Maduro, fracking y precios del petróleo

En fecha reciente el presidente Nicolás Maduro hablaba ante el país sobre el comportamiento de los precios del petróleo en el mercado internacional. Su ponencia se basó fundamentalmente en la fuerte intervención del mercado que realiza EEUU en favor de enrarecer la estabilidad del precio del crudo, por cuestiones de ingresos petroleros de países como Rusia, Irán y Venezuela.  
 
El llamado “fracking”, como método para la extracción de crudo y gas, siempre polémico desde su existencia, fue denunciado por el presidente Maduro como un método depredador de los ecosistemas, tratándose también de una técnica que le ha permitido a EEUU inundar el mercado petrolero, lo cual tiene mucho que ver con la baja reciente de los precios en los últimos meses. 
 
Este tema, por su complejidad, merece varias explicaciones a saber: 

¿Qué es el fracking?

La “fracturación hidráulica”, cuya traducción en inglés se denomina “fracking”, consiste en un método para emplear la mayor “utilidad” posible de un pozo o yacimiento de petróleo y gas. Esta técnica se emplea para la extracción de gas y petróleo no convencional, entiéndase en el caso del petróleo, crudos pesados, extrapesados en el subsuelo y lo que se denomina la roca de esquisto bituminoso, un hidrocarburo similar al carbón, que yace en los bolsones de petróleo bajo tierra. Básicamente consiste en que se inyectan mezclas de arena, agua y aditivos químicos en un pozo, a gran presión, para de esta manera fracturar la roca madre y así facilitar la salida de petróleo o gas a la superficie, según sea el caso. 
 
En términos más simples podríamos describir el fracking como una técnica para explotar a niveles máximos los hidrocarburos en un pozo. Algo como si (me permito lo trivial) el pozo fuera una olla de arroz cocido, el crudo fuera el arroz cocido, y las reservas a explotar con el fracking fueran la pegadura del arroz. En el caso del esquisto bituminoso, lo que ha sido explotado por EEUU como petróleo, se trata básicamente de lechos rocosos de los pozos y que por estar literalmente empapados de petróleo son considerados de “utilidad”. 
 
Los problemas ambientales del fracking son extensos y complejos. De hecho, entre los científicos no hay consensos sobre muchos probables efectos perniciosos de esta técnica. Pero hay consenso en ciertos temas. Estos son: 
 
  • Contaminación de las aguas superficiales y subterráneas.
  • Contaminación del aire.
  • Afecciones a la salud humana, especialmente a trabajadores en el terreno y habitantes a zonas cercanas a los pozos.
  • Alteraciones del paisaje y el terreno.
  • Contaminación de suelos al cerrar los pozos, los cuales quedan prácticamente inutilizables. 
  • Riesgo sísmico o generación de terremotos. 
 
El efecto más pernicioso del fracking sobre el ambiente, podría ser la destrucción de los acuíferos subterráneos. Con la inyección de arena, agua y aditivos químicos, dada la fracturación de la roca, se producen filtraciones de los químicos vertidos en el pozo y que van a dar a los acuíferos. El vertido de aditivos químicos varía según el pozo y la densidad de los hidrocarburos. En todo caso, los más comunes son: ácidos, como el ácido hidroclórico o el ácido acético, sales de borato, etilenglicol, isopropanol, cloruro de sodio. Todos estos con efectos destructivos de las aguas subterráneas y son vertidos en los pozos para mejorar la viscosidad o densidad de los hidrocarburos, para que puedan salir a la superficie. Por supuesto, el agua subterránea contaminada (la mayoría del agua que consumimos es subterránea) con el fracking, es prácticamente agua envenenada. 
 
La Unión Europea practica el fracking con regulaciones. Otros varios países tienen un veto total sobre dicho método en sus legislaciones. En EEUU es donde el método se ha practicado de manera tal que les ha permitido “mejorar” las técnicas para hacerlo más “eficiente”, pese a su enorme e incalculable impacto ambiental. Los nuevos estudios más polémicos señalan que la práctica del fracking hace verter químicos y hacer emanar gases altamente cancerígenos. 

