Los Comités de Defensa de las Guarimbas

Con mucha ambigüedad y pocos detalles en su anuncio, la Mesa de Unidad Democrática (MUD) lanza los llamados "Comités de Rescate de la Democracia", una instancia que, según parece previsto, servirá para territorializar su lucha por eso que ellos dicen que no hay en Venezuela: democracia. Sin embargo, paradójicamente pueden convocar y organizarse libremente para eso.

El anuncio, que vino en boca de la tolda representativa de Primero Justicia, resulta algo insólito por diversas razones. En esencia, para empezar, es que no se sabe de dictadura alguna en la historia donde la oposición llame públicamente en medios de comunicación a organizarse en grupos para rescatar la democracia perdida, convencidos de que hay una "dictadura". Sólo en Venezuela pasa esto.

Pero a la vista del estilo de la convocatoria y según lo inicialmente planteado, lo que parece perfilarse es la construcción de una orgánica en el territorio para varios propósitos. El más puntual de ellos es detener el proceso de elección de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), otra paradoja, pues en nombre de la democracia quienes se niegan a participar en elecciones están dispuestos a violentar todas las leyes de la República para impedirle el derecho democrático a quienes sí quieren votar. Todo en nombre de la "democracia".

Esta convocatoria tiene otras derivaciones que vale la pena subrayar. Los Comités de Rescate de la Democracia, o CRD, tienen un indudable tufo a Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de Cuba, o a las siglas o acrónimos también usados por el chavismo, como CLAP o UBCH, con la enorme salvedad de que quienes tanto critican la organización del chavismo en células y ahora arman este mamotreto, tienen la joroba ideológica ultraliberal y los dólares del gobierno de los Estados Unidos tras bastidores.

Otra salvedad importante es que, en el caso venezolano, el chavismo ha entendido que es necesario organizar la territorialización de la política pública y social para construir tejido político y darle viabilidad a soluciones elementales en el devenir, directamente con y para la gente; así pasa con las Misiones Sociales. Por el contrario, la MUD asumió que es bueno organizar a la gente en el territorio para joder, es decir, para continuar la guarimba, el despelote y la violencia que ellos mal llaman "protesta".

Aunque la escalada violenta del antichavismo ha sido prolongada y ha dejado más de 80 víctimas fatales, siendo de hecho el acontecimiento de violencia política más cruento en los años recientes, es también cierto que las movilizaciones de la MUD se han debilitado, la convocatoria de la MUD se ha perdido en gran trecho y sus acciones han quedado minimizadas a reductos violentos sólidos, que emplean la violencia armada dosificada. 

Para la MUD es necesario, entonces, darle a esos grupos el carácter de células, de grupos organizados, con nombre, registro de integrantes y una georreferencia, para focalizar recursos, logística, identificar responsables y determinar acciones en el terreno. Es decir, tal cual como un CLAP pero con bombas puputov, miguelitos, artículos incendiarios, armas y demás insumos para las guarimbas "pacíficas". Quieren darle organigrama, por comisiones, nombres y roles, a los grupos de señoras histéricas que junto a grupos de carajitos desaforados y hampa nos cierran las calles con sus "plantones".

Seguramente eso que hoy vemos en varias ciudades del país donde yacen los reductos sólidos de la oposición, como "Resistencia Altamira" en Chacao, "Resistencia Las Américas" en Mérida, "Resistencia San Diego" en Carabobo, o "Resistencia Sucrania", como llaman ahora los guarimberos al Barrio Sucre de San Cristóbal, podrían evolucionar en células para envalentonar y eficientar la labor de quienes se dedican a vandalizar, trancar vías, quemar, matar y jodernos la vida, ante el desplome del apoyo en la base opositora.

Hay que hacer un alto y detenernos a mirar esto con suma calma. Seamos serios por un instante. Ciudades como Barquisimeto, Maracay, Barinas, Valencia, Naguanagua y el este de Caracas, entre otras, han sido virtualmente destruidas por saqueos, incendios y daño consistente a la propiedad pública y privada. Han sido espacios sitiados por tiempo determinado, zonas donde han campeado los asesinatos y se convirtieron literalmente en zonas de guerra. Ocurrió así luego de ataques acompasados de los actores del caos en el terreno.

Bajo la ratificación de aplicar el artículo 350 de la Constitución bolivariana, dicen, los CRD se perfilan como células de declarado desconocimiento, negación y transgresión de las formas legítimas y legales de autoridad, la ley y hasta las convenciones sociales, junto a todo lo que huela a Gobierno o chavismo.

En esencia, podría ser esta la organización en el territorio de células estructuradas que, aunque sean creadas por la MUD, pudieran no obedecer a control político y ser el germinadero de unidades paramilitarizadas, si el conflicto continúa evolucionando en esa dirección. No es estrafalaria la afirmación si entendemos los duros intereses fácticos que hay detrás del derrocamiento del chavismo.  

No obstante, claro que también existe la otra posibilidad de que tal cosa no adquiera un papel orgánico y de que la organización de las guarimbas en el terreno siga mellándose por la acción progresiva de los cuerpos de seguridad, a la luz de que las zonas de ocurrencia de la violencia son aquellas consolidadas de la oposición junto con la mayoría de sus habitantes, y que esa base social está alcanzando altos niveles de hastío y rechazo, cuestión que debilita todo proceso organizativo, aislándolo en consecuencia.

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