Probables e improbables escenarios para Venezuela

Nada bueno podía esperarse una vez que fuera lanzada, aprobada y firmada la "Ley 2014 para la Defensa de los Derechos Humanos y Sociedad Civil de Venezuela". En esta situación se combinan dos factores claves: se pone en ejecución el saldo acumulado y las (incontables) pruebas superadas por la Revolución Bolivariana se cruzarán con la dureza de los peores aspectos de la intervención norteamericana abiertamente, al descampado. Hoy lo estamos viendo en HD.

Recuento mínimo, una vez más

Se atestiguó en el mes de enero: era absolutamente necesario acentuar las aristas y vectores de los factores críticos en juego sobre el terreno venezolano.

Si en algo se destacó “la oposición” en este primer trimestre del año fue en el aceleradísimo proceso de (auto)anulación a todo nivel. Febrero 2015, para “ellos”, es sinónimo de derrota total y absoluta. El pensamiento débil en Venezuela ya no tumba gobiernos.

Este no es un detalle menor, porque ha sido fundamentalmente esa inopia política, esa total incapacidad de cortar el cordón umbilical con una línea por encima de la política local, la que ha permitido que Estados Unidos, haciendo efectiva su “ley” y ronda de sanciones, reconfigure por completo el actual momento dentro del tiempo histórico y el tiempo político venezolano (y global).

Redefiniendo escenarios

Visto así, es de urgencia verle el nuevo (feo) rostro al acontecer. Sopesar los nuevos factores y enfriar la cabeza de consignas inoperantes y de reflexiones maximalistas. Medir al enemigo y sus actos.

Y dada la indefinición del momento, establecer una serie de posibles escenarios para aproximarnos a lo que podría venir. Improvisar nuestros propios juegos de guerra.

Premisas

  • La “oposición política” en cualquier escenario inmediato es un agente nulo, neutralizado, que suma cero.
  • La forma descoyuntada en la que EEUU declaró a Venezuela “amenaza extraordinaria” contra su “seguridad nacional” sin que mediara el factor estremecedor y espectacular (la bandera falsa necesaria) obedece a esa misma lógica, entre otras causas. Saben que en la situación interna no hay vía convencional para derrotar al chavismo.
  • Otra causa que pudiera obedecer a la cadena de acciones de la Casa Blanca esta semana es la caracterización que ellos mismos hacen de la región, confiando en lo que consideran actuales puntos débiles (Brasil), nuevos caballos de Troya (Uruguay) y los subgobiernos arrodillados (Colombia, Paraguay, Chile, Perú).
  • El golpe es contra Venezuela, pero el cálculo en cuanto a acciones y reacciones es estrictamente regional.
  • Venezuela Bolivariana en febrero rompió un cerco que irremisiblemente lo llevaría a uno mayor. Lo dijo Maduro: “Sacamos al monstruo de su cueva”.
  • Que en un primer momento Estados Unidos se lanzara la ronda de nuevas sanciones y luego, casi de inmediato, matizara su posición, obedece a una jugada clásica de smart power (“poder inteligente”): busca medir todo el espectro de reacciones nacionales y regionales. Y nada más que eso. Su posición la define una orden ejecutiva, no una impresión mediática.
  • La mejor definición de la línea yanqui la establece (hasta ahora) la rueda de prensa que dio el jefe del Comando Sur, el general John Kelly el 12 de marzo: 1) será “la crisis” y no los gringos lo que “tumbará” al chavismo en el poder, 2) el fin de Petrocaribe generaría una “crisis humanitaria” porque provocaría una nueva ola migratoria en la región, 3) la “molestia” que representa la presencia de Rusia (los BRICS) en América Latina y 4) (algo que no cubrieron los medios en español de la misma rueda de prensa pero que fue ampliamente difundido en inglés) aunque usted no lo crea, según Kelly, el Estado Islámico desde países “caribeños” como Trinidad, Surinam, Jamaica y Venezuela están alistando potenciales militantes que se irán rumbo a Siria.
  • Lo declaró Roberta Jacobson, encargada de asuntos hemisféricos del Departamento de Estado: las sanciones “no van contra el pueblo” (cómo no), sino contra los funcionarios. El objetivo: lograr un “cambio de régimen”.
  • En esta primera etapa mantendrán ese cuento. Las sanciones se harán extensibles a la economía venezolana en general a mediano plazo, en el plano jurídico.

