La intervención extranjera en la agenda golpista (I): La vanguardia callejera

-Primera característica. Ya no son revoluciones de colores como a finales de los 90 y la primera década del siglo XXI. Podrán tener características similares, los mismos operadores, los mismos orígenes ideológicos y, por sobre todas las cosas, los mismos financistas. Pero en su constitución interna y sobre todas las cosas en la composición de su vanguardia, ya no son exactamente lo mismo. En Serbia se vendió (y en gran medida lo fue) un movimiento estudiantil, lo que hoy día vemos acá no es más que un carapacho mediático que oculta operadores mejor entrenados en tácticas de combate y acción callejera, extraídos ya no de pasillos universitarios sino de agrupaciones de ultraderecha, mercenarios y crimen organizado. Lo único invariable es la financiación por parte de las mismas élites de siempre.

-Los focos iniciales no son (necesariamente) las capitales. Lo que la plataforma mediática trasnacional comenzó (interesada y arbitrariamente) a llamar la "revolución" siria tuvo como "epicentro" a la ciudad de Dara (fronteriza con la pro-occidental Jordania y cercana a Israel) para luego extenderse e irradiar al resto de Siria. En Libia fue Bengasi, ciudad portuaria y con tradición separatista. De acuerdo a las condiciones materiales e históricas, y a las influencias locales, ciudades "periféricas" pasan a ser los laboratorios preparativos donde se mide la capacidad de reacción del Estado a la hora de ejecutar ensayos confrontacionales. En Venezuela fueron Mérida (Mérida) y San Cristóbal (Táchira) los globos de ensayos que luego se trasladaron a Caracas. La etiqueta escuálida #SeguidElEjemploQueElTáchiraDio no fue producto de un tuitero escuálido ingenioso. 

-Ilusión de espontaneidad. Todas estas "insurrecciones" de nuevo cuño (una y la misma mierda), luego de una desarrollada campaña mediática demonizadora tienen un punto de partida que permite fomentar el espejismo de rebelión legítima, cívica y espontánea. En Siria, el asesinato de dos jóvenes perpetrado por agentes del aparato de inteligencia; en Tailiandia, la posible amnisitía al ex Primer Ministro Taksin Sinawatra; en Ucrania, la negativa del gobierno a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE); en Venezuela, la (artificiosa y acentuada) "crisis". En todos los casos, medios occidentales mediante, se empotra una épica artificial que le dé un carácter cívico y legítimo a un delimitado plan que culmina con el derrocamiento del gobierno establecido y la instauración de otro hecho a la medida de la corpocracia trasnacional. Invariablemente, en cada uno de los casos, se repite el mismo relato de la dictadura represora que se enfrenta a una sociedad civil sometida y desafiante que quiere un cambio. Lo que en el argot del Pentágono y el Departamento de Estado se define como "cambio de régimen", construcción mil veces repetida por María Corina Machado. El planteamiento de una "salida" constitucional no es más que un elemento decorativo obligatoriamente necesario en el contexto venezolano por el total e indiscutible peso específico que la Constitución tiene en el imaginario colectivo.

-Los presuntos liderazgos. Se tratan de liderazgos consolidados por la mediocracia y colocados en los mercados de la idolatría superflua y farandulera, armonizando con la épica artificial de las movilizaciones callejeras. Pueden venir tanto del establishment político como Mir Hossein Musavi (el dirigente más replicado de la "revolución verde" iraní del 2009), el ex Primer Ministro Abhisit Vejjajiva en Tailandia o los comandantes del "Ejército Sirio Libre", como también pueden provenir de ámbitos fuera de la política, como el campeón mundial de boxeo Vitaly Klitchko en Ucrania. Desde este punto de vista, figuras como Capriles, Leopoldo López o María Corina combinan ambos orígenes: son liderazgos construidos mediocráticamente y los tres proceden del establishment cuartorrepublicano. De ahí también que Henri Falcón sea un gallo electoral prometedor para futuras contiendas. Si algo reúne a todas estas figuras dispares y lejanas es la ausencia de acumulación real de calle y liderazgo de base. Y que en todos los casos, sin excepción, su agenda política será exactamente la misma de los Estados Unidos, la Unión Europea o figuras más difusas de la corpocracia (el "cambio de régimen" en Paraguay fue promocionado por Monsanto y el narcotráfico, así no haya hecho falta más que una operación de bandera falsa: la masacre de Curugaity).

