Una visita al Comando Sur

El general John Kelly lloró el día que cedió el mando en el Comando Sur. Lloró también todo el año, por Venezuela, dijo, varias veces. Rezaba por Venezuela. Tanto lloró y tanto rezó que ya mea lágrimas por los ojos por su labor cumplida. ¿Y quién viene en su lugar?

Quien por tres años ejerció el cargo de máxima autoridad del Comando Sur (CS) fue el primer rostro visible en instalar la idea de "crisis humanitaria" a principios del año pasado, a la par del Decreto Obama.

Lo que el año pasado tuvo tratamiento de amenaza, de asomo, de peligro, ya este año se pretende asentar definitivamente, complementando la declaratoria de "crisis humanitaria" primero en una escala gremial (cámara farmacéutica, sector alimentos) hasta coronarlo como "hecho" por la actual mayoría de la Asamblea Nacional. Que para eso es que están ahí.

"Lo que me mantiene despierto en la noche con respecto a Venezuela es que si hay alguna crisis humanitaria importante, es decir, un colapso de la economía al punto de que necesiten desesperadamente alimentos, agua y medicinas, entonces podríamos reaccionar ante eso. Y lo haríamos sólo si se nos pidiera desde organismos como la ONU y la OEA", declaró a moco tendido el general Kelly en marzo de 2015.

De ahí en adelante pasó a ser el tema preferido de Capriles, de Chúo Torrealba, de Lilian Tintori, de todo el cretinismo político subyascente, y se asentó definitivamente como el eje discursivo de la campaña de las elecciones parlamentarias.

De la percepción allanada se avanza al embudo de los hechos: la asfixia trasnacional en lo financiero y lo farmacéutico, el barnizado que le atribuyen las ONGs, a la par de la "certificación calificada" de "expertos" de toda laya, con el repertorio discursivo para la ocasión. Hasta los especialistas en media mierda empujan en esa dirección; ese vector de los desvelos del general Kelly, que ahora pasa a retiro.

Y hasta ahora, con la "idea" instalada, y con los recursos asimétricos y no-convencionales necesarios para acentuar dicha atmósfera, un nuevo cuadro dirigente de otra naturaleza asume el mando del Southcom. ¿Qué sugiere el perfil de los tres principales mandos? ¿Cómo pueden corresponderse sus respectivos desempeños como oficiales del ejército gringo tomando en cuenta el escenario que se desenvuelve?

Los tres responsables del CS son probados criminales de guerra

Las tareas

Recordemos algo antes. Son cinco las "áreas de responsabilidad" del CS, radicado en Miami. 1) "Contrarrestar el crimen organizado trasnacional", 2) "contraterrorismo", 3) "construcción de capacidad asociativa" (con fuerzas aliadas), 4) "respuesta ante la contingencia" (atención de emergencias) y 5) "operaciones con detenidos". El CS es el responsable militar de la base de Guantánamo.

Con estas cinco áreas de responsabilidad, el CS está preparado para "conducir operaciones militares de espectro completo en conjunto y combinadas... para darle apoyo a los objetivos de seguridad nacional de los Estados Unidos y las esfuerzos interagencias que promuevan la cooperación en materia de seguridad regional".

Si usted agarra las tareas que se arroga el CS y las contrasta con el modelo de guerra que se ha ejercido con la Administración Obama (que profundizó el paradigma neocon de su predecesor W. Bush), el cuadro agarra las tres dimensiones que le perfilan el rostro a la Guerra No Convencional contra Venezuela y el resto del continente. Revíselo usted en esta nota de Misión Verdad de mediados del año pasado.

¿Y quiénes conforman ahora la plana mayor que dirige el CS?

Kurt Tidd: el almirante al frente

Si el general John Kelly era reconocido por ser un oficial que forjó su carrera dentro del ejército desde los tiempos de Vietnam, ganándose un ascendente en la tropa por representar a esa figura que evoluciona y desarrolla su estatus en el tiempo, el almirante Kurt Tidd representa al militar de pedigrí, el oficial que creció dentro de la probeta del establishment (hijo de otro reconocido militar con profusa carrera) y un académico consumado, especializado en cultura francesa.

El poder lo ha apostado en zonas álgidas de acción militar directa, en tareas de planificación en materia de seguridad, asistencia al estado mayor conjunto o acciones enfocadas en "diplomacia de seguridad". 

La hoja de trabajo de Tidd así lo ilustra. "Como ex director de Operaciones (J3) por el Estado Mayor Conjunto, gané la experiencia y los conocimientos para dirigir las operaciones de un comando combatiente, así como una clara comprensión de los desafíos de la asignación y gestión de la fuerza conjunta", declaró ante el Senado antes de asumir el cargo, recoge una nota del especialista Jean Guy Allard.

