Crónica de una situación incómoda e hipócrita

Fiesta de fin de año e intercambio de regalos en la MUD

¿Qué tal si la MUD realizara -como suele suceder entre las familias y compañeros de trabajo en una institución o empresa- un intercambio de regalo de fin de año? ¿Qué pasaría en una fiesta de fin de año realizada entre la dirigencia de la MUD para hablar de los logros alcanzados? ¿Cómo conocer la dimensión humana de quienes forman parte de esa organización? ¿Podría hablarse de una situación más incómoda que esa?

Ya el tema es bastante escabroso en muchas oficinas y lugares de trabajo. Todos conocemos esas historias típicas de fin de año, a muchos nos ha tocado lidiar con esa formalidad que a veces es bastante incómoda o bastante entretenida. Gente que cambia el papelito que le tocó porque "no quiere darle el regalo" a tal persona, el que no quería que le tocara el tipo que todo el mundo odia, el que quiere que le toque el jefe para congraciarse, los chismes de quién le tocó a quién y hasta los que hacen que la repartija de papelitos se repita porque dizque le salió su propio nombre, etc.

El asunto puede ser gracioso a veces. Pero casi siempre hay grupitos que salen inconformes con lo que les tocó. Imaginemos que la cosa es más embarazosa cuando se trata de un espacio laboral donde muchos se pisan la manguera y hay pugnas declaradas entre muchos de ahí.

El día de la fiesta los abrazos hipócritas son un lugar común, los besos de judas, palmaditas en el hombro, el pasado de palos que dice "las verdades" (in vino veritas, dice un viejo proverbio en latín), los que tienen alianzas y sí se llevan bien, el inconforme por lo que le tocó recibir, la que "coronó" el regalo que quería. Cuando se trata de ambientes hostiles, muchos quieren que se termine la fiesta para largarse, unos para llevarse el centro de mesa y otros para poder vomitar la serpiente a espaldas de otros comensales. En fin.

La dimensión humana de los dirigentes de la MUD

La MUD es una pequeña logia de partidos, con objetivos comunes, pero que no logran articularse entre sí para alcanzar esos objetivos. Es una logia de pranes (grandes y pequeños) de la política, que mal-administran el capital político de la oposición. Lo fragmentan en cuotas y alcanzan y demandan poder con ellas, peleándose entre ellos la mayoría de las veces. Es una disparatada organización que no logra conducirse a sí misma pero que aspira conducir un país.

Siempre va a haber líos en la lógica del poder entendido como una repartija, una piñata, un festín, donde el primero que llega a la mesa de los pasapalos se instala con el pote de tártara y no quiere dejar pa nadie.

En esas fiestas siempre aparece el borracho de poder que se para en la mesa y se autoproclama. Aparece también el que recoge la plata para comprar la curda y por eso ya es "el administrador", y los dos que van con él a la licorería son el equipo de confianza, pero en realidad acompañan al que va a comprar la curda para que no les haga una mala jugada. Nunca faltan las comadres que se quedan en la esquinita criticando vestidos y zapatos, el que quiere bailar con todo el mundo, el alma de la fiesta y los dos o tres que en lugar de rumbear están cachifeándole a los demás organizando la velada.

Usando como recurso esta analogía de la fiesta de la gente de la oficina, hacemos el énfasis en que a la MUD necesariamente debemos verlos más allá de su entidad política y comprender su dimensión humana. Para muchos, la MUD son los que normalmente tienen políticamente poco pero sienten que tienen mucho y se vuelven locos. Cuando tienen bastante, se vuelven más locos todavía. Algunos son más inteligentes que otros, sin duda. Algunos aspiran a más, otros siempre se conforman con menos a regañadientes. Esas maneras de "hacer política" son siempre dolorosas. Implican traiciones, desconfianzas, recelos. Implican alianzas pragmáticas endebles.

Todo radica en este punto -sus bajas pasiones-, en el devenir de 17 años en que la actual oposición es oposición y no es poder en Miraflores. Son ya 17 años de "malas compañías", donde ciertas cofradías acostumbradas al poder tuvieron que aliarse a otras sedientas de poder: son 17 años de ruptura total de la confianza, producto de sucesivos traspiés que son expresiones de miserias humanas.

