Reincidieron en los crímenes de la "Ley de Amnistía"

En el año 2016, lo primero que hizo la Asamblea Nacional fue intentar limpiar su prontuario concediéndose una Ley de Amnistía que les garantizara impunidad.

La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, el 11 de abril de 2016 declaró inconstitucional aquella Ley, considerando que no existían los supuestos para declarar una amnistía y que, por el contrario, la aprobación de aquel infame proyecto sólo debilitaría la institucionalidad democrática y la destrucción del Estado de Derecho y de Justicia consagrado en la Constitución.

Se pretendía otorgar amnistía a delitos comunes y ordinarios, se violaba los principios de tipicidad y legalidad, así como los de soberanía, justicia y responsabilidad, pretendían otorgar amnistía a delitos administrativos como la corrupción, violar el derecho a la protección del honor, vida privada, intimidad, propia imagen, confidencialidad y reputación.

La sentencia del TSJ ya alertaba que la Asamblea Nacional pretendía imponer antivalores como la impunidad y la desobediencia a la Ley.

La Ley de Amnistía configuraba la pretensión de alentar a sus potenciales beneficiarios para la ejecución de nuevos crímenes y ellos, que dicen ser tan católicos, no se molestarán si queremos reconocerlos en sus frutos.

Mismos delitos, mismos autores

A la luz de los acontecimientos, aquel documento pudiera interpretarse como una confesión de parte. La instigación a la desobediencia de las leyes, al odio, a delinquir y la apología del delito eran algunos de los crímenes que permanecerían "oficialmente" encerrados en el baúl de la impunidad.

Aclaro: no estoy imputando delitos. Me estoy basando estrictamente en las confesiones de la Ley de Amnistía. También se perdonaban la agresión, la violencia o resistencia cuando era ejecutada contra la autoridad.

También la llamada Ley de Amnistía garantizaba el perdón para delitos como:

  • Obstaculización de la vía pública con el objeto de preparar el peligro de un siniestro y demás delitos.
  • Daños a los sistemas de transporte, servicios públicos, informáticos o de comunicación.
  • Daños a la propiedad.
  • Asociación para delinquir.
  • Varios delitos considerados como terrorismo.
  • Importación, fabricación, porte, detentación, suministro u ocultamiento de artefactos explosivos o incendiarios.
  • Perturbación de la tranquilidad pública.
  • Ultraje al funcionario público.
  • Incendio y otros delitos de peligro común, en sus diversas modalidades.

Yo he decidido seleccionar dos de estos delitos en los que se puede observar la reincidencia de los victimarios. El primero, el uso de los niños para la comisión de actos violentos, vandálicos y hasta terroristas. El segundo, el tráfico de drogas entre militantes opositores jóvenes.

Lilian Tintori, cuando se trata de sus hijos, reconoce que esas manifestaciones son ambientes muy violentos. Sin embargo, no tiene ningún pudor en festejar la presencia de menores cuando se trata de los hijos de otra.

Queremos insistir en recordar que todo niño que sea reclutado por un grupo armado para realizar cualquier tarea, es considerado un niño soldado. El programa mundial de protección de la infancia de la ONU establece que tanto los actores gubernamentales como los NO gubernamentales deben ejecutar y respetar las normativas de protección de niños y niñas.

El estatuto de la Corte Penal Internacional (1998) considera delito de guerra reclutar o alistar a niños.

No sólo reincidieron en un delito confeso de la Ley de Amnistía, el uso de menores para la comisión de delitos, sino que además volvieron a atacar un preescolar que incendiaron en 2014. Este año, 45 niños que reciben clases en el Maternal ubicado en las instalaciones del Ministerio del Poder Popular para la Vivienda y Hábitat, debieron ser evacuados después de que un grupo de opositores encendiera en llama las instalaciones.

Tráfico de drogas entre jóvenes

En el proyecto de Ley presentado ante la Asamblea Nacional, se procuraba la amnistía para el micro-tráfico de drogas en los campamentos juveniles.

El director de la Oficina Nacional Antidrogas, José Ramón Castillo, indicó que algunos de los detenidos en El Paraíso arrojaron resultados positivos en anfetamínicos y cafeína. Algunas de las características de las drogas que están siendo consumidas por los grupos armados que operan al servicio de la oposición, tienen características similares al Captagón.