El precio del petróleo

Las razones del bajón reciente de los precios del petróleo son múltiples. Van desde la acumulación en los inventarios de crudo en los países, pasando por las expectativas de poca demanda en el mercado internacional de la UE y EEUU, así como las denunciadas ventas de crudo a 25 dólares el barril por parte del Estado Islámico, en terminales de Irak, Libia y Siria, y que son comprados por “barcos piratas”, cuyo crudo es finalmente patentado por Israel, Arabia Saudita y hasta el mismo EEUU. Pese a la gravedad de esta hipótesis última, lo cierto es que hay varios factores diversos para este enrarecimiento de los precios y todo indica que EEUU tiene mucho que ver en esta “tormenta perfecta” de precios.  
 
EEUU comercializa su “crudo no convencional” extraído por fracking, bajo el nombre de “Shale Oil”. Los inventarios de crudo en EEUU han aumentado sustantivamente debido a su consumo de Shale Oil. Según la Agencia Internacional de Energía, la contraparte gringa de la OPEP, se prevé que en 2017 EEUU se consolide como principal productor mundial de petróleo, pues de hecho, en los últimos años, Arabia Saudita, la Federación Rusa y el mismo EEUU se han disputado este puesto. En el caso de EEUU, se prevé que alcancen dicho sitial de la mano del Shale Oil. No por esto EEUU será un exportador de crudo, más bien dejará de depender hasta cierto punto de la importación extranjera de la cual hoy depende. 
 
Vladimir Putin señaló sobre este tema: “Si hay un complot en el mercado de petróleo, éste golpea a los conspiradores”. Con esto infiere una realidad económica: el bajón actual de los precios es sencillamente insostenible para quienes intentan propiciarlo, por cuestiones de los altos costos en los proyectos de petróleo de esquisto o “petróleo no convencional”. 
 
El mercado mundial engulle 90 millones de barriles de petróleo al día. El petróleo de esquisto (de alto costo de producción) de EEUU se ha levantado por el alza sostenida del precio de 100 dólares el barril en promedio durante estos años. Se calcula que producir un barril de petróleo de esquisto, ronda los 75 u 80 dólares, dependiendo del pozo. Según datos de la consultadora Sanford C. Bernstein & Co., citados por la agencia de noticias Rusia Today, con el barril de petróleo WTI a 80 dólares, un tercio de todos los proyectos de petróleo de esquisto dejarían de ser rentables. Expertos citados por la agencia financiera Bloomberg lo achacan al carácter específico de este modo explotación de petróleo, ya que se agotan más rápido que los pozos tradicionales. Según los analistas de la consultadora ITG, a un precio de 80 dólares la tasa de crecimiento de la explotación será mínima, de un 5 por ciento.  Según el economista de la consultadora australiana Macquarie, Vikas Dwivedi, si los precios caen hasta los 70 dólares por barril, la explotación del petróleo de esquisto en EEUU se terminará. RT publicó estimaciones de que ya a la fecha hay al menos 2 millones de barriles de petróleo al día generados por fracking en EEUU, que están saliendo al mercado a pérdida. 
 
Por otro lado, el factor geopolítico en el Oriente medio, con la destrucción de algunas instalaciones petroleras en Siria por parte de EEUU y sus aliados, ya que éstas se encuentran en manos del Estado Islámico, que está comercializando crudo, infiere la destrucción de infraestructuras petroleras que no se levantarán nuevamente de un día para otro. La situación es extensiva a Irak y Libia, donde hay instalaciones petroleras en manos de los terroristas. Los conflictos en la pugna por estas instalaciones van a enrarecer el “mercado paralelo” de los yihadistas en esos países. 
 
El factor de la demanda global será clave para hacer reflotar el precio del crudo, pues, a menos que haya una recesión económica global sostenida, la demanda se va a mantener y los inventarios actuales no podrán soportar los requerimientos del crudo por mucho tiempo. 
 
