¿"Fraude" otra vez? Un análisis estadístico sobre las elecciones regionales

Concluido el evento electoral del 15 de octubre, y en plena proclamación de gobernadores y gobernadoras en actos públicos masivos en todo el territorio nacional, es importante hacer un análisis profundo y sistemático de las denuncias de supuesto fraude electoral.

Este tipo de análisis resultan ser más útiles días después de cualquier proceso electoral, con el objeto de recopilar la mayor cantidad de información posible y brindar herramientas que permitan dar un debate político de altura en temas tan sensibles como el sistema electoral venezolano.

En primer orden de ideas, es necesario realizar una serie de acotaciones genéricas para ubicar el contexto post-electoral. En principio se hace mención que el 15 de octubre se debían elegir 23 gobernadores o gobernadoras, y habían sido convocados para esta elección 18 millones 82 mil 6 venezolanos y venezolanas. Recordemos que los habitantes de Caracas no participan al no tener esta figura político territorial.

Del total de inscritos en el Registro Electoral, se abstuvieron (no fueron a votar) 7 millones 34 mil 319 electores y electoras, lo que equivale al 38.9% del total de los convocados, inferior a las elecciones anteriores del año 2008 en los cuales se abstuvieron 8 millones 23 mil 347 personas.

Al realizar una revisión exhaustiva de los votos obtenidos nacionales por la alianza de partidos unificados en torno al Gran Polo Patriótico (GPP) se puede apreciar que estos obtuvieron un total de 5 millones 817 mil 344 votos, lo que equivale a 52,6%. En cambio la alianza agrupada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) obtuvo 4 millones 984 mil 830 votos, lo que equivale a 45,1%. El 2,9% restante se distribuye entre votos nulos y votos al retos de candidatos y candidatas que se inscribieron representando a la diversidad de partidos políticos que existen.

Ahora bien, teniendo claro estos datos globales, queremos analizar todas las denuncias expresadas por los distintos voceros nacionales e internacionales que alegan que este resultado ha sido manipulado por el Gobierno evitando así que se exprese la colectividad. De todas las denuncias expuestas durante estos días nos referiremos a las que en nuestro criterio han sido las de mayor difusión nacional e internacional:

1. Se ha mencionado que a 1 millón 80 personas se les impidió u obstaculizó el derecho al voto en centros que históricamente favorecen a la oposición, producto de máquinas dañadas, mesas que no abrieron y retrasos injustificados. De esta denuncia lo primero que cabría preguntarse es cómo se obtuvo esta cifra, es decir, cómo se calcula la cantidad de electores que se fueron de una cola, o que no asistieron a votar por las razones expuestas.

Sin embargo, suponiendo que esta denuncia fuera cierta debemos recordar que en muchos procesos electorales las personas deciden pasar horas en una cola para votar cuando su convicción es lo suficientemente fuerte para ello, recordemos las elecciones del referendo revocatorio y la de la Constituyente. ¿Será acaso que la militancia opositora no considera que sea necesario sacrificar algunas horas para lograr el tan anhelado cambio de gobierno?

2. Igualmente se denuncia que más de 700 mil electores fueron migrados de sus centros afectando la votación de la oposición. Ante tal proposición, es importante destacar que esta medida obedeció a los hechos de violencia en los cuales se vieron afectados trabajadores del poder electoral y electores en el proceso electoral previo, razón por la cual en aras de proteger a la colectividad de hechos similares, se tomó esta medida.

A tal efecto, al revisar la información oficial, se aprecia que de todos los estados en los que se realizarían elecciones (23), solamente se realizó el proceso de reubicación en siete de ellos (30,4%). Si se mide a nivel municipal de los 334 municipios (se debe excluir el municipio Libertador), solamente se realizó la reubicación en 35 de ellos (10,5%). Si nos referimos al nivel político territorial más pequeño, de 1 mil 141 parroquias solamente se realizaron reubicaciones en 60 (5,2%). En números de centros electorales, del total de 5 mil 359 centros solamente se reubicaron 201 (1,4%). La distancia promedio de reubicación es de 2 mil 158 metros. Por último la cantidad de electores afectados es de 616 mil 159, lo que equivale al 3,4% del padrón electoral activado para estas elecciones.

Resulta interesante que si se partiera de la premisa de que todos estos electores y electoras no votaron, hecho que no se ha determinado, pero suponiendo que ninguno ejerció su derecho al voto, y que todos son militantes de la MUD, sumando esta cifra al resultado final no supera al voto nacional obtenido por el PSUV, ya que la diferencia entre ambos es de 832 mil 514 votos.

3. Otro aspecto difundido es que 350 mil personas fueron intimidadas por grupos violentos para no votar. Esta denuncia también es difícil de medir, ya que no se sabe si se realizó alguna encuesta en que se le preguntaba al intimidador a cuántos electores coaccionó para no votar, o se recopilaron denuncias ante el Ministerio Publico, o denuncias en la policía. Al no conocer de dónde se obtiene esta cifra es difícil opinar sobre la misma.

4. También se ha hecho mención a la cifra de 90 mil 537 votos nulos que se debieron adjudicar a la MUD producto del supuesto impedimento de sustituciones. Sobre este punto hay que dejar claro dos elementos.

