"Pueblo contra pueblo": foquismo, swarming y operaciones psicológicas

Nuevos métodos de guerra postmoderna se emplean en Venezuela

Los videos presentados en la Memoria y Cuenta el pasado miércoles, en los que se revelaron conversaciones telefónicas cuyo personaje principal fue el T/C (retirado) José de Jesús Gámez Bustamante, la primera con el ex V/A Iván Carratú Molina y la segunda con el "estudiante" Franklin Hernández, revelan un mayor grado de sofisticación en la táctica desestabilizadora, así como los nuevos mecanismos de guerra postmoderna que se vienen empleando contra Venezuela Bolivariana.

Dentro de esta perspectiva, el extendido y popularizado concepto "guarimba" manifiesta límites palpables con el grado de estudio, preparación y sofisticación de las tácticas que ahora se emplearían con mayor aplomo en la agenda golpista.

No se puede caracterizar como pataleta sifriestudiantil lo que en realidad consiste en acciones tácticas de guerra urbana, estudiadas, diseñadas y aplicadas en otros escenarios y presentes en todos los manuales de nuevas guerras.

La combinación de combate en red (o Guerra de Cuarta Generación cuyo objetivo central es la población civil), operaciones psicológicas y el empleo del swarming (la traducción literal sería "enjambramiento") se centraría (o se centra) en la creación de focos de violencia en las colas, pivoteadas a través de la proyección mediática, encargada de construir la imagen generalizada de conflicto. 

Las condiciones

Necesario es recordar, una vez más, las particularidades de la transición en el calendario entre el fin de año y el comienzo del siguiente, en las que la reposición de inventarios son de mayor lentitud debido a las fiestas, lo que acentuaría la imagen de carencia estableciéndose como pivote que acentúe el desabastecimiento y las "dificultades" (es un decir) en todo el proceso de distribución.

Es evidente que se trata del momento más propicio para acentuar la ausencia de productos y bienes de consumo, y por lo tanto la irritabilidad de las colas que facilite un punto de aceleración para el golpe económico, que debió haber sido coronado con los saqueos y confrontaciones con los cuerpos del orden público. 

Lo que el Presidente caracterizó como la emboscada.

Las bases perceptivas para la tensión

Ya para mediados de diciembre comenzó a circular por la web un (empobrecido) manifiesto titulado "Una solución civil-militar a la crisis". Tal "documento" es firmado por Carratú Molina y Alberto Francheschi en nombre de la organización UNO (Un Nuevo Orden sic).

¿Guardará relación este tal UNO con el UNO América de Alejandro Peña Esclusa, militares golpistas argentinos y demás gorilaje latinoamericano?

"El grupo donde estamos, donde está usted, el doctor Francheschi en primera línea", le dice Gámez Bustamante a Carratú. Es difícil incluir, por más que haya sido mencionado, los dislates del general Vivas.

Tal comunicado no amerita mayor análisis. En sí mismo constituye otro documento más empotrado sobre la misma serie de obviedades seudopolíticas. Tal vez como único "valor literario" está el tono subyacente con el que párrafo tras párrafo se sugiere en cuanto al "saneamiento" que se plantea, "una vez reestablecida la identidad de los ciudadanos venezolanos, sin la falsificación masiva de cédulas, pasaportes y registros de propiedad írritos, generados por funcionarios y esbirros de la ocupación castrista cubana".

Acciones tácticas de guerra urbana, estudiadas, diseñadas y aplicadas en otros escenarios y presentes en todos los manuales de nuevas guerras

Su poco impacto mediático cobra sentido luego de la aparición de las conversaciones telefónicas.

Pero en el mismo marco de agresión psíquica debe situarse el Informe Stratfor a propósito de la gira presidencial de inicios de año en el cual se planteaba el escenario de un presunto golpe de Estado perpetrado por la "disidencia chavista", cuya proyección cartelizada por la batería fachomediática sí tuvo más calada y empalmó directamente con el otro elemento táctico que sentaría la base para la creación de focos de violencia: la escalada del desabastecimiento.