Mando naval en Irak y Afganistán en las respectivas operaciones de invasión en 2001 y 2003, de 2004 a 2005 fue el principal mando naval norteamericano en el ultrasensible Estrecho de Ormuz, punto de paso estratégico del petróleo saudita y zona fronteriza que bordea las aguas territoriales de Irán.

En el orden diplomático también fue asesor militar del Departamente de Estado, ocupando un puesto en la última ronda de negociaciones del acuerdo nuclear en Irán. También fue asistente al agregado militar estadounidense para la OTAN.

Y lo que le pone el rostro peliagudo y acentúa las líneas maestras de fondo de Tidd, que se le escapa en su pequeño perfil a Allard y que puede arrojar más luces ahí donde el poder no se quiere dejar ver, es el papel que jugó dentro del grupo "Deep Blue", la agrupación secreta de la Armada norteamericana que delineó las políticas de seguridad (dentro de la Marina), luego del 11 de septiembre de 2001. Kurt Tidd pertenece a la élite del Estado Profundo norteamericano (esa llave que si no impone las decisiones del Ejecutivo las realiza por cuenta propia) y formó parte de uno de los grupos de la elite de los tiempos de Bush hijo.

Que Ashton Carter, un connotado neocon como Bush, Cheney o McCain, no sólo lo haya propuesto sino que lo acompañe de paso con su respectiva zalamería gringomilica confirma el tamaño del poder y el valor del cuadro político militar.

Y si Kurt Tidd se siente honrado de participar en semejantes operaciones, no debe tener ninguna dificultad en que se le caracterice como otro criminal de guerra.

Y los que le siguen no son mucho mejores.

El segundo a bordo: el teniente general Joseph P. DiSalvo, subcomandante

Tidd tiene la ventaja de que su investidura le concede el privilegio de no exhibir a cada rato sus manos tatuadas de Abu Graib y nacionalicidio (sangre y mierda); el general DiSalvo difícilmente puede disimular semejante papel.

También militar de alta graduación académica, el teatro de operaciones de la guerra de Irak ha sido el lugar destacado en su currículo. Y entre las tareas de mando o co-dirección que ahí ejerció destacan y despuntan el encargado de coordinar los esfuezos inter-agencia (de inteligencia) durante el alzamiento contra la ocupación iraquí y luego encargado del traspaso de la seguridad y la "normalización" de las fuerzas locales tras la dizque "retirada" de los gringos del país mesopotámico.

Y es aquí donde DiSalvo "brilla": fue comandante de brigada de combate del ejército gringo en Faluya y Ciudad Sadr. Para quienes recuerdan, Faluya y Ciudad Sadr fueron los principales focos de resistencia a la invasión norteamericana. Ambos escenarios de guerra urbana de alta complejidad, la ciudad sunita de Faluya no sólo fue diezmada y masacrada, sino que fue objeto de agresiones desproporcionadas que incluyen bombas de uranio empobrecido y de fósforo, por las que al día de hoy niñas y niños nacen con mutaciones producto del uranio y desórdenes linfáticos de todo tipo. Se podría asumir que DiSalvo tuvo la oportunidad de demostrar sus habilidades adquiridas, previas a Irak, en Bosnia.

DiSalvo es también un criminal de guerra.

El tercero: el jefe del estado mayor, mayor general Michael Plehn

Otro que no se queda atrás en la evolución de su propia carrera, Michael Plehn es experto en guerra electrónica, y ha sido apostado en zonas de alto conflicto como Somalia, Bosnia (igual que DiSalvo), Haití y Afganistán, asumiendo cargos de dirección en operaciones aéreas. Plehn es oficial de la fuerza aérea, y probablemente tan criminal de guerra como los anteriores.

El gran combo de puerto pobre

Es algo estúpido preguntarse cuáles serán los propósitos del liderazgo del CS. Tanto DiSalvo como Plehn ya formaron parte del estado mayor del general Kelly. Dado el actual escenario de alta tensión, las características de los perfiles aquí reseñados, y el momento altamente volátil a nivel local y global, cabe es la pregunta de si el almirante Tidd, con su presunto nivel de sofisticación, le dará otra dirección a las formas mediantes las cuales se perpetrarán las acciones contra el continente.

Su gira comenzó por Honduras, Colombia y Jamaica, y hasta ahora no ha pasado de manifestar deseos y buenas intenciones a la hora de "cooperar" con sus "aliados". ¿Hacia dónde nos va a llevar esa combinación de operadores de alto nivel? ¿Se ve mejor desde acá también las acciones de Guerra No Convencional a la luz de un experto en smart power, un carnicero con experiencia en guerra urbana y un especialista en guerra electrónica?

Sólo falta que Mickey sea el que lleve el carro a estos criminales cuello blanco en una curva tan peligrosa para todo el mundo. En especial para nosotros.

Todavía no sabemos si agudizarán la matriz de crisis humanitaria, lo que sí es indiscutible es su reconocida capacidad para provocarlas.

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