Las grandes victorias políticas del 2015

¿A quién se le pudo ocurrir que una revolución genuina tendría el consentimiento y la tolerancia de los sectores históricamente más poderosos de nuestro país y del extranjero? ¿De dónde surge esa ingenuidad tremenda de que nuestra revolución, para ser creíble, debe ser un estado absoluto de felicidad sin tener que lidiar con las embestidas más feroces de la desestabilización? ¿Quién erróneamente ha creído que tales embestidas no deben ser dolorosas?

Responder esas preguntas necesariamente nos convoca a la comprensión de nuestro momento histórico y político, que es en esencia la explicación de nuestra coyuntura, signada por el asedio y el peso contundente de los factores de la desestabilización por medio de la guerra económica, el asedio internacional y el ejercicio del terror por parte del fascismo.

Para Maduro, conducir con nosotros los destinos políticos de la patria ha resignificado la coyuntura de asedio continuado contra nuestra revolución, pues todas las embestidas que sufrió el pueblo venezolano de la mano de Chávez durante 14 años las estamos viviendo justo en estos momentos, de manera simultánea, en apenas poco más de dos años desde que elegimos a Maduro como primer Presidente Chavista y segundo Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

Gran parte del pueblo movilizado y consciente ha entendido que ese intervalo histórico que separó a Chávez de la presidencia y que nos trajo a Maduro, fue el espacio de "oportunidad" que los elementos del poder fáctico encontraron para intentar con contundencia arrebatarnos nuestro destino. Esto ha explicado la ferocidad con la que se ha afincado la elite venezolana y extranjera contra nuestro pueblo. Pero nuestro destino no yace en la derrota, con Chávez aprendimos que las dificultades nos hacen mejores.

Año 2015. Año de victorias contra viento y marea

Los venezolanos que construimos este proyecto histórico llamado Revolución Bolivariana, los más conscientes, entendimos que la mejor prueba de que esta revolución es genuina, es el asedio continuado. Nos acostumbramos, gracias a Chávez, a no pedir tregua, a no retroceder. Muchas de las grandes coyunturas nacionales nos empujaron hermosa y tercamente a defender con más claridad el camino construido.

Durante el año 2015 el asedio contra nuestro pueblo ha alcanzado un cenit, un punto alto que intenta torcer nuestra orientación política para empujarnos al retroceso y a la derrota. Han tratado de generar una inflexión política en nosotros, pero contra muchas predicciones Maduro sigue al mando de nuestro proyecto político de nuestra mano. El año 2015 ha traído con tantas expresiones de asedio, victorias claras y dignas.

La paz como destino: Durante el año 2014 los chacales del fascismo fueron desatados, produciéndonos una honda herida como pueblo. Quienes querían que nos matáramos entre nosotros, no lograron tal objetivo. Maduro, contra muchas opiniones y divergencias, impuso la paz acompañado de la sabiduría y la concordia de nuestro pueblo. Miles son los atajos para ir a la confrontación, pero el camino de la paz es la paz en sí misma, y ese ha sido un difícil camino que tuvimos que construir al iniciar el 2015.

Los intentos de la reedición de guarimbas fracasaron en 2015. El chavismo supo conducir a la mayoría del pueblo venezolano -incluso a quienes no piensan como nosotros- por el camino de la necesaria política. La guarimba perdió el poco piso político que siempre tuvo y se convirtió en un despeñadero adonde sólo quieren ir los más desaforados incapaces de victorias políticas genuinas.

La antipolítica en Venezuela intentó llevarnos por el camino de la confrontación y fracasaron

El asedio internacional: El año 2015 fue un año donde el frente externo hacia Venezuela estuvo bastante turbulento. La realidad regional adquirió cualidades en la que se intentó descolocar a Venezuela a escala internacional. La derecha transnacional puso todo su peso contra Venezuela, intentando aislar a la revolución e intentando colocarnos como país en un obstracismo político que significara la pérdida de liderazgo de Venezuela a escala regional. Nos atacaron en el plano político, en el plano de los DDHH, en el plano institucional, en el plano económico. Nos atacaron desde los medios, desde las instancias de interlocución internacional, por todos los flancos, pero fracasaron.