En el mes de mayo, el portal web Matriz del Sur, denunció que "miles de píldoras de Captagón provenientes de Europa, una droga basada en la anfetamina utilizada por terroristas del Estado Islámico, están siendo suministradas a integrantes de los grupos violentos que enfrentan a las fuerzas del orden del gobierno chavista".

Captagón, Biocapton y Fitton son las tres marcas que producen este profármaco conocido como Fenetilina y que resulta de la unión química de la anfetamina y la teofilina. Fue creada en 1961 en un laboratorio alemán y se utilizó durante varios años para tratar la narcolepsia, trastornos de hiperactividad y la depresión. En los años 80 entró en la lista de sustancias controladas por la Organización Mundial para la Salud.

También la fenetilina era empleada como un estimulante para el rendimiento deportivo.

Según el sitio web de Alainet (América Latina en Movimiento), el Captagón que se produce en la actualidad poco tiene que ver con el compuesto original, y es una combinación "de anfetaminas con cafeína y otras sustancias".

Citamos el artículo Captagón, elixir del mal: "Se produce ilegalmente en laboratorios del Este europeo como Bulgaria, Serbia, Montenegro, Eslovenia; al tiempo que la mafia turca se encarga de distribuirlo por Medio Oriente y Golfo Pérsico, algunos investigadores mencionan a Bélgica e Israel, como los importantes productores en la actualidad. Según algunas fuentes, se produce desde 2011, en coincidencia con el inicio de la Primavera Árabe, en laboratorios secretos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Bulgaria".

El Captagón fue el polen de las "primaveras árabes" y hasta llegó al norte de África. Según el investigador Thierry Meysan, Al-Qaeda en Libia recibió provisiones de Captagón que fueron garantizadas por la CIA a través de fabricantes búlgaros. Confiaron en sus propiedades para "manipular a los combatientes y hacerlos más aterradores".

Esta droga es la predilecta de los principales grupos terroristas que operan en Siria (como el Estado Islámico, el Frente Al-Nusra y el Ejército Libre Sirio) porque potencia la atención y el rendimiento cognitivo al tiempo que reduce al mínimo la sensación de cansancio, hambre, sueño, dolor y miedo, y logra que la persona anule los instintos de sobrevivencia.

Y esa es la combinación peligrosa que están dando a los jóvenes a los que manipulan para la comisión de actos ilícitos, vandálicos y hasta terroristas en Venezuela.

El Captagón es otro agente silente de la corporatocracia que gobierna en la CIA, el Pentágono y el Departamento de Estado. Sólo basta recordar que el actual secretario de Estado, Rex Tillerson, hasta hace muy poco era el principal ejecutivo a cargo de la ExxonMobil.

El Tío Sam detrás de cada barricada

Las inversiones en campañas políticas de la Exxon en 2016 le permitieron comprar la conciencia de cualquier candidato, demócrata o republicano, que se postulara a la Casa Blanca. Así lo deja ver el portal web Open Secrets. La mayoría de esos políticos, Marco Rubio, Ed Royce y hasta el propio Trump, se han fotografiado con parte de la dirigencia opositora de Venezuela.

Al asecho detrás de cada barricada está el imperialismo norteamericano y va devorando de a poco a nuestra infancia y nuestra juventud. Cada muerte, cada víctima, es usurpada del duelo para convertirla en la propaganda que derive en una "intervención" humanitaria ejecutada por la maquinaria genocida de los Estados Unidos de Norteamérica.

Aquella Ley de Amnistía no buscaba el perdón, sino la sistematización de los delitos cometidos. Se trató, en la praxis, de un levantamiento casi científico y planificado de todos los crímenes que la oposición confesó haber cometido en los últimos 18 años, para luego garantizar su reincidencia.

Un joven de 17 años que acciona un mortero para agredir a la policía y genera una explosión que termina con su propia vida, es una víctima de aquel que lo persuadió de convertirse en brazo armado de una insurrección que los políticos de la oposición no tienen la valentía de asumir. No es un héroe. Es una víctima de la ambición de aquellos que negocian nuestra Patria con Rex Tillerson y Donald Trump.

Para concluir, aquí el trabajo completo del año pasado sobre la "Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional".


Publicado originalmente en el blog de Larissa Costas.

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