Los operadores internacionales de la campaña contra Venezuela

Uno tras otro se turnan, se pisan, se enciman y aparecen cuando la campaña contra Venezuela lo amerita para bajar la línea de lo que desean que la audiencia mundial considere que sucede en el suelo bolivariano.

Si no es Álvaro Uribe es Joe Biden, pero si no es ninguno de ellos aparece José María Aznar, y si Aznar no puede porque tiene que "hacer negocios" aparece Sebastián Piñera y pide que por favor intervenga la OEA, que lo de Venezuela no se aguanta más, y así sucesivamente se dan cita uno tras otro para cumplir un rol con mandato único.

Y ese mandato único tiene las manos peludas de la agenda neoconservadora estadounidense por todos lados, a tal punto que si repasas brevemente el perfil de cada uno te encontrarás con que sus trayectorias políticas se basan en ser personeros de o aliados de, y esos de siempre terminan en las transnacionales, los bancos y la industria militar.

Dentro de ese cuadro de intereses, el recrudecimiento de la guerra los necesita y con pasmosa obediencia éstos entran en escena y actúan.

Vocerías del "escándalo Venezuela"

Este año, los primeros en lanzar las ruedas del "desastre" y la "violación" de los derechos humanos fueron –lo sabemos bien– Andrés Pastrana, Felipe Calderón y Sebastián Piñera. Aparte de estar en las fotos de los cocteles bien, estos tres operadores desnudan lo servil que se puede ser respecto al capital internacional con tal de recibir un par de migajas de la "exteriorización" de sus negocios.

Pastrana, pongamos por caso, se destaca por ser hijo del expresidente Misael Pastrana, alternar Harvard con ser dirigente del Partido Conservador (que junto al Liberal aplicó el Punto Fijo colombiano, el Frente Nacional), y haber sido el primer mandatario que fue a los diálogos de paz con las FARC justificando la modernización del aparato militar del país con la entrada del Plan Colombia, destinado a "pacificar" los negocios de las transnacionales y la clase dominante local.

El expresidente mexicano de los 26 mil desaparecidos también camina por los mismos prados cerrados al haber realizado sus estudios en la Escuela de Gobierno John Kennedy de Harvard (por donde también pasó Leopoldo López) y haber sido miembro de la Juventud del Foro Económico Mundial, una de las instancias públicas por excelencia del 1%. Con estos pergaminos y su arribismo en el Partido Acción Nacional, fue bañado de legitimidad para hacerse cargo del país mina, generar las condiciones para aplicar la privatización del petróleo mexicano y terminar de destruir el Estado mexicano con la famosa guerra contra el narcotráfico.

Aznar es el hombre de negocios de las transnacionales españolas seriamente afectadas en Venezuela por el proceso revolucionario

Ahora habla mal de Venezuela y es profesor de Harvard para no perder la costumbre de formar la versión política de la Escuela de las Américas.

Piñera, el presidente carcelero de la educación pública chilena, estudió también en Harvard, para no ser menos. Fue consultor del Banco Interamericano de Desarrollo, uno de los tantos destinados a la deuda dependencia con Wall Street, y luego pasó a la actividad "privada" al obtener la representación de la tarjeta Visa y MasterCard (luego también, de Apple) y volverse empresario inmobiliario, todas actividades especulativas que lo catapultaron a ser accionista de la aerolínea LAN Chile, de Chilevisión y parte del 1% trasandino.

Harvard, negocios, especulación, conductas parasitarias y muerte del Estado soberano es y ha sido la tarea de estos sicarios del libre mercado.

Y cómo olvidarse de Álvaro Uribe y José María Aznar

El narcoparaco es un periódico de ayer en la guerra en Venezuela, y a diferencia del resto, más que un vocero es el que ha sido elegido como el operador de la línea dura Pentágono-lobby neoconservador dirigido por Roger Noriega y Otto Reich, otros dos que operan desde Panamá y otros puntos de la Centroamérica violenta.

Uribe es hijo de un terrateniente del estado de Antioquia y, tal como lo dicta el mandato familiar, continuó este periplo y le agregó el ingrediente armado cuando apoyó implícitamente a un grupo paramilitar (Bloque Metro) en la hacienda familiar Los Guacharas. En este contexto, revalidó su título en Negociación de Conflictos en Harvard al legalizar el paramilitarismo bajo la figura de cooperativas de seguridad (Convivir) durante su gobernación en Antioquia, donde abundan los lazos cruzados entre su persona y la parapolítica, según el testimonio de los jefes paramilitares que se desmovilizaron en su presidencia.