Venezuela consumó una victoria política consistente de cara a Colombia y sus elementos paraeconómicos. La contención fronteriza luego del cierre en varios puntos binacionales significó un máximo estado de tensión en la que los actores mediáticos y políticos internacionales intentaron descolocar la postura venezolana. La construcción de una política de seguridad integral fronteriza que nos protegiera de los flagelos económicos y paramilitares descolocó al Gobierno colombiano llevándolo a Quito a lidiar en la escena de la diplomacia, donde se rehusaban a estar.

Venezuela cierra el 2015 reelecta ante el Consejo de Seguridad de la ONU, con relaciones muy fluidas con nuestros aliados estratégicos como Rusia, Irán y China. Venezuela continúa fuertemente aliada al Caribe con relaciones revitalizadas y relanzadas de manera bilateral y multilateral con los miembros de Petrocaribe. Nuestro eje político en el ALBA se mantuvo firme de la mano de Venezuela. En Unasur y Mercosur las alianzas se mantuvieron totalmente sólidas, de cara a cambios políticos y asedio a gobiernos amigos en la región sudamericana. En lugar del aislamiento, lo que vino para Venezuela fue la colocación pública de nuestra postura en puntos fundamentales de nuestra política interna.

La justicia como camino a la paz: En Venezuela, luego de más de 150 años de la guerra federal, al fin la justicia venezolana le puso las manos a uno de los hijos predilectos de la alta burguesía. El enjuiciamiento y condena contra Leopoldo López, así como a muchos autores materiales de las guarimbas, sirvieron para saldar la deuda de los asesinatos y violación de los DDHH que representaron las guarimbas de 2014, pero saldaron también parte de la deuda histórica que hay con un pueblo que siempre ha clamado justicia y que se ha desenvuelto en una vida política donde los intocables de la élite se impusieron criminalmente contra el pueblo sin temer a ninguna consecuencia. Ya no más. En Venezuela, ya no más.

Leopoldo López y otros actores de la antipolítica en Venezuela intentaron llevarnos por el camino de la confrontación y fracasaron. Intentaron arrebatarnos nuestro derecho a preservar nuestro Gobierno popular y fracasaron. Intentaron colocar a Venezuela como Estado forajido en el hemisferio y fracasaron. Y en el caso de Leopoldo López, está lidiando con ese fracaso con merecida cárcel. La paz no puede convivir con la impunidad y la valentía de Maduro se basó en ese principio para hacer respetar, no sólo la institucionalidad venezolana, sino la vida misma de nuestra gente. Ya basta de asesinatos, confrontación e intentos de golpe contra nuestra revolución, perpetrándose tras el manto de la impunidad.

El frente guyanés: Venezuela se ha colocado a la vanguardia para la resolución histórica de nuestra lucha por el Esequibo, usurpado por Reino Unido y ocupado por la República Cooperativa de Guyana. En el marco del derecho internacional, Venezuela ha logrado contener el poder fáctico empresarial de la transnacional petrolera más poderosa del mundo, Exxon Mobil, como factor de hecho vulnerador de nuestro derecho soberano al Esequibo.

Sin perder un milímetro de espacio en el liderazgo venezolano de cara al Caribe, Venezuela ha desarrollado una diplomacia de paz que está teniendo resultados. Pese al estancamiento intermitente de la controversia por la dilación de Guyana, la acción política venezolana sobre el Esequibo evoluciona favorablemente a la par del triunfo geopolítico venezolano en mantener la solidez de Petrocaribe, pues uno de los principales objetivos de la política del Departamento de Estado norteamericano empleando al Esequibo como instrumento ha sido precisamente dividir nuestra alianza regional y contener el liderazgo venezolano. Fracasaron.

El derrumbe del precio internacional del petróleo: Para los venezolanos, especialmente los jóvenes, es difícil recordar la historia de una Venezuela lidiando en un mundo de bajos precios petroleros. En tiempos pasados, cuando la caída del ingreso petrolero significó una pérdida de más o menos un 50% de nuestro ingreso en divisas, al pueblo venezolano le vino la hecatombe. La élite en el poder endeudó al país con el FMI, transnacionalizaron nuestras riquezas, entregaron nuestros activos nacionales, privatizaron lo que pudieron y asfixiaron al pueblo con paquetes de austeridad, sólo para sostener los privilegios de la élite en tiempos de derrumbe económico por la caída del petróleo.

