La desesperada propaganda de España contra Venezuela

En el bochinche mediático internacional contra Venezuela sin duda alguna el Reino de España ha tomado la batuta. La proyección de una imagen negativa de la situación actual del país no sólo campea por el lado de los derechos humanos, sino que también amplía sus fronteras entre difamaciones, maniobras engañosas e “intolerables” pedimentos hacia las empresas multinacionales, las cuales marcan definitivamente su actitud en el lado contrario de la cancha.

Cronología y escalada del ataque

A finales del mes octubre del año pasado Lilian Tintori visitó el Reino de España para exponer "la grave situación de los derechos humanos en Venezuela". El presidente Rajoy, inundado de casos de corrupción que parecen no cesar, aprovechó la oportunidad para manifestarse sobre las "preocupantes condiciones en las cuales se estaría desarrollando el juicio hacia Leopoldo López". Con el mismo impulso hizo un llamado para que se "respeten las movilizaciones pacíficas y la libertad de expresión". Al parecer ya estaba al tanto de la movida difamatoria de ABC contra Diosdado Cabello.

Dos meses después, ya casi terminando el año, el Europarlamento recibió a Tintori. La cantaleta tuvo como resultado la aprobación de una resolución que condenaba "rotundamente el uso de la violencia contra los manifestantes en Venezuela y expresó su solidaridad con las víctimas". La eurodiputada Izaskun Bilbao Barandica, de la ultraderecha española, no perdió la oportunidad que le daban las cámaras para hablar de "la grave situación económica que atraviesa el país". Estos pronunciamientos sucedieron pocos días después de la aprobación de las sanciones por parte del senado norteamericano contra Venezuela, lo cual sienta un precedente de cómo la Eurocámara y los diputados españoles en específico sumaron esfuerzos hacia la consolidación de una imagen negativa de la Revolución bolivariana.

A mediados de enero la justicia española instó a Juan Carlos Monedero a declarar más de un millón de euros supuestamente provenientes de Venezuela por asesorías políticas y económicas al presidente Chávez. Esta maniobra mediática que buscaba proyectar al Gobierno bolivariano como financista de movimientos o partidos políticos extranjeros sirvió de base para que el diario ABC, pocos días después, sacara a todo pulmón las falsas acusaciones del capitán de corbeta Leamsy Salazar.

Las declaraciones emitidas por Javier Chicote, periodista estrella del diario ABC, sobre la intención de Venezuela de instaurar el "régimen" en su país reafirman el ataque mediático español hacia todos los costados. La apreciación de Chicote al asegurar que Venezuela es "un país cuyos líderes no son muy de fiar, es un país sin seguridad jurídica", da para todo y justifica cualquier manejo engañoso, sobretodo en el aspecto económico, donde las principales multinacionales españolas utilizan a José Manuel Soria (ministro de Industrias, Energía y Turismo) como carne de cañón para ir cosechando una atmósfera de repliegue, de persecución y falso asedio, mecanismo disfrazado de inocencia que persigue el mismo objetivo de las sanciones gringas y las constantes reducciones a la calificación de riesgo en la deuda venezolana: arrinconar y presionar mediáticamente al país para que vuelva al oscuro pasado neoliberal.

El pasado 16 de febrero el canciller español García-Margallo dijo, haciendo referencia a la petición conocida por el presidente Maduro, que "la libertad de opinión y de prensa son dos principios absolutamente irrenunciables en un Estado democrático de Derecho como España". De seguro está convencido de que este teorema tan abstracto (y, por ende, impreciso) sirve como camuflaje ante el circo mediático que se encuentra instalado y en plena operación contra Venezuela. En la misma declaración, aseveró que el Gobierno venezolano habría amenazado con expropiar a las principales multinacionales españolas que hacen vida en el país y, en el mismo impulso, afirmó que el Ejecutivo español tiene la responsabilidad de proteger a las empresas españolas.

En franca sincronía, el expresidente y veterano conspirador José María Aznar aprovechó el atajaperros para exigir la liberación del olvidado (y, a su vez, útil) Leopoldo López. De igual forma Carmen Chacón, secretaria de Relaciones Internaciones del PSOE, también exprimió por su lado la faramallera coyuntura del día de ayer, sacándole el jugoso rédito político de "lamentar el encarcelamiento de López".

Nota al pie

Esta cronología de declaraciones intenta difamar la imagen de la nación por tantos costados sea posible. ¿Los objetivos inmediatos? Coquetear con las sensibilidades propias de la desbaratada sociedad civil guarimbera ("presos políticos", "libertad de expresión", etc.), y al mismo tiempo que promueven hacia sus adentros el pánico de un posible triunfo "castro-chavista", cumplen la encomienda nacional (planificada y teledirigida por las calificadoras de riesgo) de desfigurarle la cara financiera a Venezuela. 

