Venezuela: ¿Quiénes emigran y por qué? (+infografía)

Según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), alrededor de 28,5 millones de latinoamericanos y caribeños (un 4% de la población total de nuestra región) residen fuera de sus países de nacimiento, un 70% de ellos en los Estados Unidos.

¿De cuáles países huyen los latinoamericanos? En la lista sobresalen dos: México y Colombia. En cambio, Argentina y Venezuela aparecen como las naciones que más reciben personas de otros países, en su inmensa mayoría de la propia región. La Cepal es un organismo dependiente de las Naciones Unidas (ONU), la cual no se caracteriza precisamente por ser la mejor amiga del Gobierno venezolano.

Entonces, ¿por qué los medios y la oposición señalan que cada vez es mayor la cifra de venezolanos que se van del país? De ser así, ¿quiénes son y por qué se van?

Caso Venezuela

Según la encuestadora opositora Datanálisis, la cantidad de personas que se han ido o desean irse de Venezuela ha alcanzado una "cifra histórica" (que hasta el momento ni ellos ni nadie sabe señalar con precisión), "superando los momentos más críticos de emigración de venezolanos: post golpe de Estado en el año 2002 y post referendo revocatorio presidencial en el 2004".

En este sentido explican que actualmente "uno de cada 10 venezolanos asegura estar buscando información o realizando trámites que les permita irse del país".

Pero (y suponiendo que esto sea verdad) la propia Datanálisis explica el perfil de estos nuevos emigrantes venezolanos: "Personas jóvenes (ubicadas entre los 18 y 35 años), profesionales y tenedores de capital cuya contribución al PIB del Estado es la mayor".

Incluso, el presidente de la encuestadora, Luis Vicente León, sostiene: "En nuestro continente los estratos más pobres de la población suelen ser los emigrantes naturales por razones económicas. Sin embargo, en Venezuela la mayoría de quienes aspiran a vivir en otros países pertenecen a los estratos más altos de la población: A y B".

Además, investigadores de la Universidad Central de Venezuela (UCV), que tampoco es muy amiga del Gobierno venezolano, junto con el Observatorio Hannah Arendt (una "asociación civil" apoyada por las universidades Simón Bolívar y Católica Andrés Bello) y la Fondation Maison des Sciences de l’Homme, de Francia, realizaron un "Estudio de la Comunidad Venezolana en el Exterior".

El estudio determinó a través de un cuestionario con un total de 27 preguntas que "36% de los venezolanos que residen fuera del país son licenciados, 46% posee maestría, 12% doctorado, y 4% son técnicos superiores universitarios", o sea que educación en Venezuela sí recibieron. Las profesiones que más se destacan son cuatro: "Expertos petroleros, comunicadores sociales, médicos e ingenieros".

El trabajo busca destacar "la fuga de cerebros-talentos necesarios" para construir (o según ellos reconstruir) el país. Sin embargo, resalta muy bien las condiciones sociales de estos emigrantes y las razones políticas por las cuales se fueron de manera absolutamente voluntaria. 

Vale acotar que sus principales destinos son: Estados Unidos, donde se estima que viven alrededor de 260 mil venezolanos en condiciones legales; España, donde habitan 200 mil (aunque se cree que el número podría ser superior ya que muchos venezolanos poseen pasaportes europeos al ser descendientes de portugueses, españoles e italianos, por lo que no aparecen en los registros de inmigrantes) y la tan de moda Panamá, donde los venezolanos (muchos de ellos egresados del famoso Instituto de Estudios Superiores de Administración, IESA, de Caracas, que también tiene sede en Panamá) van a "desarrollar inversiones" u obtienen "grandes trabajos" con pagos y sueldos en dólares, que es la moneda corriente pese a la existencia del balboa.

Incluso, los panameños han criticado la llegada invasiva de venezolanos "asociados con la burguesía o el nuevorriquismo", que son "prepotentes" y se han apoderado del sector inmobiliario, pues "son capaces de ofrecer hasta 300 mil dólares por un apartamento y algunos adquieren cuatro de una sola vez. Todos en zonas exclusivas como la Costa del Este, Punta Pacífica y Paitilla" y además "les roban" a las "señoras de servicio" a quienes "les pagan 900 dólares mensuales" cuando los panameños solían darles 400 e incluso son capaces de "soltar 20 dólares" cuando los multan por una infracción de tránsito que vale 5.

Se nota que Venezuela los dejó pelando bolas, ¿no?