Nuestro derecho de hacer una revolución es una victoria contra todo pronóstico

La situación es enteramente distinta en la Revolución Bolivariana. Este año 2015 no se ha retrocedido en las conquistas sociales, sino que más bien se han ampliado con la profundización de las Misiones socialistas. En tiempos de gran adversidad en nuestros ingresos nacionales se ha profundizado la inclusión, se han administrado más eficientemente los recursos, se ha priorizado a los sectores más vulnerables, se ha protegido el desarrollo económico estratégico y se ha resignificado nuestra economía asumiéndose no como una economía basada en la absoluta abundancia, sino como en una economía más planificada basada en la maximización de los beneficios por cada dólar de nuestra renta petrolera.

Quienes alguna vez han tenido dudas de diversa índole, deben ver hoy a Maduro como administrador de nuestro ingreso nacional, manteniendo la cobertura social sin entregar el país a factores perniciosos del poder transnacional. Esto ocurre porque estamos en una revolución.

De cara a la guerra económica: Este ha sido el factor de desestabilización más contundente no sólo conocido en el 2015, sino en los 16 años de Revolución Bolivariana. La guerra económica vino a intentar destruir todo lo logrado en revolución y su objetivo ha sido extorsionar y desmoralizar al pueblo matando la esperanza. El sector privado venezolano e internacional ha puesto toda su capacidad de dominio en el espectro económico para someter nuestra aspiración nacional al bienestar, la equidad, la libertad y la autodeterminación política.

Pero la agenda del golpe económico ha visto desplazados sus tiempos y lapsos previstos. Desde el año 2014 se suponía que ya Maduro no debía estar en Miraflores y se suponía que para este 2015 el chavismo habría sido totalmente desplazado de la escena política. En esos términos han fracasado y la guerra ha asumido la cualidad de ser un espacio de desgaste prolongado, se convirtió no en una guerra de golpe rápido, sino en una guerra de resistencia.

Pero el Gobierno venezolano no cede espacios. Sigue en franca batalla por la recuperación del ingreso de las familias y la instauración de una gobernanza económica efectiva que reduzca el poder de daño que tiene sobre la vida de las personas, la destrucción de los sistemas de abastecimiento y precios, talante máximo de la guerra económica en el teatro de operaciones de la cotidianidad. La dirigencia revolucionaria continúa lidiando con los factores del sabotaje, en tiempos de bajo precio petrolero, donde el aumento de la productividad, la transformación de los sistemas de abastecimiento y la construcción de efectivos sistemas de precio son fundamentales. Por supuesto, muchas de estas tareas no cuentan con el consentimiento de buena parte del sector privado, pues están en una guerra contra nosotros para capturar el poder político.

El 2015 ha sido un año donde la virulenta reacción del empresariado especulador venezolano ha ido contra la inédita creación de un margen máximo de 30% de ganancia, cosa no antes vista en nuestro país. Maduro ha librado esa batalla. He ahí entonces que el desgaste político trasciende a lo electoral en una pulseada nunca antes vista en el devenir nacional. No es esto poca cosa. Se está luchando para amarrar bestias que siempre han estado sueltas. La victoria total contra la guerra económica se consumará al mediano plazo, pero nuestro derecho todavía en desarrollo de hacer una revolución es una victoria contra todo pronóstico.

La victoria por consolidar este 2015

Sin dudas, cerrar el 2015 con una victoria chavista contundente en las elecciones a la AN, signarán la cualidad política del pueblo venezolano: no somos extorsionables, no cedemos, no retrocedemos. Consumar una mayoría parlamentaria sólida para la revolución puede empujar nuevamente a los factores del fascismo a la violencia y a los atajos del golpismo, significando eso cavar más todavía el abismo de su tumba, pues ese será su destino si les derrotamos con las armas de la política.

Lo que significará la victoria chavista del 6D será el replanteamiento en la mesa de la estrategia por parte de la contrarrevolución. No podemos esperar, siquiera soñar, que desistan. Con eso volvemos a las reflexiones iniciales: nuestra revolución tiene los enemigos que tiene porque es genuina. Pese a nuestras contrariedades, nuestros errores y nuestros desaciertos, la revolución es nuestra y por ello nos la quieren arrebatar para matar la patria.

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