Si revisamos con detenimiento el lenguaje utilizado por García-Margallo encontramos varios elementos que se deben atajar con precisión para entender cómo se programa el forjamiento de ciertas alarmas y amagues propios de la embestida mediática a la española. ¿Por qué alertar sobre posibles expropiaciones a las multinacionales españolas? ¿Qué intereses se están "protegiendo"? ¿Estas multinacionales tienen razones financieras y económicas de fondo para abandonar sus inversiones en Venezuela? ¿Qué coletazo mediático se busca generar con estas afirmaciones realizadas por el canciller español y el ministro Soria? 

El mismo objetivo de las sanciones gringas y las constantes reducciones a la calificación de riesgo en la deuda venezolana: arrinconar y presionar mediáticamente al país para que vuelva al oscuro pasado neoliberal

Veamos, rápidamente, el estado actual de las multinacionales españolas en Venezuela bolivariana. 

Cuatro multinacionales españolas: negocios y balances financieros

Las multinacionales españolas más importantes (Banco Provincial, Iberia, Repsol, Mapfre y Telefónica) que poseen negocios en Venezuela comprueban su firme actitud en el lado contrario de la cancha: utilizar al ministro Soria con el propósito de tejer a futuro las expectativas negativas sobre el país da razones de sobra para pensar en este tipo de artimañas. Son empresas que tienen balances positivos, que se benefician del régimen cambiario y que año tras año aumentan sus ganancias dentro del país. Cualquier maniobra tendrá su impacto en el espectro mediático, consiguiendo con esto un mecanismo expedito de presión política hacia el Gobierno bolivariano. 

La piquiña de José Manuel Soria y García-Margallo, por colocar dos ejemplos particulares y recientes, tiene como finalidad fortalecer la campaña mediática dirigida al oscurecimiento de la imagen económica y financiera de Venezuela, con el propósito de ir generando un caldo de cultivo que les permita a estas empresas presionar, amagar, alertar y advertir sobre la "crisis" por la que están pasando. Es el testimonio multinacional y, en consecuencia, supremo de la caótica realidad venezolana. La narrativa que faltaba para completar el cuadro de desestabilización externa.

Si revisamos el balance financiero de Telefónica (marca Movistar en América Latina) nos encontramos con que las ganancias en bolívares superan los 15.000 millones de dólares. En el año 2011, si vemos las cifras en millones de euros, tuvieron márgenes de ganancia superiores a los 3.000. En el año 2014, reportaron ganancias superiores a los 4.000 millones y en el 2013 4.228 millones de euros.

Por su parte, el Banco Provincial, entre efectivo, inversiones en títulos de valores, carteras de crédito e inversiones en empresas filiales posee activos dentro de Venezuela por la astronómica cifra de 137.133.978.431 bolívares. Cifras correspondientes al cierre fiscal del año 2013.

También se encuentra la petrolera Repsol, que el año pasado fue invitada a conformar una empresa mixta (donde PDVSA tiene el 60% de la participación) para explotar el yacimiento gasífero Perla 3x en el estado Falcón.

Por otro lado se encuentra la aerolínea Iberia. Esta empresa el año pasado vio con beneplácito el pago de la deuda que tenía el Estado con la empresa, y aseguró "estar adaptándose" a la situación de Venezuela. Es decir, están haciendo bastante dinero por más diferencia ideológica que tengan con "el modelo".

Conclusiones

Este cuadro económico y financiero detalla una realidad innegable: las multinacionales españolas hacen una gran cantidad de dinero año tras año en Venezuela. Incluso, compañías como Telefónica, Repsol e Iberia están planteando aumentar sus volúmenes de inversión este año y el siguiente, debido a que ven un óptimo escenario para catapultar sus márgenes de beneficio.

Entonces, ¿cuál es el propósito de José Manuel Soria "el inadmisible" cuando realizó sus declaraciones?, ¿qué efecto buscan las aletas realizadas por García-Margallo? Pues crispar el clima mediático, intensificar la arremetida mediática contra Venezuela y generar cierto aspaviento que faculte a las multinacionales que ellos representan hacia la activación de falsas alarmas, incongruentes advertencias y premeditados amagues.

Es la lógica del carro recalentado, ese que siempre se funde a mitad del camino. Sin embargo la echadera de humo cumple a cabalidad su función de oscurantear el panorama, revitalizando las forzadas angustias del falso aislamiento, donde más nunca habrá teléfonos inteligentes ni vuelos directos a Malasia. Que ese amague multinacional se traduzca en compras nerviosas de teléfonos inteligentes y pasajes al exterior es simplemente un daño colateral, la parte chistosa del negocio.

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