Sanciones, golpes y efectos

Las características de la guerra contra Venezuela las conocemos. Ya no queda nadie que ignore que el principal lanzamisiles del poder económico transnacional en esta etapa del conflicto es la propaganda, y que lo que estalla al final (si es que estalla, y donde estalla) no es uno por uno de los misiles sino el acumulado de ellos.

En los años 80 peleaba en los ensogados del país un boxeador llamado Carlos Piñango, un peso pluma regular tirando a mediocre. No tenía mucha calidad, pero a punta de maña y malicia llegó a ganarles peleas a boxeadores buenos.
 
Un día, cuando ya estaba cercano su retiro del deporte, le hicieron una entrevista que no se me olvidará jamás, en primer lugar por la gracia que me causó cierta confesión suya, reveladora de una tremenda ingenuidad al hablar por TV y al mismo tiempo de su enorme astucia como peleador; y en segundo lugar porque esa confesión me ha servido con los años para comprender y ubicarme en ciertas estrategias y situaciones, incluidas las insinuadas en el primer párrafo.
 
La pregunta detonante del periodista se refería a ciertos triunfos inesperados, obtenidos frente a rivales norteamericanos de renombre y cartel. Reflexionó así el pegador: "Bueno, cuando tú peleas con un norteamericano y el hombre es muy bueno o te está echando una pela vienes y le das un solo coñazo en las bolas (que esa expresión se escapara en la televisión de los años 80 ya era todo un hito, un acontecimiento), el árbitro te va a amonestar y a quitar puntos, el público te va a pitar, el norteamericano se va a molestar mucho, pero tú le vas a decir: 'Eskiusmi, ai am sorri', y la pelea va a continuar. Y más nada: vas a ser el malo de la película pero ya el golpe está ahí adentro, de ese no se va a recuperar el tipo".
 
Ni más ni menos: en eso consiste la estrategia propagandística, en bombardear con suciedades y meter alguna que otra zancadilla aparentemente ingenua o inofensiva. Cuando te pillan la mentira y no quieres parecer tan descarado pides disculpas, pero el efecto de lo que dijiste queda flotando más allá de la aclaratoria y las disculpas.
 
De esa clase de calumnias disfrazadas de noticias se ha nutrido el amplísimo espectro de mitos y leyendas que, por mucho que se desmientan, ya no podrán evitar que haya gente que se pregunte, otra que crea y otra más que simplemente repita por ahí cosas como que los comunistas comen niños, que Fidel mató al Che Guevara, que Chávez hizo una cadena el 11 de abril para poder asesinar tranquilamente a miles de personas pacíficas que venían en una marcha; que Leopoldo López está preso por el solo delito de pensar distinto y que las personas que Estados Unidos ha sancionado tienen millones de dólares y propiedades en ese país.
 
Esa "noticia bomba", lanzada justo al final de un año marcado por el intento de desestabilización más serio desde 2002, no persigue en realidad sancionar ni lesionar las propiedades de unos funcionarios, sino mantener en la agenda informativa internacional el estado de alarma y tensión sobre nuestro país.
 
La tragedia llamada México no se diluye todavía en el interés de la prensa internacional, así que algo había que hacer para que el público no venezolano recordara que, si bien México es un Estado en proceso de descomposición, la comunista, peligrosa y criminalizable es Venezuela.
 
Esta ha sido la última o penúltima jugada propagandística de los amos transnacionales del antichavismo, el cierre efectista de la víspera de otro año electoral. La batalla y la agresión recrudecerán en 2015.

 

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