Primero, que es falso la cantidad de votos nulos referidos por esta organización política. Al revisar a detalle los resultados publicados en la página del CNE, la cifra que se puede apreciar es de 16 mil 724 votos nulos, pero vamos más allá al revisar la cantidad de votos de los candidatos y candidatas que supuestamente no se les permitió sustituir: 89 mil 594. Sin embargo esta cifra no es de votos nulos sino de votos contabilizados a otros candidatos. Sumando ambas cifras obtenemos un total de 106 mil 318 votos, lo cual tampoco revierte el resultado total nacional. Es importante aclarar que, revisando todos los estados, la suma de votos nulos y de votos adjudicados a otros candidatos que supuestamente no pudieron retirar su candidatura es insuficiente para obtener la victoria en 22 de los 23 estados, ya que en el estado Bolívar sí hubiese podido alterarse el resultado final. Esto se puede apreciar en el gráfico siguiente:

Estado PSUV MUD Diferencia de ambas tendencias Votos nulos Votos a otros candidatos que supuestamente no pudieron retirar candidaturas Sumar nulos y otros
Anzoátegui 319.271 350.673 -31.402 984 0 984
Apure 104.762 63.898 40.864 401 2.470 2.871
Aragua 422.381 292.090 130.291 1.300 14.834 16.134
Barinas 184.961 153.719 31.242 532 8.845 9.377
Bolívar 276.655 275.184 1.471 853 3.787 4.640
Carabobo 486.654 420.874 65.780 993 5.673 6.666
Cojedes 93.752 71.900 21.852 339 986 1.325
Falcón 224.091 187.713 36.378 694 10.019 10.713
Guárico 206.774 124.826 81.948 564 1.399 1.963
Lara 471.164 325.231 145.933 1.239 3.284 4.523
Mérida 181.820 198.532 -16.712 607 3.845 4.452
Miranda 641.735 555.347 86.388 2.006 7.271 9.277
Monagas 222.634 180.477 42.157 561 2.354 2.915
Nueva Esparta 107.316 117.430 -10.114 294 0 294
Portuguesa 238.626 121.838 116.788 763 3.632 4.395
Sucre 236.669 153.823 82.846 581 1.579 2.160
Táchira 181.605 324.541 -142.936 921 3.160 4.081
Trujillo 201.300 127.168 74.132 636 4.361 4.997
Yaracuy 186.401 106.679 79.722 653 4.879 5.532
Zulia 646.617 700.755 -54.138 1.114 6.315 7.429
Amazonas 40.549 20.972 19.577 236 0 236
Delta Amacuro 46.886 29.688 17.198 133 631 764
Vargas 94.721 81.472 13.249 320 270 590
Total 5.817.344 4.984.830 832.514 16.724 89.594 106.318

5. Otras denuncias trascurren sobre la supuesta coacción a empleados públicos, beneficiarios de programas sociales, etc. Esta acusación carece de validez ya que el voto es secreto, así que ninguna coacción puede ser real si no se puede determinar por quién se vota.

6. También resaltan como acusaciones que las encuestas previas y las de boca de urna daban ganadoras a la MUD, razón por la cual el resultado no se ajusta a lo previsto por ellas. Para esto es necesario citar a Andrés Gurruchaga, catedrático de Sociología de la Universidad del País Vasco, quien refiere que las encuestas son una "técnica predictiva que trata de marcar tendencias que, hipotéticamente, si se cumple una serie de parámetros, se pueden cumplir". En conclusión, las encuestas no pueden sustituir la realidad.

Todos los hechos descritos parecen acercarse a lo que plantea Gustavo Martin acerca de que la sociedad venezolana tiende a culpar de sus fracasos a factores externos, es decir, la oposición no sacó menos votos, no motivó efectivamente a sus partidarios, no evitó que se abstuviera un sector de los mismos, sino por el contrario, la culpa es del Gobierno por hacer "trampa".

También se puede apreciar que las denuncias presentadas por la oposición parecen acercarse a excusas para justificar una alta abstención en comparación al proceso electoral del año 2015 (elecciones parlamentarias), y en la medida que se culpen a otros de sus fracasos de esta manera escurren su responsabilidad, evitando que la mayoría de sus militantes que quieren cambiar al Gobierno (tienen derecho a ello), terminen sustituyéndoles por una nueva elite política que sea más efectiva.

Resulta contradictorio haber afirmado durante dos años que "el 80% de la población quiere un cambio", declaraciones del ex alcalde David Smolanski. "Ahorita el gobierno no gana ni la junta del condominio de Miraflores": declaraciones del diputado Juan Requesens. "El gobierno no quiere elecciones porque perdería": declaraciones del diputado Williams Dávila. En cambio, el día de hoy están reclamando 2 mil votos en el estado Bolívar, por lo que cabría preguntarse: ¿Dónde están los más de 10 millones de venezolanos y venezolanas que supuestamente votarían por la MUD? ¿Dónde están las millones de personas que supuestamente darían la vida por cambiar el Gobierno? Parece que a la hora de contarse en un proceso electoral, estas afirmaciones son solo retórica política y no hechos reales.

En conclusión, más allá de culpar a otros por fallas propias, la oposición debe iniciar un proceso de auto-análisis profundo que les permita comprender que no se puede buscar sanciones internacionales contra su propio país, llamar a la violencia para generar muerte y destrucción, no tener una propuesta política clara, vociferar hoy que es necesario derrocar una dictadura por la fuerza y luego mañana llamar a votar para cambiar al Gobierno, o no construir un liderazgo político, sin consecuencias como las que se pudieron apreciar este 15 de octubre.

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