Casi medio mundo

Apoyos internacionales al diálogo en Venezuela (+infografía)

El proceso de diálogo propiciado por el chavismo goza de un amplio respaldo internacional, difuminado por la mediática nacional e internacional y por la dirigencia política del antichavismo. Los hechos hablan por sí solos.

En 2016 todos los cartuchos y las agendas políticas y diplomáticas del antichavismo buscaban cristalizar un solo objetivo: aislar y cercar a Venezuela a nivel internacional, afectando sus alianzas, sus bases de apoyo y su ubicación como actor de poder en la región.

Los aspectos macros de esa agenda planteaba que mediante esa fuerte presión -articulada a sanciones financieras y diplomáticas como la Carta Democrática o la expulsión de organismos regionales como Mercosur y OEA-, combinada con acciones violentas a lo interno y la proyección de inestabilidad  y fractura institucional que daba la Asamblea Nacional, se generaran las condiciones para un cambio de régimen (eufemismo para golpe de Estado) por la autopista extrapolítica y extralegal en Venezuela.

Como hemos comentado anteriormente en Misión Verdad la fuerza interna de los actores locales en pugna la definen en buena parte los apoyos externos: la naturaleza del conflicto político, económico y financiero en Venezuela es internacional y se enmarca en una trama geopolítica que enfrenta a dos gigantescos bloques de poder que hoy deciden en distintas áreas de influencia quién tiene la última palabra.

Venezuela forma parte de esa gran pugna de poder, entre un bloque emergente representado por Eurasia y Medio Oriente y otro en decadencia como Estados Unidos y sus aliados, en una zona que funge como uno de los centros de gravedad (por sus características económicas y energéticas) de la política global como lo es Latinoamérica.

En este sentido, los operadores locales y globales (diplomáticos, financieros, políticos, etc.) que operan contra Venezuela apostaban en lo internacional al sostenimiento de las expectativas de un cambio de régimen en Venezuela, como una vía rápida para cerrar el frente latinoamericano.

Y durante el primer semestre del año y un poco más mantuvieron una ofensiva que se fue desinflando en términos relativos: se renovó el Decreto Obama que excepcionaliza la situación venezolana, se recrudecieron las maniobras de bloqueo financiero, Luis Almagro arrimó -hasta donde pudo- a la OEA para asumir posturas antivenezolanas, Argentina, Brasil y Paraguay amagaron con expulsar a Venezuela de Mercosur, ampliando el cerco en lo mediático, así como la elevación del tono por parte de algunos comités de la ONU e instancias menores de la Unión Europea articulados con esta estrategia, quienes llegaron a decir que en Venezuela existía una "hambruna generalizada" y una "violación al Estado de Derecho".

La base para el golpe de Estado se esculpe desde el extranjero, así los demuestran los trágicos casos de Libia, Siria e Irak.

El chavismo cambió la escena internacional

El chavismo logró quebrar los segmentos más inmediatos y cercanos -a nivel regional- de esta agenda de asedio y cerco contra el país, arrastrando apoyos de instancias tradicionalmente hostiles hacia la Mesa de Diálogo, lo que ha neutralizado el asedio internacional.

El antichavismo y sus operadores internacionales trabajaron arduamente durante 2016 para que la comunidad internacional no reconociera al chavismo como gobierno y fuerza política. A casi un mes de terminar el año, la comunidad internacional en pleno no sólo lo reconoce sino que obliga la MUD a hacerlo.

Como hemos reflejado en notas anteriores, el caos interno de la MUD, su incapacidad para ponerse de acuerdo y la percepción internacional de que un hipotético gobierno antichavista significaría mayor ingobernabilidad, han contribuido al deterioro de la agenda internacional a la cual responden. Son pésimos operadores políticos.

Distinto a otras instancias de diálogo -todas pateadas por el antichavismo- la MUD no sólo enfrenta la habilidad y capacidad política del chavismo sino todos los apoyos que están detrás, quienes transitoriamente están en contra de cualquier resolución extrapolítica al conflicto en Venezuela, vías que siempre afloran luego de que la política les queda grande.

La reducción de su margen de maniobra tiene implicaciones internacionales y medio mundo político, que ahora pone los ojos sobre ellos como tanto anhelaron, espera a ver sus habilidades en el terreno político.

A continuación un resumen gráfico de los apoyos internacionales con los que cuenta la propuesta del diálogo impulsada y configurada por el chavismo.

Antonio Guterres, secretario general de la ONU, declaró el pasado 29 de octubre: "No habrá solución en Venezuela si no se alcanza un diálogo constructivo", haciendo evidente el apoyo de la principal organización internacional del planeta hacia el diálogo.

Pero no sólo estamos hablando de instancias multilaterales, sino de gobiernos representativos de amplios espacios geográficos y poblaciones. Nada más entre la OEA, la Celac, Alba y Unasur concentran la totalidad de la población y espacio geográfico del continente latinoamericano, de punta a punta.

Como la Unión Europea, que más allá de concentrar política y económicamente a 28 naciones, representa a más de 500 millones de ciudadanos. Tal cual el caso de Rusia, aliado geoestratégico de Venezuela y hoy en disputa frontal ante la deteriorada hegemonía financiera, militar y diplomática de Estados Unidos, donde habitan 143 millones de personas. Entre ambas entidades, agrupan aproximadamente el 85% de la población de todo el continente europeo.

Por su parte El Vaticano, según se Anuario Pontificio del año 2015, congrega a más de 1 mil 254 millones de personas que siguen esa creencia religiosa.

Un -nuevo- desaire de la MUD no tendrá las mismas implicaciones que circunstancias anteriores, se enfrentan con una comunidad internacional que respalda la propuesta del chavismo y de la que paradójicamente necesitan el reconocimiento si quieren seguir flotando como actores políticos en un mar de críticas, falta de credibilidad y esperanzas quebradas de sus seguidores.

Contra todo pronóstico el chavismo logró voltear un escenario desfavorable a nivel regional y global, trasladando esa presión en contra de sus principales adversarios, tanto a lo interno como en lo externo.

Sin lugar a dudas somos unos brutos.

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