Otro factor que llevará el petróleo al alza será el factor de “las oportunidades del mercado”. El precio actual del crudo para entrega en 6 meses promedia actualmente entre los 75 y 84 dólares el barril, dependiendo de la cesta (WTI, BRENT, OPEP). Esta es una época de bajo precio en referencia a los niveles habituales. Esto implica que las compras pueden aumentar, por su bajo precio, lo cual implicará un ascenso en la demanda que en consecuencia contribuirá a reflotar el precio. El oportunismo de los capitalistas no se hará esperar. De hecho, se espera que el petróleo baje un poco más de los niveles actuales, para esperar la embestida de los especuladores que comprarán a “precio de gallina flaca” para luego revender a mejor precio. 

Maduro ante la OPEP:  Fracking y precio

Es probable que esta inestabilidad inducida en los precios termine consolidando alianzas políticas que hasta la fecha no se han consolidado. Rusia no pertenece a la OPEP, básicamente han aumentado su caudal de exportaciones petroleras sin asumir sacrificios para sostener el alto precio del cual se han beneficiado. Chávez invitó a Putin a unirse a la OPEP, cosa que no sucedió en su momento. Rusia ha asumido el liderazgo de la producción mundial de crudo de manera intermitente junto a Arabia Saudita. No es probable que Rusia se una a la OPEP, pero sí que articule de manera coyuntural con la OPEP una estrategia para sostener el precio. He allí los lobbys que Nicolás Maduro intenta desarrollar desde la OPEP, instando a Rusia a incorporarse en una estrategia articulada. 
 
Venezuela está en la víspera de la visita del ministro de Petróleo de Arabia Saudita. El tema será discutir la situación de precio ante la OPEP, pues Venezuela y Arabia Saudita son habilitadores claves de gran influencia en la organización. La República Islámica de Irán y Ecuador asumirán la propuesta de Venezuela para instar a las “cabezas coronadas del golfo” a no desmembrar la OPEP y defender el precio. 
 
Maduro entiende que un bajo precio de crudo, si se mantiene (cosa que es poco probable), no sólo afectará las finanzas de la República y la estabilidad política de la Revolución Bolivariana, sino que afectará a mediano plazo la capacidad de desarrollar nuestra inversión petrolera en la Faja Hugo Chávez, las cuales son costosas y deben ser sostenidas. Ante ese escenario, Maduro no sólo está aupando la defensa del precio, sino crear también los consensos políticos para que los países, ante las instancias internacionales, asuman posturas rigurosas para contener el fracking, no sólo pernicioso para el ambiente sino también para la estabilidad de los precios de crudo. 
 
El grave problema de un bajo precio sostenido es que implica una afrenta a los productores de crudo convencionales, a la estabilidad de las nuevas inversiones en energía, a la estabilidad de la economía mundial y, en consecuencia, a la gobernanza económica-política global, ya bastante a golpeada por crisis en el primer mundo; desaceleración en el crecimiento de los países emergentes, conflictos bélicos en las áreas de influencia de las reservas de energía, y el aumento de la pobreza y las hambrunas desde 2008 en el tercer mundo. 
 
Lo que está a la vista es que la práctica del fracking, por todos sus efectos (ambientales y económicos), se reviste de polémica de la mano del país que más reservas petroleras tiene: Venezuela. Esto no garantiza consensos sobre el tema, pero ciertamente es el desarrollo de una matriz crítica a esta práctica, en el contexto de un mercado petrolero signado por la inestabilidad, el calentamiento global y la desaparición sostenida de las reservas de agua dulce en el planeta. 
 
El comportamiento del precio de crudo está por verse, pero la mayoría de las estimaciones apuntan a que la situación es coyuntural. Algunos reducen a esta oleada de inestabilidad en el precio, como un “doble golpe” inducido de EEUU: una oportunidad de beneficio económico y de golpe político selectivo. Es decir, una arremetida de EEUU para armarse de petróleo barato para que luego suba, y con intenciones de generar efectos colaterales sobre adversarios petroleros como Rusia (con fines de asfixiar su moneda, de la mano de sanciones económicas), Irán (sancionada ya por su programa nuclear) y Venezuela (una revolución en su antiguo patio trasero, con liderazgo regional, que hay que derrumbar para ellos volver a poseer la reserva petrolera más grande del planeta). 
 
Conociendo la política imperial gringa, estas apreciaciones no tienen nada de conspiranóicas.

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