Narrativas del colapso: maniobras de intoxicación en torno a la gasolina

Los medios locales e internacionales alineados a la narrativa de la "crisis humanitaria" en Venezuela han se han cartelizado en torno a la falla parcial en la distribución de gasolina en cuatro zonas del país. Bajo las maniobras que serán explicadas más adelante, intenta propagar una situación de caos y usar con ello algunos principios de propaganda de Goebbels y de la guerra informativa.

El tratamiento de la información ha sido cartelizada por casi todos los medios "independientes" y convencionales con el signo del colapso en Venezuela. La cartelización, básicamente, consiste en la propagación por parte de varios medios y voces mediáticas de una misma línea discursiva con respecto a una información o hecho, sean estos tergiversados o sencillamente cargados de desinformación. Se trata de unificar en bloque una idea o sentido de una historia a propagandizar con el único fin de establecer ese relato en una verdad incuestionable, dada, masticada y consumida para el público receptor de noticias.

El Nacional, lugarteniente en este tipo de operaciones propagandísticas en el país, ha lanzado desde su página web (y al cierre de este análisis) por lo menos ocho notas con relación a las colas en las estaciones de gasolina, el fallo en el suministro y con el objetivo de criminalizar la gestión de Pdvsa en específico y del Gobierno Bolivariano en general, cuyas matrices han sido desplegadas por el resto de medios aliados, todos opositores, a la plataforma que preside Miguel Henrique Otero desde los Estados Unidos.

Mientras, El Cooperante (imagen a continuación) usa la misma lógica de Henry Ramos Allup para llamar la atención, por inferencia, sobre el Estado fallido en Venezuela usando técnicas de desinformación, como la ridiculización del discurso contrario para generar una nueva matriz de aversión al Gobierno Bolivariano y todo lo relacionado con sus acciones para solventar la situación. No sólo hablamos de cartelización para concentrar el poder de fuego en lo mediático, sino de desinformación para desviar la atención proyectando la propagación del problema y su incapacidad de resolverse. Así precisamente funciona la cartelización de una información, con la repetición por parte de varios voceros o medios.

Por otro lado, todos estos medios expertos en replicarse las matrices de desinformación de la semana, acusan recibo de "crisis humanitaria" con fotos incluidas. Nótese que nada más en el titular las palabras clave son las mismas en el contexto de un mismo mensaje. La cartelización en práctica. La Patilla (primero) y El Estímulo (segundo) son dos que traemos a colación para ejemplificar este elemento de la operación mediática, donde la situación (según el enfoque informativo dado) no está por resolverse ni se está regularizando, sólo se exponen las consecuencias, se adultera su tamaño y se plantea el crecimiento del problema. 

Corresponsales de CNN y Reuters han hecho lo correspondiente para vender la misma propaganda a otros medios como El Mundo ("La gasolina también falla en Venezuela"), que como todo medio español convencional y aliado al establishment político acompaña y participa en estas operaciones. La matriz ha trascendido las fronteras venezolanas de la mano de estos corresponsales, ampliando su rango de audiencia, intentando solidificar en el público regional y global (de habla hispana o inglesa) la versión de que contra Venezuela hay que actuar. Una operación que tiene como objetivo la inestabilidad interna (usando como pivote la opinión pública) y la generación de legitimidad de los sectores del antichavismo a lo externo.

Lo que importa en este punto es agitar el discurso de la crisis para colocarlos en vitrina, con proyección hacia la OEA principalmente por las gestiones que encabeza Luis Almagro para abordar de forma ilegal la situación venezolana. La corresponsal de CNN en Español radicada en Venezuela posicionó el discurso de la escasez de gasolina en el país, obviando que los despachos de combustible se han duplicado para eliminar progresivamente las colas en los cuatro estados antes mencionados. CNN sigue trabajando, y sobre todo dejando en evidencia cuáles fueron las razones por las cuales salió del aire en Venezuela. 

Sin embargo, toda esta operación de propaganda dirigida a instalar un estado de intranquilidad e inseguridad con respecto al suministro de gasolina en las principales ciudades, se ha ido desarrollando en paralelo para desviar la atención y para restarle credibilidad a las medidas que ha tomado Pdvsa para resolver la falla presentada, como es el caso del vicepresidente de comercio y distribución de la estatal venezolana, que sólo ha sido reseñado por algunos medios para fortalecer la matriz de que efectivamente en Venezuela "no hay gasolina".

El envío de 200 cisternas para regularizar el despacho de distribución desde la planta de Yagua, estado Carabobo, fue otro de los aspectos omitidos por la prensa local e internacional, para continuar prolongando el clima de inestabilidad.

Uno de los objetivos fundamentales de estas maniobras de propaganda ha sido la de deslocalizar el problema y con ello expandirlo como si tratase de una situación generalizada en todo el país. Sólo por esa vía pueden ampliar el rango de audiencia y el tiempo de duración en cartelera, amplificar sus efectos en la opinión pública y exportar la matriz en su manipulada simplificación y generalidad, obviando las causas y respuestas de la estatal.

