativa de Guyana sin salida al Atlántico.
  • Venezuela articula una estrategia audaz al replantear sus Zonas de Defensa Integral Marítimas, luego de darse a conocer la noticia de que en lo que serían las aguas del Esequibo venezolano, hoy la empresa Exxon Mobil realiza exploraciones petroleras con permiso del Gobierno guyanés, encontrándose una inestimable (hasta ahora) cantidad de recursos de hidrocarburos. Esto no es enteramente nuevo. En 2013, la Marina de guerra venezolana retuvo brevemente al buque de investigación sísmica Teknik Perdana, que había sido contratado por la petrolera con base en Texas Anadarko Petroleum, para examinar el fondo del mar de la zona.
  • El Gobierno de la República de Venezuela respondió a los múltiples abusos cometidos por la República Cooperativa de Guyana con la promulgación y puesta en vigencia del Decreto 1.787 de fecha 26 de mayo de 2015, en donde ahora los guyaneses, que han venido pretendiendo bloquear la salida por el Atlántico a Venezuela, son ellos quienes se verán sometidos bajo la Zodimain Atlántica y sin salida directa al Atlántico, tomando en cuenta el Laudo Arbitral entre Guyana y Suriname del 17 de septiembre de 2007 (donde Suriname le cerraría la salida al Atlántico por el Este a Guyana).
  • El Gobierno guyanés ha respondido hasta el momento con la suspensión de los vuelos de la estatal venezolana Conviasa hasta Georgetown (capital de Guyana). También con el anuncio de llamar al embajador venezolano para que diera una explicación sobre el Decreto. "Estaremos llamando al embajador (de Venezuela) para explicar qué significa (el decreto sobre los límites marítimos) y para expresar nuestra preocupación por esta escalada en un intento de larga duración para lograr por medios cuestionables lo que Venezuela no ha podido lograr con estrategias diplomáticas y legales internacionalmente aceptadas", declaró a la AFP, sin precisar la fecha de la convocatoria.
  • La cancillería de Guyana anunció que ese país continuará -"sin inmutarse"- desarrollando el aprovechamiento de recursos y llevando adelante la exploración y probable explotación petrolera en las aguas en disputa. También señalaron que "Cualquier intento de la República Bolivariana de Venezuela de aplicar ese instrumento de modo extra-territorial será vigorosamente resistido por la República Cooperativa de Guyana", en una clara alusión al uso probable de la fuerza de encontrar embarcaciones venezolanas haciendo respetar la Zona de Defensa Marítima e Insular Atlántica.

Venezuela no aborda militarmente el Esequibo, agotando todas las instancias políticas. Pero la situación ha cambiado

Cuestiones políticas de fondo

Venezuela asume la facultad de navegar lo que la mayoría de los venezolanos hemos considerado durante más de 100 años nuestra fachada atlántica del Esequibo, nuestras aguas territoriales que nos fueron despojadas en 1899 por la acción del imperio de la época y por el entreguismo cuartorrepublicano que, durante décadas, mantuvo desactivados todos los instrumentos del derecho internacional para reestablecer la integridad territorial de Venezuela. 

Sólo en momentos intermitentes, el Gobierno venezolano asumió consistentemente el abordaje del Esequibo, quedando luego dilatadas las decisiones de asumir esa negociación, viéndose nuestros gobiernos lacayos silenciados y sometidos por órdenes de los amos del poder en el norte. He ahí que luego del Acuerdo de Ginebra en la materia en 1967, poco se ha hecho en el abordaje concreto de tan importante diferendo.

Desde la llegada de la Revolución Bolivariana los gobiernos de Guyana y Venezuela en años recientes han dispuesto utilizar los buenos oficios, descongelando así la situación de estancamiento que había desde 1967, es decir, desde casi toda la época del puntofijismo. Esta relación tuvo un giro político gracias a Chávez, quien instrumentó las armas de la política dejando de lado aquellas propias de los regímenes belicistas.

En 2010 ambos países asumieron la figura del "Buen Oficiante", cuya labor consiste en asumir las funciones de mediador y aproximar a ambos gobiernos para que éstos den con una solución satisfactoria para las partes. El último "Buen Oficiante" fue el jamaicano Norman Girvan, propuesto por ambos gobiernos en 2010 y aceptado por el Secretario General de la ONU, pero Girvan falleció en abril de 2014 y hasta la fecha no se ha nombrado a uno nuevo. En palabras del mandatario guyanés en 2010, Bharrat Jagdeo, las relaciones dan un giro gracias a la "amplitud de mente" de Chávez, señalando: "Hemos podido colocar nuestras relaciones más allá de los problemas fronterizos para trabajar en áreas vitales para el desarrollo de ambos países".

