Aumenta la agresividad mediática contra Venezuela

La degradación mediática en torno a Kluiverth Roa

El lamentable hecho donde perdió la vida Kluiverth Roa potenció los niveles de agresividad mediática contra nuestro país. Desde afuera los decibeles no tardaron en agudizarse, redefiniendo velozmente personajes, situaciones y todo lo cercano al acontecimiento; desde adentro esa cartelización en pleno apogeo tuvo su necrofílico y "conmovedor" manoseo, estrechándole los espacios a la duda y focalizando el mensaje y el relato directamente hacia el presidente Maduro y a la Revolución Bolivariana.

Reuters: desinformación y agresividad simbólica

La primera agencia internacional en rediseñar el hecho fue Reuters. La extensa galería fotográfica de un estudiante con una mancha alusiva a la sangre en el pecho frente a un cordón de la Policía Nacional Bolivariana, ya establecía los primeros patrones mediáticos y discursivos por donde se desarrollaría el tratamiento simbólico del hecho.

Al estudiante arrodillado lo convirtieron rápidamente en el hermano de Kluiverth Roa. Y aunque horas después se demostrara lo contrario, lo importante era dejar una huella afectiva que fuera redondeando y fortificando la matriz.

Colocarlo como un familiar cercano fue la primera muestra de agresividad, activada no por la vía de la "manifestación estudiantil" que se desarrollaba sino por la vía de la absoluta "indefensión" del liceísta (y del "hermano"), de la "civilidad" y la "inocencia exacerbada" de estar en el momento y la hora equivocada. El "ensañamiento" policíaco dirigido hacia las periferias de la "pacífica" protesta universitaria. Por esa razón fue tan útil publicitar a nivel internacional las fotografías del supuesto hermano arrodillado, no importó que luego tal relación fuera desmentida. El tratamiento mediático, en este sentido, buscaba instalar la "indefensión" como el móvil del suceso para después, obviamente, trasladarlo hacia el discurso de la transición: "sociedad civil desarmada" contra "Estado represor".

 

 

Sobreexplotación del dolor ajeno

Los portales nacionales más oscuros e infames (La Patilla, Maduradas, etc.) de la mediática venezolana desarrollaron al pie de la letra el manejo informativo diseñado por Reuters. Se enrumbaron a exprimir el dolor familiar del padre y la madre.

Hurgaron en el verdadero llanto y el indiscutible dolor lo suficiente como para después exponer con la insensatez que los caracteriza el relato de la madre diciendo: "¿Alguien me va a devolver a mi hijo?", y el del padre: "Esto no se va a quedar así, el pueblo va a seguir protestando".

El uso mediático del sufrimiento de la familia busca, en primera instancia, torpedear las fibras afectivas y emocionales de la audiencia en general. La solidaridad con familiares afectados es momentánea, provisional y dura en la medida en que la noticia permanezca en cartelera. Caotizarla, estremecerla y luego de generar las solidaridades lógicas que produce un caso tan lamentable como este, redirigir la indignación hacia un foco específico ("el régimen", "el modelo") donde los medios que hacen del dolor usufructo mediático, también encuentran la posibilidad de redirigir los cartuchos hacia el Gobierno venezolano.

Parte importante del tratamiento mediático que hemos venido describiendo tiene que ver con la elaboración de titulares e informaciones, de medios nacionales e internacionales, que ligaron la muerte de Roa a protestas "en contra de Maduro". Pero el punto fundamental no era la protesta en sí, sino el ataque contra alguien inocente "en medio" o en las adyacencias de la manifestación.

Así lo demuestra la información sacada por el ABC de España tribunalizando las declaraciones de María Corina (personaje principal de la "transición") y El Universal corroborando que el hecho acaeció en las cercanías de la UCAT (donde estaba prendida la guarimba).

