Así como el intervencionista James Monroe dijo: "América para los (gringos) americanos". Marco Rubio también dice: "El sueño americano sólo para los residenciados".
La morbosidad económica de Gringolandia no tiene freno. Y cuando la élite imperial presiona aún más el acelerador, la tanqueta pasa por encima de los inmigrantes que saltan el charco hacia la pesadilla estadounidense.
La violencia económica, política, social y cultural dirigida hacia la población inmigrante no discrimina, es universal, directa y secreta. Niños, jóvenes y adultos son tratados con igualdad ante la carnicería empleada por el aparato económico gringo cloacas abajo.
Y en el fondo de esa podredumbre se encuentran los niños inmigrantes que saltan el pantano: aproximadamente 66.000 han cruzado la frontera en lo que va de año. ¿Cómo maneja Gringolandia el asunto? El Departamento de Sanidad y el Pentágono utilizan terrenos aledaños a destacamentos militares como campos de concentración para almacenar, al mejor estilo Monsanto, a los infantes capturados.
Las enormes similitudes entre el asfixiante y monstruoso almacenamiento de pollos que perpetra Monsanto y el almacenamiento de niños inmigrantes que perpetra el Pentágono saltan a la vista: encierro absoluto, subalimentación, sobreexplotación y clandestinidad total.
La base naval Ventura County, ubicada en California, es un caso a destacar. Ahí mismo tienen un campo de concentración donde albergan a 1.200 niños bajo las condiciones descritas en el párrafo anterior. California es el estado con mayor producción agrícola de Estados Unidos, y el 70% de la mano de obra es inmigrante.
En las adyacencias del campo de concentración los niños y niñas realizan trabajos forzados de 12 a 14 horas diarias. No reciben ningún pago, pues según la morbosa lógica imperial ya es más que suficiente el baño común, las dos comidas diarias y la colchoneta sobre la cual duermen.
La realidad descrita en California se reproduce a lo largo y ancho de Estados Unidos. Sólo en el año 2009, 15.000 niños sufrieron lesiones por manipular agrotóxicos, 600 quedaron afectados de por vida y 600 más murieron. Todos ellos tenían de 8 a 12 años de edad.
¿Servicio médico para los niños inmigrantes afectados por realizar trabajos forzados en los campos de concentración? Marco Rubio contesta: “El sueño americano sólo para los residenciados”.
Incluso existe todo un marco legal que regula la sobreexplotación del trabajo infantil: la Ley de Normas Equitativas de Trabajo, la cual plantea que un niño de cualquier edad, origen, raza, credo u orientación sexual puede realizar trabajos forzados sin que la economía imperial le retribuya nada, pues no es su deber hacerlo; el sólo hecho de arar durante horas y horas la tierra de la libertad es suficiente beneficio moral.
En la actualidad más de 7.000 niños fueron deportados, otros 62.363 están a la espera. Estados Unidos dice que por razones legales y burocráticas, las deportaciones no se realizan con tanta rapidez. Pero es obvio que esos 62.363 niños representan mano de obra barata que no plantean devolver tan rápidamente.
Según fuentes extraoficiales, los 24 de diciembre de cada año va McDonald’s a regalar cajitas felices con figuras de acción gringas, fabricadas por otros niños de igual edad que trabajan en las maquilas radicadas en el patio trasero mexicano.