Quizás posponiendo la pugna territorial para aspirar a intereses supraterritoriales mucho mayores, inspirados en lo político y en la necesidad de la integración sudamericana expresada en la Unasur y en la Celac, Venezuela no aborda militarmente el tema del Esequibo, agotando todas las instancias políticas y todos los ámbitos de diálogo. Pero la situación ha cambiado.

El Gobierno de Guyana, luego de advertencias, asume transnacionalizar la franja marítima que los venezolanos reclamamos colocándola en manos de la empresa petrolera norteamericana más grande del mundo, Exxon Mobil, la cual asume todas sus capacidades logísticas para posicionarse sobre una franja de incontables recursos.

Este giro político por parte de Guyana se debe al ascenso al poder de un régimen de corte militarista liderado por David Arthur Granger, un General retirado, líder de la derecha de Guyana, formado en Reino Unido y con cursos especiales en Estados Unidos, destacándose entre ellos los que realizara en la National Defense University, de Washington DC y otros asociados al terrorismo, en la Universidad de Florida.

La República Cooperativa de Guyana, una república que nace con tendencia política de centroizquierda, se deslindó de todo proceso internacionalista de corte progresista en era reciente dada la disputa histórica con Venezuela, pero también a la derechización de su orden político, el cual sigue manteniendo los vestigios históricos del coloniaje y su inercia política con la Commonwealth (Comunidad Británica de naciones). Pese a formar parte de la Unasur, creación de Venezuela, Guyana, casi recibiendo órdenes superiores, ha mantenido la espalda a Venezuela de manera perenne.

Blackwater -ahora Academi- es el brazo paramilitar de la Exxon Mobil

¿Ante qué estamos?

Muchos indicios indican que Venezuela está actuando de manera proporcionada a las acciones de Guyana, dado que dicho país está colocando activos para el aprovechamiento de recursos naturales en una zona declarada en disputa y cuyas negociaciones se encuentran estancadas. Algo que podría considerarse similar al caso de las Malvinas y que es una referencia en el derecho internacional.

Al asumir que la fachada atlántica del Esequibo es un área de Defensa Integral Marítima para Venezuela, no sólo se asume la proyección estratégica de Venezuela al Atlántico (la cual ha estado parcialmente bloqueada), sino que se genera al mismo tiempo una ruptura a la distensión política que ha existido en las últimas décadas, dadas las acciones de Guyana. Esto obliga a los dos países, ahora sí, a sentarse y definir una ruta de acuerdos.

Exxon Mobil tiene un historial largo de explotación de recursos en zonas ocupadas, también de mercenarización de los territorios para asumir hegemonías territoriales. El poder transnacional de la Exxon es también de carácter militarista, y Blackwater -ahora Academi-, la corporación mercenaria más grande del mundo, es su brazo paramilitar. Entender la movida de Venezuela implica proyectarnos más allá de la cuestión del Esequibo como diferendo territorial.

Si consideramos al Esequibo como venezolano, debemos considerarlo también una zona ocupada, una parte integral del territorio venezolano bajo control militar extranjero, bajo control político de un Gobierno de derecha, y ahora bajo explotación de una transnacional militarista. La nueva etapa en la ocupación del Esequibo da cuenta de que la mercenarización y ocupación de una fuerza extraterritorial en las aguas y probablemente en el suelo Esequibo venezolano es una realidad probable, y un escenario que obliga a Venezuela a hacer un replanteamiento estratégico, como sucede justo ahora.

Venezuela no es un país militarista y expansionista, pero sí soberanista. Nuestras fuerzas militares no tienen el perfil de ser unas fuerzas de ocupación, pero sí de protección integral de nuestro suelo. He ahí que el diálogo y los instrumentos de la política han sido la prioridad para el abordaje del Esequibo, para evitar con esto detonar una guerra fratricida territorial en pleno siglo XXI. Pero la situación está cambiando. Y la responsabilidad no recae en Venezuela.

Se trata ahora de proteger la integridad territorial venezolana, inhibiendo el desarrollo de "cabezas de playa" por la franja atlántica y por el Esequibo territorial. Se trata de contener el posible preámbulo de una mercenarización de nuestra "Zona en Reclamación" y de la entrada de una potencia paramilitar transnacional extraterritorial para el aprovechamiento de recursos en disputa. Se trata ahora de contener un conato de confrontación por órdenes a Guyana, provenientes de factores hegemónicos superiores.

Los enemigos de la integración y del peso político de Venezuela en la región quieren, entre las naciones del sur, una pelea de perros. Pero en Venezuela contamos con las armas de la política, la historia y la razón.

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