Antes de todo esto, su carrera política se había caracterizado por ser el jefe de Aeronáutica Civil de Colombia que permitió los sobrevuelos de las avionetas narco de Pablo Escobar, quien lo financió dentro del Partido Liberal y lo metió en las grandes ligas políticas colombianas en las que "rompió" el bipartidismo al llegar a la presidencia con el Partido Social de la Unidad Nacional (de la U), relanzar la política guerrerista Plan Colombia en mano y hacer de las firmas de Tratados de Libre Comercio la esencia de "su" doctrina de Seguridad Democrática.

Y si afirmáramos con contundencia que Uribe es la evolución narco con representación política directa en el sistema colombiano y regional, Aznar es el hombre de negocios de las transnacionales españolas seriamente afectadas en Venezuela por el proceso revolucionario, ya que hablar de su fuerza política, el Partido Popular, es conversar directamente con la monarquía y los políticos herederos del franquismo.

En esa genealogía, se inscribe su juventud en la militancia falangista, seguidor de José Antonio Primo de Rivera, aquel reconocido fascista que le sirvió a Franco de símbolo "patrio", su ascenso en el Partido Popular de España. El momento más alto de su carrera consistió en convertirse en la pieza que faltaba para que W. Bush y Tony Blair le pasaran por encima al Consejo de Seguridad de la ONU y ejecutaran la invasión a Irak en 2003. El llamado "Trío de las Azores". Luego de eso, todo ha sido caída libre.

Roger Noriega, Otto Reich, Joe Biden y John Kerry son los que arman el circo diseñado por el 1% dentro de la estrategia de dominio de espectro completo

El apoyo manifiesto a Primero Justicia y Voluntad Popular para su prontuario sencillamente es volver a jugar bajo, muy bajo.

Los mister Pentágono y los mister President

Si los anteriores eran operadores y voceros de primer y segundo orden, Roger Noriega, Otto Reich, Joe Biden y John Kerry son los que arman el circo diseñado por el 1% dentro de la estrategia de dominio de espectro completo, destinada a todo lugar donde haya intereses de una transnacional, un banquero o un dólar dando vuelta sin caer en el bolsillo destinado.

Noriega y Reich son viejos conocidos de la guerra en Venezuela que actúan donde mejor les queda, Centroamérica, y vienen de ser funcionarios de alto rango y perfil del Departamento de Estado, expertos en la intervención violenta y de exterminio en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua durante los años setenta y ochenta.

Son los que junto a Oliver North idearon el plan de exportar drogas a los barrios afroamericanos de Estados Unidos para financiar a la Contra nicaragüense y también venderle armas a Irán, para hacer lo mismo valiéndose de los "buenos oficios" del Cartel de Medellín (el escándalo Irán-Contras), pero también son los que apoyaron y formaron (John Negroponte mediante) a los escuadrones de la muerte centroamericanos que luego terminaron en partidos políticos como el salvadoreño Arena, que gobernó durante casi dos décadas en ese país.

Estos martillos de la política neoconservadora son los encargados de replicar la operatividad aplicada en el golpe en Honduras, y sus representantes políticos en el Estado norteamericano son Joe Biden y John Kerry, quienes recogen la tarea asignada a los operadores anteriores y la sintetizan en las declaraciones oficiales de la Casa Blanca.

Biden carga con el morral de haber sido el senador que le pidió a Clinton que por favor llenara de bombas Yugoslavia para "liberar a su pueblo" y de paso partirlo en varios pedazos. Años después, el vicepresidente de "no hay más Petrocaribe" cumplió el rol de justificar Afganistán e Irak por el lado demócrata.

Pero el vicepresidente de Obama y su "guerra líquida" también tiene un hijo, Hunter Biden, encargado de portar el morral Biden en la presidencia de la mayor empresa energética de Ucrania, Burisma Holdings, que paradójicamente tiene la concesión de los principales derechos de hidrocarburos del país y es propiedad del oligarca ucraniano Igor Kolomoisky, que financia a los principales grupos nazis de Kiev (y Odesa).

Kerry se destaca por borrar hoy con una mano lo que hizo con la otra cuando primero formó parte de los veteranos de Vietnam que cuestionaron la política bélica estadounidense, y que después pasó a ser el candidato presidencial derrotado por W. Bush.

También tiene "el honor" de haber estudiado en Yale y allí haber sido seleccionado para ser miembro de la elitesca sociedad secreta "Calaveras y Huesos", que concentra a los políticos destinados a aplicar los planes que defiendan los intereses de este grupo de poder del 1% adentro. Para tenerlo claro, los "Calavera y Huesos" son los Rockefeller y los Morgan Stanley, dos de las familias que manejan petroleras, bancos y los vaivenes de la economía mundial con el control de la emisión de dólares en la Reserva Federal.

Estas son (algunas de) las joyas que enfilan y ejecutan la guarimba internacional contra Venezuela. Al lado de éstos, Julio Borges y Chúo Torrealba no superan el estatuto de sigüis.

Son la evolución de Santander y ni siquiera cumplen bien su trabajo.

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