Guerra a muerte contra la corrupción

Chávez durante el Aló Presidente N° 358 declaró la "guerra a muerte contra la corrupción" sin importar cuántos integrantes de sus propias filas se desmoronaran en la batalla. Hace un año Nicolás Maduro pidió continuar la lucha "caiga quien caiga".

Mal heredado

Sobre la corrupción en la Cuarta República se ha escrito más de un libro: en los 30 años previos a 1996 se estimaba que los ingresos de la nación alcanzaron 260 mil millones de dólares, de los cuales casi la mitad fue desviada de forma corrupta en beneficio de una pequeña elite política y empresarial a través de la malversación de fondos públicos, lavado de dólares, empresas fantasmas, banqueros inescrupulosos, jueces complacientes y hasta las amantes con poder.

Entre los casos más sonados tenemos "la gran estafa del Banco de Trabajadores de Venezuela", orquestada durante el gobierno de Luis Herrera Campins y la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV); el robo "Aeropostal"; "los bonos de exportación" y "el caso Sierra Nevada", de la administración CAP II, quien también le entregó 17 millones de dólares (en esa época) de la partida secreta de la nación a la candidata presidencial de Nicaragua, Violeta Chamorro; "los jeeps de Ciliberto" o el famoso "Recadi" (con su chinito expiatorio) en los días de Jaime Lusinchi y su esposa Blanca Ibáñez, en aquellos días en que un dólar pasó de costar 1,4 a 39,6 Bs y nadie podía acceder al cupo de Cadivi.

¿Cuántos de estos casos fueron juzgados? ¿Alguno de estos personajes fue a parar a la cárcel? Si alguien se tomara el trabajo de investigar quiénes conformaban esos círculos corruptos en la Cuarta República y quiénes los integran ahora llegarían a la conclusión de que cuando no es la misma gente (también desde el sector privado) se trata de las mismas prácticas, de los mismos modos de concebir el funcionamiento burocrático del Estado como la golilla de los centavos, independientemente del nivel en la escala de responsabilidades que se tengan. Omitiendo criminalmente que la eficiencia es radicalmente sinónimo de respeto al pueblo.

¿Los contratistas, los proveedores, los intermediarios, los gestores, son los de siempre, pero con nuevas empresas constituidas? ¿O es casualidad que los funcionarios detenidos por hechos de corrupción en el Fondo Chino-Venezolano y del Banco de Desarrollo Económico y Social (incluyendo también a la Compañía Venezolana de Mantenimiento Industrial) cuenten con la auspiciosa presencia de militantes de Primero Justicia (PJ) en lo que se ha hecho público hasta ahora de un caso que todavía continúa siendo investigado?

La secular conchupancia existente entre el sector privado y el público en tiempos de la Cuarta sí dio un salto traumático en tiempos de la Quinta al perder el control total y absoluto del Estado. Se fracturó la lógica del gobierno bodeguero primero con la turbulencia que arranca en el 89 cruza los 90 y arranca el siglo XXI con la Revolución Bolivariana. Pero la corrupción espritual, su cultura y su capacidad de supervivencia siempre y cuando la estructura sea la misma ha logrado sobrevivir hasta ahora. 

El desmantelamiento de todo lo público, todo lo que había sido propiedad del Estado bajo el neoliberalismo también debe entenderse como el desarrollo de la misma corrupción.

¿Ha cambiado la situación?

No, la corrupción se extendió a todos los niveles como un cáncer, adquirió mil caras y mil maneras de camuflarse. Sería totalmente irresponsable, interesado e infantil negar la existencia de la corrupción en la gestión del Estado bajo el Gobierno Bolivariano, como también lo sería negar los hechos que constantan que el mismo Gobierno ha dado pasos sólidos en la lucha contra la corrupción, en la detección de sus focos neurálgicos, en hacer correctivos.

