Odebrecht desmonta falsa acusación de Luisa Ortega contra Diosdado Cabello

Luego de ser destituida de su cargo como Fiscal General de la República por la Asamblea Nacional Constituyente el pasado 5 de agosto, Luisa Ortega Díaz se ha desplegado por distintos países de la región intentando ganar proyección política y mediática acusando a dirigentes del chavismo con hechos de corrupción transnacional.

A sólo dos semanas de haber huido del país para evitar enfrentarse a la justicia por diversas irregularidades durante su gestión como jefa del Ministerio Público, participó en una reunión de Fiscales de Mercosur.

Allí aprovechó el momento y la cobertura de medios internacionales para acusar al dirigente Diosdado Cabello de haber recibido 100 millones de dólares del gigante de la construcción brasileña Odebrecht, a través de una empresa española de nombre TSE Arietis, que sin pruebas sólidas fue vinculada al constituyentista por el estado Monagas.

El expediente Odebrecht, directamente gestionado por el Departamento de Justicia de EEUU (con quien Luisa Ortega Díaz coopera directamente, según el rotativo Miami Herald), ha sido utilizado como arma judicial transnacional para reconfigurar el mapa político regional, judicializando a dirigentes políticos y funcionarios de gobierno, con diversas afiliaciones ideológicas, en países estratégicos para los intereses de Washington.

La operación Lavadero de Autos, que tiene de complemento el "caso Odebrecht", fueron claves en la destitución ilegal de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil el 31 de agosto del año pasado y en la reciente imputación de Lula Da Silva, figura icónica de la política brasileña contemporánea. Ambos procesos tenían como argumento de fondo su participación en un supuesto esquema de corrupción pública, caso fabricado políticamente por el aparato judicial brasileño, claramente alineado al golpe de Estado.

A pesar de la intoxicación mediática, la empresa brasileña desmintió la acusación contra Cabello

Este expediente, también, ha salpicado a figuras como el presidente de Argentina, Mauricio Macri, y al de Colombia, Juan Manuel Santos, gobernantes que no pueden ser catalogados precisamente como rivales de EEUU. Incluso una reputada figura opositora como Henrique Capriles, según el diario estadounidense The Wall Street Journal, también estaría implicado en el esquema de sobornos de Odebrecht.

Los medios locales e internacionales alineados contra el país dieron por cierta la acusación de Luisa Ortega Díaz contra Diosdado Cabello. Incluso la sucursal mediática de la ONG Open Society en Venezuela, Armando Info, propiedad del especulador financiero George Soros, elaboró un extenso reportaje intentando darle credibilidad a la acusación. A partir de declaraciones de un ex directivo de la constructora, que nunca se refiere directamente a Cabello, buscaron darle verosimilitud a la denuncia.

Un comunicado oficial de Odebrecht, colgado en su página web el 6 de septiembre de 2016, la empresa constructora aseguró que, posterior a una revisión en sus "antiguos sistemas y testimonios", no ha realizado ningún pago, "a través de terceros o en su nombre", a Diosdado Cabello.

Detrás de la falsa denuncia realizada por la ex fiscal general Luisa Ortega Díaz, estaba la intención de utilizar un caso gestionado por la justicia de EEUU, ampliamente promocionado por los medios internacionales, para demonizar y criminalizar a un importante dirigente del chavismo.

El objetivo de desmoralizar al chavismo, debilitar a sus principales liderazgos y romper sus consensos políticos fundamentales, es estratégico para la propaganda que hoy arrecia contra Venezuela. Ahora con Luisa Ortega Díaz haciendo las veces de vedette judicial de EEUU contra el país, intentan culminar esa tarea. Y al parecer su última inversión no le ha salido para nada bien.

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