Elementos en juego

  • Intensificación de la guerra financiera (frente externo) exacerbando la guerra económica (frente interno). Punto de aceleración por excelencia que fuerce el descalabro.
  • La ejecución de las sanciones obedece a una política de ablandamiento. Estados Unidos no invertirá en una “invasión” a Venezuela hasta que el frente interno no se debilite a extremos críticos: Irak sufrió casi diez años de bloqueo y embargo antes de la invasión de 2003; Afganistán se encontraba en un total estado de postración; Libia en su punto más vulnerable; Siria acusaba señales de una crisis agraria, y el establishment político no se encontraba en la misma situación que Libia pero en lo interno se hallaba más debilitado que Venezuela.
  • El escenario de la invasión de marines, en el contexto actual, no sólo es contraproducente en términos políticos (si es que de verdad le importa a la agenda del laberinto imperial) sino costosa.
  • El papel de las nuevas instancias regionales que se insertan en el orden multipolar se ponen a prueba.
  • Es una posibilidad cierta que la nulidad de la oposición sea relevada por actores de la violencia irregular.
  • Se toma como referencia no el contexto interno sino la metódica imperial.

Este es un ejercicio de escenarios movibles, soportados teóricamente. Ninguno de estos puede tomarse como definitivo ni definitorio. Un ejercicio de imaginación a partir de los datos duros.

Escenarios

Aclaratoria necesaria: más o menos dentro de un rango de predictibilidad, en este análisis no se está tomando en cuenta un factor que sin duda será determinante: ese factor humano que caracteriza al pueblo venezolano cuando trabaja en caliente. Todos estos escenarios se contemplan en un plazo mínimo de seis meses y máximo de dos años.

Escenario base (y matices diferenciales): se hacen efectivas medidas draconianas en materia de sanciones en el área financiera y petrolera. El Gobierno Bolivariano está plenamente consciente de que es el trabajo, los pasos sólidos (sean dos o diez mil) acentúan la clave interna: la estabilidad.

Según Kelly, el Estado Islámico desde países “caribeños” como Trinidad, Surinam, Jamaica y Venezuela están alistando potenciales militantes que se irán rumbo a Siria

El cerco financiero que apunta hacia el embargo buscará agudizar, a lo interno, el escenario del desabastecimiento, acentuando una crisis en los servicios que orienten (idealmente) a la propalación del colapso.

Pero aquí es necesario resaltar que el contexto venezolano ni es el libio, ni es el sirio. El reconocimiento internacional no sólo a Venezuela y a la Revolución Bolivariana en lo político y en lo estratégico no sólo es público y notorio, sino que en contra de Venezuela no juega (en lo inmediato) ninguna de las instancias regionales. No existe un equivalente a una Liga Árabe que condene a Venezuela y se ponga automáticamente del lado de Occidente como ocurrió tanto en Siria como en Libia. La esclerotizada OEA no es la Liga Árabe. Ni Unasur es la Unión Africana, que para todo efecto práctico, a pesar de las protestas de Suráfrica, poco pudo contener el desmantelamiento de Libia como nación.

Lo mismo la consciencia del momento político e histórico del chavismo (y de una mayoría no partidizada del pueblo de a pie), siempre subestimado por analistas de todo pelaje ideológico, que dado el escenario generarán mecanismos de contención. El gran peligro sobre este particular, como se atestiguó al inicio del conflicto en Siria, provendría de grupos de exterminio.

De ahí que la intensificación en el frente interno vendrá por la vía del excepcionalismo: conducir el malestar comienza pretendidamente para ser capitalizado por agitadores y activistas relacionados con las células paramilitares semidormidas en todo el territorio nacional.

Y ese es el gran peligro del modelo contrainsurgente: socavar la base de apoyo lanzando al ruedo grupos de exterminio que ejecuten una tercera violencia, en la sombra, previo a un conflicto abierto (el modelo salvadoreño).

Las protestas buscarán pasar en el corto plazo a la insurgencia urbana. Los cuerpos de seguridad del Estado (y el ejército) responden a la insurgencia en ciernes, como en 2014. Se acentuará la cortina mediática internacional glorificando a “la resistencia” y levantando el expediente de derechos humanos contra el Gobierno.

El gran peligro del modelo contrainsurgente: socavar la base de apoyo lanzando al ruedo grupos de exterminio que ejecuten una tercera violencia, en la sombra, previo a un conflicto abierto

No obstante un pretendido clima agitado, se realizarán elecciones. El chavismo ganará de mayoría simple para arriba en las elecciones parlamentarias. La derrota política de la nulidad (la MUD) se traducirá en la acentuación de la agenda externa y la violencia interna.