El Gobierno también está consciente de que la corrupción no se circunscribe a un fenómeno folclórico equivalente a la alpargata y al domingo con cerveza fría y sancocho, como señaló en su momento Federico Ruiz Tirado. La corrupción también es un arma de guerra y entraña un peligro cierto: la lógica administrativa y un ejercicio del poder de los intereses (individuales o no) a toda escala es el caldo de cultivo ideal.

Desde la intervención a varias policías municipales, pasando por múltiples casos grises y llegando a los de alto nivel han confirmado lo que muchas veces el presidente Maduro llamó y convocó a la construcción de una nueva cultura política que comienza por investigar y procesar judicialmente estos casos.

De nuevas prácticas y lógicas en la administración que en el marco del "sacudón" buscan quebrar a la lumpenburocracia y sus fuentes de funcionamiento, contra la lógica cuotera de la admininstración capitalista, hacia la ampliación democrática.

A finales de 2013 y por petición del presidente Nicolás Maduro, fue promulgada la Ley Habilitante para luchar contra la corrupción, y del 1 de enero hasta la fecha un total de 966 personas han sido privadas de libertad por actos de corrupción, 568 imputadas, 822 acusadas, 478 personas han sido condenadas por admisión de hechos, otras 41 condenadas por juicio oral y público y se han realizado 112 allanamientos.

(Pensar que la primera habilitante de Venezuela la solicitó el presidente Rómulo Betancourt, para rebajar sueldos y salarios, y fue aprobada por el Congreso, controlado por los partidos políticos Acción Democrática y Copei en el año 1959).

También en este contexto, la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, informó que el exministro de Finanzas, exgobernador de Aragua y expresidente de Bandes, Rafael Isea, fue incorporado a la lista roja de Interpol tras haber sido comprobados hechos de corrupción luego de que el actual gobernador, Tareck El Aissami, lo acusara de negociaciones fraudulentas por 59 millones de dólares y 9 millones de euros.

Ante esto los medios de comunicación privados no tardaron en construir esas frases cliché a las cuales ya nos tienen acostumbrados: "Isea, el hombre de confianza del fallecido Hugo Chávez…" y hasta se dieron el trabajo de citar al líder bolivariano: "Rafael Isea, tú eres planificador, has estudiado economía, eres inteligente" (23 de mayo del 2010), con el único fin de culpabilizarlo y seguir apuntalando la referencia del Estado fallido.

Pero Rafael Isea, según él mismo, se encontraba en Estados Unidos.

Y por otro lado, se les olvidó trascribir su principal orden: "Si alguien se robó la plata del pueblo tiene que ir a prisión y hay que decomisarle todos los bienes que adquirió. Hagámoslo. Si el corrupto fuera mi padre o algún familiar mío, incluso con más razón háganlo. Con más razón les pediría, afínquensele con todas las de la ley".

Haciéndolo, el propio Nicolás Maduro anunció la captura del exgobernador de Guárico, Luis Gallardo, por desaparecer el dinero aprobado por el Ejecutivo para la construcción de viviendas en 15 municipios de la entidad.

Asimismo la exministra de Salud, Eugenia Sader, ha comparecido ante la Fiscalía General de la República, que investiga presuntos hechos de corrupción durante su gestión, entre 2010 y 2013.

Han caído funcionarios de Cadivi, Indepabis, Seniat y hasta 21 militares integrantes de la FANB, incluidos un par de tenientes que participaban en el contrabando de extracción.  

No podemos creer, tampoco, que la corrupción sea un asunto exclusivo del Estado o el sector privado solamente, delegar sus causas exclusivamente a eso sin al menos repasarnos nosotros mismos. La lucha continúa y nosotros, sin importar en qué nos desempeñemos, también tenemos un mandato que acatar: "Cada quien hágase un examen por dentro porque la corrupción se disfraza de muchas maneras: gastos que no se justifican, fiestas, viajes, ligereza administrativa, palancas. Y todo el mundo a ser controlador" –Hugo Chávez.

Notas relacionadas