-La misma metódica: incremento escalado de la violencia, desgaste y asedio a instituciones públicas. El fin último, de nuevo, es la caída del régimen desafiado. Pero en el tránsito del punto de partida hasta alcanzar los objetivos media, obligatoriamente, un tiempo de desgaste. Los cuartelazos y el gorilaje militar sólo funcionan todavía en países-finca de gamonal como Honduras o Paraguay. Sin embargo, resulta inviable e inverosímil en naciones como Rusia o Venezuela, de ahí que parte de la estrategia implícita consista en restarle cualquier viso ya no digamos de legitimidad sino de dignidad al gobierno desafiado. Para ello, al desgaste y socavamiento empleado deben seguirle la toma de instituciones del gobierno y paulatinamente el levantamiento de gobiernos paralelos que vayan restando investidura institucional al Estado. En la medida en que evolucionen exitosamente los asedios callejeros y la construcción de "antipoderes", las reivindicaciones propugnadas por las masas y los líderes se vuelven cada vez más exigentes e irrealizables, suprimiendo cualquier posibilidad de diálogo, concesión o reconocimiento del régimen desafiado. Víctor Yanukovich, el torpe y devaluado presidente ucraniano llegó a ofrecer a los líderes de la insurrección la primera magistratura, un viceministerio y el adelanto de las elecciones (contemplado en el calendario para 2015), esta última una de las exigencias iniciales; la oposición se limitó a rechazarlas y decir que el gobierno "pro-ruso" debe caer. En tal sentido, las "propuestas políticas" de los enanos políticos de "La Salida" no son más que tarima de casabe, un billete de 3 político. Sin ir más lejos, el fulano conteo manual para demostrar el frrrraude chavista que le dio la victoria al presidente Nicolás Maduro se explica por sí solo. La política no es más que un elemento decorativo que el fascismo trasnacional se ha encargado de no descuidar tras las lecciones aprendidas ("¡Te queremos Pedro!"). Los destrozos a la Fiscalía en Parque Carabobo, la Magistratura y el Ministerio de Transporte en Chacao hablan por sí solos.

-Las "multitudes". En todos estos casos, ciertamente, tales insurrecciones de laboratorio cuentan con su propia "masa crítica" compuesta generalmente por sectores moderados o profundamente ignorantes de los verdaderos planes más adelante, en la absoluta mayoría de los casos se trata de sectores urbanos que podrán contar con algunas figuras originarias de "la base", pero por lo general las componen las clases medias (como por ejemplo en Brasil). Conforme progrese la agenda golpista, tales sectores (y sus respectivos "rebeldes" de redes sociales) comienzan a ser desplazados en la decisión y la acción pasando a ser nada más que bulto y carne de cañón. Las críticas que pudieran venir desde tales sectores son obviadas, censuradas y silenciadas para mantener la imagen de movimiento cohesionado. Dato que los estudianticos bobos deberían tomar en cuenta la próxima vez que sean utilizados por quienes ni se van a manchar de sangre (directamente) ni van a llevar los coñazos respectivos de las confrontaciones callejeras.

-El "desafío político". Dato aparte merece un concepto extendido entre el activismo ultra en Venezuela y Miami. Para un mejor ejemplo, tómese la molestia de observar la exposición que una figura de quinta categoría del exilio mayamero, Elio Aponte,  expone a sus correligionarios de cara a las elecciones presidenciales de octubre 2012, plantea una línea que no vino precisamente de su imaginación. Para mayores pruebas, tómese también la molestia de contar cuántas veces Leopoldo López habló de "desafiar" al gobierno en el último mes. En esencia, lo que se expone en el video y se vio en el discurso que rodeó a "La Salida" consiste en la "ciudadanización" del conflicto, en "retirarle la legitimidad" al gobierno, ONGs y asociaciones civiles mediante.

-Cómo se desactivan las insurrecciones de laboratorio. En los lugares en los que estas "revoluciones" triunfan o alcanzan sus objetivos suele deberse más a liderazgos vacilantes y la supresión de la presencia del gobierno y el Estado, en su paralización y estado de crispación y el secuestro de toda iniciativa. Tal es el caso de Ucrania en las que el vacilante Yanukovich ha sido incapaz de hacer retroceder la exacerbada violencia en las calles de Kiev y el occidente del país precisamente por no ejecutar una respuesta sólida y consistente por parte tanto de los cuerpos de seguridad como de la labor de Estado. En Venezuela, por segunda vez, se ha logrado revertir y desmantelar las iniciativas desencadenantes de un conflicto cuya planificación aspiraba a niveles aún mayores de la violencia que estos días testimoniamos. La exposición clara de los planes, la desactivación de los focos centrales generadores de violencia y los pasos firmes del Estado lo han demostrado.

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