Es más probable que cualquier dirigente opositor se haya sentido más defraudado de sus propios compañeros que del mismo chavismo. Los seres humanos en la dirigencia de la MUD se desenvuelven en un entorno agobiante, terrible, del cual son claramente adictos a gusto. Es un entramado de situaciones desgastantes con las que lidian a gusto para alcanzar el poder, les es placentero. Muchos disfrutan estar ahí no sólo por los beneficios finales, sino porque disfrutan el proceso.

El fin de año se acerca y casi ninguno de los grandes objetivos de la MUD se consagró

La MUD es una fiesta de gente patológicamente horrible de una oficina donde todos se odian entre sí, pero hipócritamente celebran una fiesta y un intercambio de regalo, sólo para cumplir con la formalidad y dar la imagen pública de que se llevan bien. Sus ruedas de prensa permanentes.

Traiciones y tradiciones

Henry Falcón fue al diálogo buscando nuevamente posicionamiento como opositor centrista, jugándole posición adelantada a toda la MUD. Ramos Allup dijo que no iría al diálogo pero al final mandó a un emisario y AD participa. Eso lo hizo Ramos Allup tras bastidores, viéndose roto su acuerdo con Voluntad Popular, quienes por su voto secreto en reunión de la MUD sirvieron para que el adeco fuera electo a inicios de 2016 como Presidente de la AN.

Aquella vez Voluntad Popular traicionó a Primero Justicia, posicionando a Ramos Allup en lugar de a Borges en la AN. La idea de VP era anteponer, a todo propósito, la amnistía a Leopoldo López, hacerlo presidenciable, cosa que no le gustaba a Capriles. Al día de hoy VP está junto a otros 15 pequeños partidos (incluyendo VV de María Corina) en la agenda política anti-diálogo, intentando capitalizar el espacio político de la calle.

Pese a ir al diálogo, Capriles entra en la retórica confrontacionista. El costo de la MUD al ir al diálogo es alto, pues atizaron duro a sus seguidores en 2016 con un verbo violento, triunfalista y desafiante, basado todo en promesas irrealizables. Capriles sigue en su plan presidencial -¿otra vez?- y por eso mantiene el discurso duro, pese a que PJ está en el diálogo con un político mucho más hábil que Borges y Capriles, que es Carlos Ocariz, quien por cierto ya tiene un rato disputando la corona de Miranda.

Algunos como Capriles y Ramos Allup lanzan plazos absurdos basándose en nuevas promesas irrealizables, como la de adelantar supermegaelecciones, para mantener el apoyo de seguidores decepcionados. Guevara habla de que el 11 de noviembre "vendrá el cambio" si el Gobierno no entrega todo en el diálogo, como si se tratara de una situación de rehenes.

Luego reaparece Henry Falcón para decir que están engañando a la gente con esa promesa de elecciones y soluciones inmediatas. Chúo, por otro lado, está solo y con sólo un par de "aliados", intentando quitarse de encima acusaciones de toda la MUD. Es el chivo expiatorio al que acusan de componendas y resultados que decidieron los jefes de partidos y no el administrador de la MUD.

El fin de año se acerca y casi ninguno de los grandes objetivos de la MUD se consagró. Si en el diálogo no hay giros dramáticos favorables a la oposición, la agenda tal cual como está seguirá hasta inicios de 2017. La MUD jugaría a la vía política regular, con una agitación de calle con los talones metidos en el barro de la violencia. Si todo fluye sin giros absolutos, habrá elecciones regionales a mediados de 2017 y la pugna interna de la MUD será de quienes "se dejaron domesticar en el diálogo con el Gobierno" y quienes "se mantuvieron luchando en la calle" pese a que ninguno consiga sacar a Maduro de Miraflores.

El diálogo trae pérdida de algunos pisos políticos, pero la guarimba más todavía. Algunos querrán negociar candidaturas regionales mirando el país en un mapa, dejándoles a algunos unas partes bonitas y a otros las partes feas electoralmente hablando, como si se tratara de un intercambio de regalo.

Las incómodas fiestas de fin de año e intercambio de regalo, las hacen hasta en los entornos de trabajo donde muchos se odian y donde unos pocos tienen alianzas. Se hacen porque son tradición. Son en algunos casos una incómoda tradición. La MUD ya tiene 17 años de tradición opositora, donde no han faltado las traiciones, las desconfianzas, las locuras y los abismos por errores fatales.

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