Swarming, guerra líquida y conflicto urbano

Para los efectos prácticos de esta nota debemos comprender como guerra líquida la confrontación en la que un enemigo X sencillamente es difícil de identificar, lo que bien llevado podría poner en serias dificultades la capacidad de respuesta del adversario. De ahí que Gámez Bustamante le explicara tanto a Carratú como a Franklin Hernández que los estudiantes "se ligarían entre las colas para no parecer estudiantado".

Dentro de ese escenario, el swarming como principio operativo buscaría en primer lugar fabricar la confrontación y la confusión. Los distintos grupos dentro de cada foco irían "aumentando el alcance y virulencia de sus acciones hasta aislar y acantonar las posiciones del contrario sin dejarles posibilidad real de respuesta".

"El swarming vulnera física y psicológicamente a la víctima, confundiendo su percepción sobre el número de participantes en el ataque. Por un lado, el enemigo parece estar en todas partes, pero por otro, sólo se ve en un número reducido, lo cual incita a la víctima a subestimar o sobreestimar el tamaño del oponente", reseña Wikipedia.

Pero para los efectos prácticos de los operadores del golpe, y dada la inigualable condición de (estúpida) carne de cañón de los "estudiantes", es suficiente con que, de acuerdo a esta lógica, el conflicto agarre suficientes proporciones como para que en el cuadro de violencia sobre una hipotética cola el efecto genere situaciones en las que "la GNB ya no va a reprimir a grupitos de estudiantes que ellos dicen que son dirigidos por la oposición oligarca, sino que van a caerle a coñazos al mismo pueblo, a la gente que hace cola", según el refinado decir, una vez más, del desventurado Gámez.

"Es lo mejor, no es lo mismo un estudiante preso que una viejita, que le claven un perdigonazo. Esto lo tenemos que hacer sin miramientos, sin esa maricada", trasladando el efecto Llaguno a pequeñas escalas que se multipliquen.

El swarming, como se le entiende ahora, es producto del estudio Swarming y el futuro del conflicto, trabajo realizado por John Arquilla y Dave Ronfeldt, ambos analistas del think-tank-corporación RAND, como Stratfor, otro "centro de estudio" de gran influencia en las altas esferas del Estado profundo y la línea neocon del ejército norteamericano.

De la orientación táctica a la estrategia política: la constituyente

"Lo de hablar de paz, mi almirante, es para hacerle ver al mundo que somos pacíficos, pero tenemos que escoñetar a lo que venga", dice de nuevo el angelical Gámez, experto en operaciones psicológicas, como él mismo ostenta, en la "escuela de asesinos", la Escuela de las Américas, donde realizó dicho curso siendo todavía capitán del 19 de febrero al 15 de abril de 1998.

Curiosamente, son pocos medios los que han destacado un detalle clave en toda la conversación sobre coñazos, viejitas recibiendo perdigonazos de la guardia, estudiantes que se infiltran en las colas y demás desmanes. Un detalle que brilló por sí solo y que no debe pasarse por alto, en la conversación entre Gámez y el dizque estudiante (de 37 años y ya licenciado), Franklin Hernández, un operador sin identidad política partidista, a saber: la violencia se enfoca para agilizar el mecanismo de la constituyente como vía para alcanzar el "cambio de régimen".

Tómese una vez más los cuatro minutos y medio de conversación, verá que ese es el fondo político que Gámez le plantea a Hernández.

De ahí se entiende que el general Antonio Rivero, en Miami, sea la "ficha de avanzada de Leopoldo López" (palabras de Carratú). Y en este punto Voluntad Popular y María Corina Machado brillan. Los frustrados autores intelectuales.


Conviene echarle una revisada al documental Enjambre de David Segarra. El mismo Carratú se bate una de especialista de guerra irregular. Aquello de la vanidad que los delata.

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