Medios "independientes" salen en defensa del paramilitarismo (+ tuits)

El efectivo despliegue militar realizado por los cuerpos de seguridad del Estado el día de ayer en la Cota 905 y en varios urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela, asestándole un contundente golpe a las células paramilitares activadas en Caracas, contó con el tradicional manejo propagandístico por parte de los medios de comunicación: defensores a ultranza de la estrategia del enemigo y de sus intereses directos relacionados con la guerra irregular contra el país.

La Operación Liberación y Protección del Pueblo que tuvo lugar en la región central del país logró desarticular siete bandas criminales vinculadas con el paramilitarismo, detuvo a 134 personas (32 de ellos extranjeros) y 14 delincuentes abatidos durante al tiroteo. Además se recuperaron 20 vehículos (robados) utilizados para labores de extorsión y cobro de vacunas, 12 armas cortas, 2 granadas fragmentarias, drogas de distinto tipo y fajos de dólares.

En el Complejo Habitacional Ciudad Tiuna fueron detenidas 102 personas vinculadas directamente con células paramilitares, quienes manejaban el microtráfico de estupefacientes y portaban 11 armas cortas, 60 cartuchos de variado calibre e incontables productos destinados al bachaqueo.

El Estado demostró la importante capacidad logística, operacional y política con la que cuenta a la hora de interceptar y mermar hasta las cenizas los circuitos poblacionales y territoriales utilizados por las células paramilitares para desplazarse, implantar el terror, controlar el tráfico de drogas, mimetizarse en redes de bachaqueo e instalarse como factor de desestabilización en las principales ciudades del país, que, vale destacar, son las que tienen mayor densidad poblacional e incidencia electoral.

Pero la guerra irregular condensada y articulada en el paramilitarismo y las Bacrim como mecanismo, radar, articulador y ejecutor, gana más efectividad atmosférica y mediática cuando el usufructo comunicacional hace sonar las desesperadas campanadas del desastre y del caos por las redes sociales.

Es el filtro por el cual un determinado hecho adquiere propiedades conmocionantes. Uña y mugre.

Las bandas criminales ostentan una sobreexposición mediática cuantiosa, gracias a un trabajo propagandístico diseñado desde la mediocracia para aturdir y atemorizar a la población cotidianamente. Más de un padre neurotizado por las cifras de violencia que presentan las Ongs a cada rato, cambió el tradicional "te va a salir el coco" por el innovador "llega temprano que El Coqui te va a violar y a mutilar".

Pero El Coqui fue abatido por las fuerzas de seguridad del Estado, y la parafernalia recurrente de que el Gobierno Bolivariano financia "colectivos armados" y organizaciones delincuenciales en los barrios del país tampoco surtió el efecto esperado.

La esquina del velo fue levantada: paramilitarismo contra el Estado. El segundo pasó la aplanadora.

La capacidad de respuesta del Estado dejó atónitos a los medios de comunicación, quienes tuvieron que apelar a las siguientes maniobras propagandísticas que a continuación describiremos:

  • La estrategia de exageración y la transfiguración de hechos mínimos, inventados, periféricos en cuanto a importancia, fue aplicada por medios venezolanos para minimizar la efectiva actuación del Estado venezolano, restándole importancia y preeminencia a lo que allí estaba sucediendo en términos reales: células paramilitares y Bacrim atacadas por los cuerpos de seguridad del Estado. La finalidad del tuit es clara: no piense en guerra irregular o grupos paramilitares que deben ser extirpados, piense en el Gobierno echando tiros ensordecedores porque quiere.
     


 

  • Por su parte DolarToday, con sus rimbombantes títulos de siempre, describió el hecho como una masacre donde habían muerto 14 personas. La generalidad extrema bajo la cual se construye la noticia y la simplificación mediática de los hechos devela que cojeaban de una pata antes de que el operativo iniciara. Como quedó demostrado que los 14 abatidos eran delincuentes vinculados con el paramilitarismo, entonces aplicaron la simpleza extrema de la "masacre" y los "14 muertos". El razonamiento a contagiar es el siguiente: los muertos en la Cota 905 son "inocentes" y, además, fueron "víctimas". Sí Luis.
     


 

  • En la misma estrategia de minimización de lo ocurrido, tratar de demostrar que 1.200 efectivos policiales son supuestamente demasiados para las armas, drogas y alimentos incautados, refleja que la otra pata también cojeaba al mismo ritmo. Asumen la defensa y la victimización de las células paramilitares, porque se evade a más no poder tanto el apoyo político de la comunidad de Ciudad Tiuna con respecto al hecho como la red de microtráfico y bachaqueo que mantenían.
     


 

  • Pero como la agenda de atemorización tiene que mantenerse aún después de que el Estado actuó frente a las bandas paramilitares de la Cota 905, es necesario radiografiar a partir del bodeguero la supuesta estela de pánico que dejó el tiroteo y no la opinión de los habitantes de la zona. No vaya a ser que salga algún chavista a decir que el Gobierno "hizo lo que tenía que hacer". Zape.

     


 

  • El portal web runrun.es, desde su cuenta en Twitter también se inscribe en la propaganda demonizadora hacia los habitantes de la Cota 905, exponiendo como último recurso de simplifación declaraciones inventadas y, por ende, extremadamente útiles, que colocan en la mira la política de desarme del Gobierno Bolivariano, al mismo tiempo que presentan a un "culpable" aislado totalmente de los actores reales del hecho: el paramilitarismo. Sin embargo, en el seguimiento que hace dicho portal la desinformación y la exageración de datos periféricos se transforma en el principal vector para ofrecerle a sus neurotizados seguidores un punto de anclaje que les permita entender (tergiversadamente) lo ocurrido en el día, siempre en defensa de aquello que da réditos mediáticos y políticos: la violencia paramilitar y el temor que ésta genera. 
     


 

Ayer no solamente quedó demostrada la colombianización de la violencia irregular en Venezuela, sino también la paramilitarización de los medios de comunicación. 

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