¿Qué está pasando con los billetes en los cajeros, en los bancos y en la calle?

La rutina económica de los venezolanos se desenvuelve hoy en un marco de complejidad tal en el que "cada día surge algo nuevo". Ahora lidiamos con el caso de la mal llamada "escasez" de billetes en bancos y cajeros automáticos a partir de ciertas restricciones que se han dado a conocer.

A mediados de noviembre en circular enviada por Sudeban a las agencias bancarias del país, se modifica la resolución número 524-10 de fecha 19 de octubre de 2010, en la que se establece el monto de retiro que estaba en vigencia en todas las agencias. En el comunicado que entrará en vigor a partir del 1 de diciembre de 2016, la banca pública y privada tendrá a partir de esa fecha un límite diario de 10 mil bolívares en la entrega de dinero en efectivo a través de cajeros automáticos.

Pese a que esa normativa más bien aumentará desde el jueves primero de diciembre los montos en billetes a los clientes en cajeros automáticos, lo que ocurre en los hechos al día de hoy es que más bien los retiros en efectivo en taquillas de bancos y cajeros automáticos se han restringido o se han visto accidentados, viéndose bastante congestionadas esas operaciones.

Paralelamente a esto, en los últimos meses, especialmente desde las últimas semanas, en la calle ha proliferado el "negocio" del avance de efectivo por parte del comercio formal y hasta informal. Los billetes que no dispensan los cajeros aparecen en la calle y son ofrecidos con intereses del 5%, 10% ó hasta el 15%. ¿Qué sucede?

¿Corralito financiero?

No hay que obviar que toda circunstancia o hecho en el ámbito económico en Venezuela es inmediatamente trasladado al contexto de la intoxicación mediática, la incertidumbre, la proliferación de desinformación y el salto al ruedo de la gendarmería política del antichavismo. Es por eso que las restricciones en efectivo que ha habido en los últimos días han aparecido como un "corralito" impuesto.

La circular emitida por la Sudeban se refirió únicamente al aumento de retiro en cajeros automáticos, llevando en muchos casos los montos límites, de 600 hasta los 10 mil, es decir, aumentándolos, no restringiéndolos más.

Pero según información publicada por el diario El Nacional, "la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario, ordenó a todo el sistema financiero público y privado que se abstenga de entregar más de Bs. 10.000,00 diarios en efectivo, ya sea a través de cajeros automáticos o taquillas", aunque en ninguna parte de la circular de Sudeban se lea que mencionan a las taquillas bancarias.

Para desmontar el asunto del corralito por decreto de Sudeban, convocaremos palabras textuales de economistas nada chavistas que se han referido al asunto.

Ángel Alayón, economista y director de Prodavinci, opinó: "Se ha hablado de limitaciones en taquilla y realmente no existe una circular de Sudeban que diga eso. Lo que se ha mencionado es que se quiere cambiar el límite interbancario y cambiar que de otro banco usted pueda sacar sólo Bs. 600,00". Efectivamente, ese fue el anuncio de Sudeban.

Luis Vicente León, oscureciendo más que aclarando el asunto, se refirió (dando como cierta) una restricción de efectivo ordenada por Sudeban, señalándolo así: "La restricción de retiro de efectivo en Venezuela no es un corralito, sino una respuesta burda a la inoperancia de dispensar billetes depreciados". En fin.

Lo que sí es verdaderamente cierto en medio de todo este barullo es que en los cajeros automáticos suele no haber efectivo, situación que genera colas, gente caminando de un lugar a otro buscándolo y además creando espacios para nuevos "emprendimientos" como el del avance de efectivo con intereses. Muchos comercios que antes contrataban servicios blindados para el traslado de billetes, los entregan ahora en avances y ganando intereses.

No es un corralito: es por los nuevos billetes

También es un hecho que en muchas operaciones bancarias por taquilla los operadores y bancos han generado la incomodidad de dar billetes de baja denominación a usuarios, lo que genera una tremenda molestia. Es decir, los bancos en muchas ocasiones pelotean la incomodidad del manejo de esos billetes a sus clientes (en muchos casos de la tercera edad).

Los bancos señalan que las cantidades de billetes son inmanejables frente a una alta demanda por parte de los usuarios de cajeros automáticos. Agencias bancarias dicen llenar al día varias veces los cajeros, cuestión que genera fallas en los aparatos, además de que los mismos lidian con cantidades de billetes mucho más grandes en contraste con su diseño.

El tema de los costos de los bancos en servicios para empresas de blindados que surten los cajeros es otro inconveniente. El manejo de demasiados billetes hace más costosas esas operaciones, aunado a la frecuencia más alta con la que deben llenarse los cajeros.

El acceso a dinero en efectivo constituye hoy en día un problema logístico tanto para los bancos como para las empresas en general, y al mismo tiempo es un tema que afecta muy especialmente a las personas naturales. Se trata de un problema que obedece a la gran cantidad de billetes que se deben manejar para completar hasta las compras más sencillas, lo que exige constantes retiros en cajeros automáticos.

Aún así y pese a lo ya sabido, la incomodidad de disponibilidad en efectivo no había sido tan alta hasta ahora. Durante las últimas semanas la matriz logística alrededor de los billetes se embochinchó y las restricciones en efectivo se han hecho sentir fuera de cualquier nivel comprensible. Esto implica situaciones tras bastidores.

Es por los nuevos billetes

La explicación vino de parte de la Asociación Bancaria de Venezuela (ABV), gremio que agrupa a los bancos venezolanos. En un comunicado publicado en su página web señaló:

"La ABV reitera a sus clientes y a la comunidad en general que las limitaciones transitorias en la entrega de efectivo, en las oficinas de atención al público y en cajeros automáticos de la red bancaria nacional, son consecuencia del proceso de introducción de una nueva gama de billetes de más alta denominación. Por tal motivo, se ha hecho necesario aplicar medidas que permitan distribuir el efectivo disponible entre clientes y usuarios hasta que se incorporen las nuevas piezas monetarias. La ABV sugiere a todos sus usuarios utilizar preferiblemente los canales electrónicos, mientras culmine el referido proceso".

El anuncio presentado por la ABV aclara el panorama, signado por grandes sesgos y niveles de desinformación y una (hasta ahora inexplicable) ausencia de aclaratorias por parte de la instancia estatal de regulación bancaria, Sudeban. Ante la ausencia de vocerías y explicaciones oficiales, cunde el desconcierto.

Más allá de lo complicado del caso, esta situación en conjunto es buena por dos razones.

A saber: en primer lugar, la contención de billetes de baja denominación da cuenta de que la incorporación de la nueva gama de billetes de alta denominación se realizará de manera responsable, con carácter de sobriedad monetaria, sin colocar el ingrediente de más gasolina al circulante monetario. Básicamente las señales apuntan a que se recojan billetes pequeños para introducir billetes grandes, sin alentar de más el flujo o circulante monetario.

En segundo lugar, el trauma de los cajeros automáticos con sus colas y falta de billetes, el problemático manejo del efectivo para comprar dos empanadas y el negocio buhonero de billetes van a desaparecer en el corto plazo. Un alivio para nuestro día a día, que por muchas razones se vuelve un imposible.

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