Pdvsa explicó oportunamente que el fallo parcial en la distribución se debió a problemas en el cabotaje de sus tanqueros en el oriente del país, producto de las altas mareas, y ha tomado las medidas correspondientes para regularizar la situación. La falla parcial no guarda relación ni con la producción de gasolina como tampoco con el trabajo de las refinerías, que siguen produciendo el combustible necesario para el mercado interno. La intencionalidad de esta maniobra de propaganda busca obviar esa vicisitud específica y exponer la situación como un problema estructural que se está agudizando. Obviamente este aspecto no es destacado por los medios analizados aquí, sino por todos los medios nacionales que se afiliaron a la matriz.

Igualmente, la cuenta de Twitter Mercado Nacional de Pdvsa (cliquee aquí para ampliar el contenido) ha informado en caliente durante estos días cómo el suministro de gasolina en Carabobo, Aragua y la Gran Caracas se ha venido regularizando, lo que ha traído como consecuencia el funcionamiento normal de algunas de las estaciones más concurridas de estas grandes ciudades.

Pero la maniobra, aunque pueda tener la gasolina como principal objetivo, existe uno superior: Pdvsa y por ende la economía del país. Ninguna empresa petrolera del mundo ha sido atacada de forma tan feroz como Pdvsa, tanto en el aspecto judicial, mediático y financiero, siendo víctima de grandes operaciones internacionales para boicotear sus pagos de deuda y su credibilidad financiera.

Porque estas maniobras de intoxicación contra Pdvsa son también un golpe por elevación a la gestión económica del país y su capacidad de satisfacer las necesidades de la población, colocando en la opinión pública nacional e internacional que Venezuela se encuentra colapsada y "sin gasolina". En su aritmética esos dos elementos dan como resultado la "crisis humanitaria" en Venezuela y por ende otorgan verosimilitud de lo que fragua desde los espacios de influencia de los Estados Unidos en la región. 

Y estas maniobras aparecen específicamente para cubrir un déficit en el frente interno del conflicto: el antichavismo y sus medios buscan posicionar una imagen colapsada y caótica de Venezuela para así justificar su búsqueda de una acción de fuerza desde el extranjero, específicamente desde la OEA. Tal cual como lo hicieron a mediados del año pasado, sólo que 2017 no ha trascendido entre saqueos planificados y disturbios bajo la cobertura de "protestas por alimentos" como sí fue a principios de 2016.

Por ende una falla específica del suministro de gasolina es utilizada como recurso de propaganda para generar una narrativa del colapso, aprovechando que el tema Venezuela está siendo posicionado desde el extranjero y que cualquier suceso interno rápidamente se carteliza en la vitrina internacional. Entre otras cosas el plan que acompaña la solicitud de Luis Almagro es una oportunidad, un tiempo específico, donde los flujos comunicacionales se liberalizan y adquieren un rango de mayor atención con Venezuela. Por ende, la generación de estas maniobras son fundamentales para allanar el camino psicológico y mediático que tiene como telón de fondo la agenda del antichavismo con Luis Almagro.

Expresamente, Luis Florido de Voluntad Popular y Henrique Capriles Radonsky de Primero Justicia han sido dos de los políticos que han tratado hasta los momentos instrumentalizar el acontecimiento con la gasolina en el país para sus propios fines, tanto partidistas -ya que sigue en desarrollo la validación de partidos políticos ante el CNE- como para generar una percepción política y mediática específica en la comunidad internacional, y así abultar el expediente contra Venezuela que llevan las grandes ONGs y tanques de pensamiento financiados por los EEUU y Europa, a través de su títere Luis Almagro. El uso de la situación es claro en ese sentido.

El mismo José Guerra, diputado de la MUD ante la AN, ha declarado a la prensa en las afueras del Capitolio que habría que revisar la política petrolera debido al "desastre" en Venezuela que supuestamente el chavismo ha propiciado en torno a la gasolina y otros ítems de interés nacional. Ya Guerra piensa en la tan ansiada apertura petrolera que piensa dirigir luego de que hipotéticamente se cristalice el plan contra Venezuela desde el extranjero. El tema de la gasolina sirve igualmente para hablar de sus soluciones, alineadas a los intereses de las grandes petroleras.

La cuestión de la gasolina toca un punto nodal en la economía venezolana como lo es la gestión de Pdvsa, criminalizada desde la Asamblea Nacional y los EEUU durante los últimos tres años, con presiones financieras y judiciales de alto calado. En este punto específico del acontecer político esta operación de propaganda toca un elemento central para la estabilidad del país, buscando compensar por lo mediático lo que en el terreno no ocurre, el caos generalizado. Todo esto en el marco de una generación evidente de condiciones para iniciar un ciclo de conflictividad interna que acompañe la agenda internacional del antichavismo, que busca desesperadamente una acción de fuerza contra el país. La gasolina narra un nuevo capítulo de las agresiones mediáticas en Venezuela y con los lobbys estadounidenses activos, muy probablemente no cesarán en el corto plazo.

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