Tintori y Maricori

Los "conmovedores" tuits de Maricori y Tintori representan una operación comunicacional que se suma con fuerza al tratamiento mediático (global) dirigido a explotar el dolor, promover la "indefensión" de la sociedad civil, responsabilizar a Maduro directamente, a la resolución 008610, y estremecer y caotizar a la audiencia exprimiendo la sensibilidad específica del caso. Mantener viva y en desarrollo la agenda golpista.

En este sentido, Maricori tuiteó ayer:

 

 

Lo necrofílico de esta interpretación ostenta un objetivo claro y certero: desdibujar cualquier lectura exacta del asunto y promover el hecho como una masacre orquestada y planificada.

Con un tono más reducido, Tintori también tuiteó intentando generar cierta emocionalidad cautivadora, y salvajemente arjoniana:

 

 

Pero lo conmovedor no radica en la "ingenuidad" que le imprime al mensaje, sino en el objetivo y el tratamiento orquestado que lo sostiene y le da directrices apegadas al golpismo continuado.

Kluiverth Roa tenía 16 años

No es un dato para nada deleznable que la orquestación mediática mundial y nacional le hayan quitados dos años a Kluiverth Roa. El mismo papá dijo que tenía 16, pero es más rentable para los medios decir que tenía 14. ¿Por qué? La extorsión afectiva y emocional, el chantaje moral y la línea política dura hacia Maduro (a propósito del suceso) agarran más fuerza cuando se trata de un niño de 14.

Esos dos años que le restaron sí marca una diferencia importante de resaltar: es mucho más fácil impregnar la matriz de la "indefensión" y de la absoluta y total inocencia, además de convertir en un negocio impelable (y mucho más agresivo) el hecho de referirse a un niño que a un "estudiante" o "joven", pues eso significaría meterlo en la protesta. Sitio desde donde intentan extraerlo como sea posible para estremecer al mismo tiempo que hablan de asesinato. La otra vuelta a la tuerca.

Y no sólo eso, lo proyectan mediáticamente como "el primer muerto" de la resolución 008610:

 

 

El intento por enarbolar un sangriento referente con relación a la resolución antes mencionada, demostró tener patas cortas. El día de hoy la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, afirmó que a Javier Mora "se le imputó el delito de uso indebido de arma orgánica". Es decir, Kluiverth Roa fue impactado con un perdigón, no con un arma por fuera del protocolo policial como quisieron hacer ver internacionalmente. 

El "demencial" editorial del New York Times

Tratando de mostrarse como harina de otro costal, el día de ayer el New York Times sacó una agresiva editorial sobre los "delirios" del presidente Maduro. En esta publicación hay una sincronía que no se puede perder de vista: Ledezma dice que la MUD debe discutir la "renuncia de Maduro" y la "sociedad civil" firma el Acuerdo para la Transición.

"Tras escuchar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, divagar por horas sobre una conspiración de la derecha internacional para derrocarlo, queda claro que inventaría cualquier pretexto para encarcelar a dirigentes de la oposición y reprimir la disidencia", reza con toda la pedantería del caso.

Los Estados Unidos, en la multiplicación de sus vocerías y ataques directos, preparan la opinión sobre la activación de un clásico dispositivo para "renunciar" a un presidente: declararlo con insania mental. No es una posición desproporcionada siguiendo las movidas de los sectores de ultraderecha luego de la detención de Antonio Ledezma. Van juntas de la mano. 

Y vaya de qué forma, tomando en cuenta de que Ileana Ros-Lehtinen, tal vez la congresista más demente de todo el espectro norteamericano, ya clama por la intervención:

 

 

Lo sucedido ayer es condenable. El Estado demostró a pocas horas de lo sucedido la aplicación de la ley hacia el esclarecimiento de detalles y especificidades propias de la escena del crimen.

El tratamiento mediático sí está clarito y no requiere mayor pesquisa: intensificar los patrones agresivos en el discurso y en el manejo simbólico, en el intento por imponernos de nuevo la sangre y el asesinato como mecanismo de presión política.

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