El antichavismo canta fraude en medio de inconsistencias y reconocimiento de resultados

A cada contundente victoria electoral del chavismo le sucede inmediatamente una denuncia poco sustentada de "fraude" por parte de la oposición. 

Las "denuncias" de fraude no sólo tienen escaso sustento acorde a la tradición opositora en contextos similares, también a lo interno sus vocerías más influyentes no están cohesionadas, y en algunos casos, cuestionan el señalamiento en la práctica.

Participación en auditorías y el "fraude" anticipado

La oposición venezolana, nucleada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), participó en todas las autorías previas a la elección, reconociendo de antemano que las garantías dadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) hacían de los comicios regionales un proceso transparente.

El dirigente Vicente Bello del partido Un Nuevo Tiempo (UNT), emisario de la MUD para las relaciones con el CNE, afirmó el 12 de septiembre que "el software que se va a utilizar en los comicios regionales es el mismo de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre del año 2015, por ende ya fue auditado".

Acorde al cronograma presentado por el CNE para las auditorías, Bello reconoció en entrevista con la emisora Unión Radio que la MUD había participado en el resto de las auditorías previas a los comicios y se disponía, en ese momento, a entregar la lista de testigos para su aprobación del ente electoral.

Bello no comentó sobre ninguna irregularidad durante sus apariciones en medios de comunicación como vocero de la oposición.

Durante la jornada electoral del 15 de octubre la oposición venezolana intentó posicionar la reubicación de centros electorales y sus distintas opciones no unitarias en las boletas, como pretexto para deslegitimar al CNE antes de anunciar los resultados.

Días atrás el CNE informó que la reubicación de algunos centros (279 en total) se realizaron como medida de protección al electorado en zonas que meses atrás fueron epicentro de actos de violencia. Sólo se reubicaron menos del 2% del total de centros a nivel nacional, 13 mil 599 para ser exactos.

En lo correspondiente a la sustitución de candidatos, la autoridad electoral informó que en los 23 estados del país, 18 organizaciones políticas, en su mayoría opositoras, realizaron 217 sustituciones.

Versiones y posturas encontradas: el "fraude" tampoco genera unidad

Minutos después de que el CNE anunciara los resultados que significaron para el chavismo una contundente victoria, el jefe de campaña de la MUD Gerardo Blyde explicó que no reconocían los resultados.

Según Blyde, los números que manejaba el comando de campaña opositor eran distintos a los resultados del CNE, por lo que dejaron ver que pedirán una auditoría general del proceso.

Sin embargo, el cómo hacerlo, con qué elementos y la denuncia de fraude en sí han sido puestos en duda por dirigentes opositores, formadores de opinión y expertos electorales alineados a su política.

Como es el caso de Eugenio Martínez, reconocido por ser el experto electoral de la MUD, quien pone en duda la postura tomada por Blyde.

La derrota de Carlos Ocariz fue simbólica para la jornada electoral. El dirigente de Primero Justicia se unió al llamado realizado la noche anterior por Blyde, amenazando con "tener todas las actas" que demostrarían su supuesta victoria sobre Héctor Rodríguez, gobernador electo por el PSUV.

Esta postura es rebatida por la dirigente Liliana Hernández, quien formó parte de la plana mayor del comando de campaña opositor. Atizó las inconsistencias del "fraude" al afirmar que no tienen el 30% de las actas, por "no saber qué pasó con los testigos" de la organización opositora.

A estas debilidades en cuanto a la denuncia de fraude se sumaron otras voces influyentes de la oposición en redes sociales, argumentando que la MUD carece de pruebas para demostrar su existencia.

En opinión del internacionalista de línea opositora Mariano De Alba, estas inconsistencias llegaron hasta las misiones diplomáticas residentes en el país.

Asimismo el periodista Kiko Bautista comentó que sobre la MUD pesó la abstención y la emigración, negando la existencia de un posible fraude.

Acción Democrática reconoce los resultados y Henri Falcón su derrota

Por su parte, el vicepresidente del partido Acción Democrática (AD) Antonio Ecarri Bolívar afirmó que hasta ahora no hay pruebas de fraude. "Sería irresponsable cantar fraude (…). Responsablemente en el partido del pueblo seguimos revisando las actas, pero hasta los momentos esos son los números", indicó el dirigente adeco refiriéndose a los resultados del CNE.

AD ganó cuatro de las cinco gobernaciones de la oposición, lo que coloca al partido blanco como la principal fuerza opositora por encima de sus rivales de Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular.

Las declaraciones de Ecarri evidencian que la consolidación de AD como nuevo jefe de la oposición, es su prioridad antes que acompañar a los sectores radicales de la MUD en su desconocimiento al CNE.

Esa ruta de deslegitimación de los resultados fue tomada por la MUD durante las elecciones presidenciales de 2013, en las que resultó electo el presidente Nicolás Maduro, resultando totalmente inefectiva para sus objetivos.

Los candidatos de AD y uno de PJ que resultaron electos gobernadores han reconocido los resultados y trabajan en su proclamación junto al CNE, al mismo tiempo que la ANC, como convocante del proceso electoral, exige que sean juramentados ante la instancia plenipotenciaria. Asimismo Henri Falcón, dirigente opositor y ex gobernador del estado Lara, también reconoció su derrota ante el chavismo.

El reconocimiento de AD de los resultados del CNE agrieta aún más la endeble unidad opositora y deja ver ante la comunidad internacional las inconsistencias políticas y electorales de la denuncia de "fraude".

Los titiriteros del fraude

El Departamento de Estado de los Estados Unidos afirmó que las elecciones regionales en Venezuela no fueron "ni libres ni justas", mientras que la diplomacia venezolana dijo que la Unión Europea (UE) trabaja en sanciones contra el país, bajo el supuesto de que las elecciones fueron irregulares.

Con esta acción, hoy reforzada por el Departamento de Estado y en los próximos días posiblemente por la UE, intenta cohesionar a la oposición bajo un único tono de desconocimiento y ruptura que posibilite un reinicio de la violencia armada y callejera. En julio pasado la Administración Trump sancionó a la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, entre otras autoridades del ente, en un acto de clara deslegitimación premeditada de cualquier resultado que no fuera favorable a la oposición. El "fraude", en términos políticos, había sido cantado desde esa fecha.

Desde la Administración Trump y la UE proyectan que el reconocimiento de los resultados consolidará internacionalmente la victoria del chavismo e influirá en la legitimidad del Estado venezolano que buscan destruir con recursos de guerra financiera y asedio diplomático. En tal sentido, EEUU busca presionar por más sanciones contra la estabilidad política del país, como mecanismo de presión para ordenar a toda la oposición bajo una misma política.

Ya en este punto la agenda de intervención no toma en cuenta a la MUD. Para el antichavismo, en cambio, es fundamental ganar el apoyo político y diplomático que le provee EEUU y la UE.

El chavismo logró una victoria arrolladora. Las divisiones e inconsistencias de la MUD, y los intentos de los EEUU de desconocer al CNE, así lo atestiguan.

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