Se intentará levantar alguna versión militar del tipo “Ejército de Liberación Venezolano” entrenado y dotado por Washington (compuesto por cuadros militares venezolanos, paramilitares colombianos y mercenarios). Se magnificará el impacto y se distorsionarán las causas: se buscará instalar de forma definitiva la noción de guerra civil, el anhelado punto de no retorno.

El ejército irregular sería derrotado por las fuerzas de la FANB. Lo poco que habrían ganado entraría en franco retroceso. Y aquí entran los elementos antipolíticos y militares de mayor peligro, ya que siempre se ha tratado de excluir las soluciones políticas al conflicto.

Variable libia en lo militar: dado que en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el voto a favor de una intervención “humanitaria” (la doctrina Responsabilidad para Proteger, R2P) la órbita gringa se topará con el veto de China y Rusia, buscarían imponer de forma unilateral una vía para levantar una zona de exclusión aérea, metáfora para bombardeos por vía aérea y marítima a puntos estratégicos, en aras de consolidar el shock contra la población. Porque el pueblo sigue siendo el principal objetivo inmediato.

Variable siria en lo social y militar: una perpetuación a ultranza del conflicto fuera de las soluciones políticas. El shock (conmoción y pavor) antecedería a cualquier maniobra diplomática (puesto que el Consejo de Seguridad quedaría descartado de antemano). Se abren varios frentes armados (dotados y entrenados por EEUU), se buscaría en primer plano la parálisis política y la parálisis a cualquier solución real del conflicto.

En dicho escenario, el de la guerra total (donde nadie ganaría ni perdería sino que se trataría de la conmoción permanente), los “rebeldes venezolanos” pondrían todo su empeño en controlar, sobre todo, el occidente (Zulia) con apoyo colombiano a la turca, o en los estados orientales por donde cruza la Faja del Orinoco, probablemente teniendo como base al mismo Esequibo; las zonas altamente estratégicas.

Otras variables no contempladas en experiencias previas: no es 2011 ni la correlación de fuerzas global es exactamente la misma. Tanto los BRICS como unidad, como Rusia y China en lo particular saben qué se juega con las últimas declaraciones. Lo mismo puede decirse de la experiencia de la Unasur con el expediente del golpe hondureño. La doctrina militar brasileña tiene como eje central la defensa de la Amazonía, de ahí que en la misma secuencia se busque socavar los factores internos en el gigante del continente.

En tal sentido, sólo factores de alto impacto como un atentado de proporciones difíciles de calcular podrían modificar esa posible variación.

El escenario (totalmente) imposible (I): las acciones gringas apuntan exclusivamente a funcionarios. La indignación “popular” se moviliza al punto de derrocar al Gobierno. Se proscribe moralmente al chavismo, que desaparece con facilidad. Una tripartita compuesta por Leopoldo López, Henri Falcón y Lorenzo Mendoza asume el gobierno y convocan a los seis meses a elecciones.

El escenario (totalmente) imposible (II): los partidos de la izquierda le salen al paso a las “contradicciones burguesas” del Estado, capitaneando una guerra popular prolongada con un ejército latinoamericano y popular que terminará expulsando a los yanquis al norte del Río Bravo.

Cierre provisorio

Si le sonó disparatado y catastrofista todo lo leído hasta este punto, es probable que 1) usted no se ha dado cuenta de todo lo que hemos resistido hasta el día de hoy en el que en esta nota se esboza, basada en puros precedentes inmediatos y situaciones políticas del conflicto.

Y si es así es porque 2) no logró vislumbrar que eso se venía, justamente, en los elementos desencadenantes de la guarimba de comienzos de 2014 (tampoco es fácil de imaginar lo que podría venirse), todo se estaba disponiendo para insertar la agenda excepcional desde el conflicto callejero.

Contención de la violencia a como diera lugar, aislamiento de los focos de conflicto entre sí y con el resto del país, y ruptura del suministro moral al no encontrar respuesta del mismo orden en el chavismo, fueron los pasos que el Gobierno y los cuerpos de seguridad dieron en esa dirección.

Pero esa contención partió, también, de nosotros mismos. Y ahora que las posibilidades del conflicto pueden llegar a ser más abiertas y descarnadas, se hace urgentemente necesario tener en primer lugar la capacidad de recepción de lo que acontece (ver el rostro que ellos muestran) y en segundo lugar la voluntad de procesar eso y resistir. Para eso es que nos toca prepararnos a nosotros.

Lo del pueblo de las dificultades, insistimos, no es que lo ganamos en la lotería. Lo ganamos a pulso histórico.

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