La extraña bancarrota de Alimentos Polar

Las tramas oscuras en las cuales se encuentra enmarañada Empresas Polar y su dueño Lorenzo Mendoza, en esta oportunidad van más allá de la sostenida captación de divisas del Estado venezolano en beneficio exclusivo de sus cuentas en el extranjero, conducta parasitaria ampliamente reseñada y analizada por Misión Verdad.

Todo "empresario" que genéticamente se dedique a la fuga de capitales como Lorenzo Mendoza, sabe cómo moverse dentro de la legislación venezolana y cómo entregarse a los brazos del capital extranjero sin sufrir mayores sanciones comerciales.

Buscando a Alimentos Polar en el Servicio Nacional de Contrataciones encontramos que dicha empresa se declaró en proceso de descapitalización en el año 2008 según la página oficial y se encuentra inhabilitada para contratar con el Estado venezolano según el Código de Comercio. Su oficina principal ubicada en Los Próceres fue clausurada, y el ex presidente de Cadivea, Pablo Baraybar, figura como uno de sus principales accionistas.

En el año 2008 Alimentos Polar, siguiendo el documento, estaba sufriendo pérdidas por varios cientos de millones de bolívares en 2004 que "no le permitían pagar sus deudas", por lo que fue declarada según el Código de Comercio Venezolano en "atraso" para protegerse legalmente de que accionistas y acreedores exigieran la liquidación de la empresa ante tribunales mercantiles de la República.

Empresas Polar en 2003, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de la ONU y el SAPI, había vendido al extranjero sus marcas Harina Pan a la empresa canadiense Deutsche Transnational Trustee y Cervecería Polar al banco británico Morgan, Grenfell and Co. (absorbido por el banco alemán Deutsche Bank en los 90), declararse en proceso de descapitalización al año siguiente no generaría mayor repercusión legal pues pasó a ser una empresa propietaria de marcas nacionales a una conglomerado testaferro.

Polar es una empresa descapitalizada y no tiene nada de criollita

Lorenzo Mendoza no dijo ni pío sobre este proceso de descapitalización y mucho menos sobre la venta de las marcas mencionadas a empresas y bancos extranjeros. Sin embargo, hay algunas preguntas que debemos hacernos. ¿Cómo Alimentos Polar, que dice ser la empresa más rentable del país, estaba (y sigue estando) descapitalizada y nunca generó un comunicado público sobre sus "pérdidas"? ¿Por qué Lorenzo Mendoza hizo caso omiso? ¿Cómo siguió pagando impuestos ante el Seniat (requisito indispensable para la adquisición de divisas por parte del Estado) si estaban perdiendo capital? ¿Esta oscura declaración sirvió para reducirle beneficios salariales a los trabajadores de la empresa y así evitar pagarles con el dinero del fondo de reserva que toda empresa nacional debe tener? ¿Su descapitalización programada fue una maniobra para pagar sus deudas con proveedores nacionales e internacionales con los dólares entregados por el Estado y no con su capital propio? ¿Con esos dineros públicos se excusaban y luego los transferían a la empresa canadiense mencionada? Si el Estado le entregó casi 6 mil millones de dólares en estos últimos 15 años, ¿cómo es que esta empresa nunca recuperó su supuesto estatus de empresa rentable ante el Servicio Nacional de Contrataciones? ¿Dónde queda su supuesto compromiso por el país, su "reinversión constante" y su marketing?

Par de cosas sí que son seguras: su condición de testaferro de empresas y bancos extranjeros y que esa descapitalización programada funcionó hábilmente para que no quedara en evidencia ante el país y ante el sistema legal venezolano que la principal marca de Alimentos Polar, Harina Pan, fue vendida a consorcios extranjeros. Toda esta oscura maniobra administrativa fue diseñada para dejar a la libre interpretación (y por tal motivo nunca fue mencionada por Lorenzo Mendoza) que, aun con esas supuestas pérdidas declaradas ante el Servicio Nacional de Contrataciones pero nunca reseñadas por Lorenzo Mendoza y la directiva de Empresas Polar, la marca Harina Pan seguía siendo criollita, nacional y más venezolana que la cachama, aprovechándose de los gazapos del Código de Comercio venezolano para situarse en un especie de limbo jurídico que protegería su histórica red de fuga de capitales y de secuestro de las divisas del Estado venezolano.

Y este es el "empresario transparente", "honesto", "responsable" y que "invierte en el país" que la clase media idiotizada y los medios privados candidatean como el futuro gerente que habrá de salvar a Venezuela. Suerte con esas apuestas.

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