En este sentido, el propio censo oficial de EEUU arrojó que esos 260 mil venezolanos "se concentran en su mayoría en un solo estado, Florida; emigran de manera legal, cuentan con muchos ahorros y tienen de los más altos niveles educativos y adquisitivos comparados con los demás hispanos y los propios estadounidenses en general".

Sin embargo, recordemos las edades de los emigrantes venezolanos: De 18 a 35 años. Más allá de si es o no "rico de cuna", ¿qué tanta preparación académica tiene un joven a los 18 años? ¿Se tratará de la franja de falsos "estudiantes" que estafaron continuamente a Cadivi y colaboraron para que un 30% de las divisas otorgadas por el Estado venezolano, es decir, por usted y por mí, se desviaran con fines distintos a los planteados?

Muchos de estos "jóvenes de bien" se van a "estudiar" en el exterior (especialmente a EEUU, Irlanda, Colombia, Perú, etc.) con la intención de obtener los dólares preferenciales en efectivo (remesas estudiantiles) para luego revenderlos a precio de mercado negro en Venezuela. Recordemos que mientras que el fondo para los estudios va de CADIVI a la universidad, la manutención va directo al "estudiante". 

Por eso algunos para obtener el dinero se inscriben pero no cursan las asignaturas; otros inscriben 14 materias, retiran 13, la universidad les reintegra el dinero y además les da una constancia porque aún estudian ahí; muchos a la par consiguen un trabajo para obtener más dinero y tienen parientes que van cada cierto tiempo a buscar los dólares para desangrar al país.

El contraste: México y Colombia

México y Colombia, los países más neoliberales de la región, son las dos naciones latinoamericanas con mayor emigración, por razones muy distintas a las que presenta Venezuela hoy en día.

Según las cifras oficiales (probablemente sean superiores) de Migración Colombia, el Departamento Nacional de Estadística (DANE) y el Ministerio de Relaciones Exteriores, más de 4 millones 700 mil colombianos viven en el exterior.

Estados Unidos es el destino al que más emigran (28,8%) seguido por Venezuela con 28,4%. Sin embargo, la oposición venezolana insiste en decir que la cosa es al revés tan solo porque un par de venezolanos se fue a gozar del espejismo que representa la zona "jai" del norte de Bogotá.

Además, el informe señala que Colombia posee la alarmante cifra de 5,7 millones de desplazados a causa del conflicto de medio siglo entre las fuerzas insurgentes (FARC, ELN, EPL), los paramilitares y las Fuerzas Armadas del país, que ha llevado al 12% de la población a dejar sus hogares por la violencia.

Mientras tanto, México tiene 11 millones de ciudadanos fuera de sus fronteras. Primero, el occidente del país fue el epicentro de la emigración, en especial los estados de Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Zacatecas. Luego se sumó el norte y finalmente el centro y el sureste.

Aproximadamente el 98% de ellos se van a EEUU a través de "La Bestia", un tren de carga utilizado como transporte para atravesar una parte de los 3 mil kilómetros de frontera en común entre ambos países, tan célebre por sus peligros que también es conocido como "La devora vidas", para ser considerados y tratados como mano de obra barata, desechable y deportable. Los llamados mojados.

Para las mujeres mexicanas en EEUU la ocupación más común es la manufactura (por ejemplo, operadoras de máquinas de coser), mientras que los mexicanos, quienes por cierto tienen los salarios más bajos, se desempeñan en el trabajo agrícola o de jardinería; o como obreros y ayudantes de la construcción. Las ocupaciones con más altas tasas de mortalidad.

Los mexicanos que emigran a EEUU son pobres, su promedio de escolaridad es de apenas seis años, provienen de las áreas rurales y de sectores urbanos depauperados al extremo. Incluso, en las últimas décadas, se ha incrementado notablemente la emigración de indígenas, y en no pocos casos de indígenas que sólo hablan sus lenguas originarias. Además de su condición social y educativa, los migrantes enfrentan otra desventaja: más de la mitad son indocumentados.

Sin embargo, al igual que los colombianos, estos mexicanos aceptan trabajar largas jornadas y en las peores condiciones con tal de enviar algunos dólares (sin precio preferencial ni otorgados por el Estado como en el caso de Venezuela) a sus hogares (no para vivir por meses y meses a costa de ellos sin hacer nada, ni para revenderlos en el mercado negro con el único fin de engordar sus fondos como en el caso de Venezuela) para poder paliar el hambre de la numerosa familia que espera ansiosamente el día que puedan reencontrarse.

Dos versiones clara y brutalmente delimitadas de la migración.

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