Terrorismo y sabotaje en Venezuela: la guarimba eléctrica (I)

El sabotaje eléctrico y el golpe de Estado en curso

Como se ha señalado en otros trabajos en este portal, al desinflarse la fase cívico-insurreccional de la agenda golpista, al perder el carácter "espontáneo y ciudadano", el proceso desestabilizador contra Venezuela Bolivariana se trasladará a formas cerradas de desafío político y empujar por todas las vías hacia el "cambio de régimen". Desplazados los líderes políticos de la oposición, y ganando la desaprobación de su misma gente, de la guarimba consuetudinaria se está pasando a los actos de sabotaje y terrorismo. Este trabajo de dos partes se enfoca y analiza el desarrollo del sabotaje eléctrico en el marco del plan general y sus líneas maestras.

La contra venezolana hizo una nueva aparición con su corte eléctrico en Caracas, justo el mismo día en que llegaba la misión de la Unasur. Como es costumbre, la MUD recogió la piedra de los guarimberos y sacó su comunicado diciendo que “es hora de dejar atrás los chivos expiatorios y asumir las responsabilidades de un sistema tan importante como el eléctrico, de manera profesional y planificada. Basta de mentiras y de manipulación".

"Desde hace tiempo, hemos venido denunciando la falta de “pica y poda” en todas las líneas de transmisión del país, y en general, la falta de de mantenimiento por parte de Corpoelec", reza el comunicado, dejando bastante en entredicho una suerte de "advertencia" retroactiva: después de que pase te aviso que eso es lo que puede ocurrir, te advierto después de que sea demasiado tarde. Según la MUD, es así de simple.

Pero además, fiel a su estilo pasivo-agresivo, amenaza sin amenazar: "Sin ánimos de ser profetas del desastre, mucho tememos que los problemas de apagones causados por incendios forestales en las líneas de transmisión, particularmente en el sistema interconectado, puedan multiplicarse porque hay informaciones veraces desde Corpoelec que sostienen que no se han realizado los trabajos de 'pica y poda' indispensables, y los trabajos de mantenimientos no se realizan con la periodicidad requerida, por la falta de repuestos, de recursos y de voluntad gerencial".

Vale contrastar lo que dice el comunicado con lo que señaló Miguel Leonardo Rodríguez, ministro de ambiente, la noche misma del 24 de marzo en la que arrancó el incendio que provocó el apagón del 25: “Se trata de un acto provocado, ya que se generó por encima del cortafuego y por los fuertes vientos y la altura que tiene este estribo se ve en todo el este de Caracas y en el centro de la ciudad”. El comunicado de la MUD más que en los hechos se apoya sobre una matriz: la del Estado fallido, incapaz de resolver los servicios fundamentales. Dentro de la lógica tecnocrática de la MUD, eso es lo que "voluntad gerencial" quiere decir. Si lo lleva un "gerente", no pasa.

Ahí quedó el control de daños políticos (y el acto de encubrimiento manifiesto) porque la realidad les dio en la madre cuando aparecieron las pruebas del objeto incendiario que provocó el incendio en la subestación Boyacá que abastece a la mitad de Caracas, y cuyos alrededores habían sido podados por las milicias populares, lo que contradice la principal hipótesis de la MUD. Sin embargo, de nuevo en esta guerra de baja intensidad en base a rumores, incertidumbre, y disputas simbólicas sobre la “verdad”, es importante barrer con el fenómeno de la no historia, los no hechos, y la descontextualización, fríamente calculados en el marco de la globalización y el show de la información instantánea.

Pero el control de daños no fue unitario ni monolítico, basta con ver la versión que promueve ventevenezuela.org, la página-caja de resonancia de María Corina en su combo. Oh sorpresa: el apagón fue un acto de sabotaje conciente y deliberado perpetrado por el gobierno castro-chavista-madurista, certificando por contraste la versión más intencionada sobre la autoría sobre los dos incendios en el Guararira Repano que provocaron el apagón.

Hechos y datos sobre la guerra eléctrica (en los meses del golpe)

  • En Táchira, una instalación eléctrica de San Cristóbal intentó ser tomada por los “pacíficos estudiantes” y además fue atacada en reiteradas ocasiones con bombas molotovs. Incluso, el 12 de marzo se provocó un incendio en sus cercanías para hacerla explotar, lo que fue evitado por la acción de los organismos públicos, según la información oficial.
  • Mientras que en Bolívar, el 26 de mazo los fascistas quemaron los cables de potencia de la subestación de Los Olivos, Puerto Ordaz, y dejaron sin electricidad a parte del sector Alta Vista de Ciudad Guayana.
  • En tanto que el en la subestación de Guanta, Anzoátegui, fueron cortados los cables de control y fue afectado el servicio en el sector de Los Cortijos de Oriente, Barcelona, el 22 de febrero.
  • Tres días antes de Guanta, el 19 de febrero, Carabobo también fue centro de los ataques cuando los guarimberos ingresaron a la sede de Corpoelec en Prebo, Valencia, e incendiaron 22 vehículos de la empresa pública y dañaron parte de las instalaciones. Cuando la Guardia Nacional Bolivariana entró a la sede junto a un grupo de trabajadores, fue repelida a tiros y uno de los efectivos fue herido por armade fuego, algo similar a lo que le sucedió casi un mes después (15 de marzo) a la cuadrilla de Corpoelec que acudió a la urbanización Montalbán, en Caracas, para arreglar una falla eléctrica provocada por una explosión intencional, y fue recibida con plomo parejo.
  • En Mérida, el 19 de febrero, un grupo de personas atacó la sede de Corpoelec, otros disociados le dispararon a los transformadores eléctricos en Lara y  en La Isabélica, Valencia, lo que afectó el suministro eléctrico de la zona. Todos en la misma fecha.
  • Además, los ataques se repitieron de manera similar en Aragua y Zulia, lo que demuestra un claro hilo conductor y la intención de afectar la vida cotidiana de las personas para sumarlas mágicamente a las protestas o desgastarlas para llevarlas al escenario electoral de la disyuntiva Maduro con caos o fascistas sin cortes y planes de ajuste, como sucedió en la Nicaragua sandinista de la victoriosa Violeta Chamorro después de años y años de guerra impuesta desde el exterior.

Según el ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica, Jesse Chacón, estos actos vandálicos dejaron un saldo de 35 millones de dólares (sólo en arreglar la subestación Boyacá) y 183 millones de bolívares en daños que podrían ser usados en continuar con la reversión del deterioro histórico acumulado en el sistema, plan que, por cierto, en 2013 redujo en un 40% las interrupciones eléctricas en el país, y este año pretende ser ampliado con una mayor generación de electricidad en los puntos calientes de Venezuela, como es el caso de Zulia.

Crónica mínima del sabotaje del 2013 a estos días

El lunes 2 de diciembre de 2013, otra vez se intentó cortar el suministro eléctrico en parte del país justo en el mismo momento que el presidente Nicolás Maduro daba una cadena nacional, la semana previa a las elecciones de las alcaldías, en el ambiente del autoplebiscito de la oposición.

Los actos vandálicos dejaron un saldo de 35 millones de dólares, sólo en arreglar la subestación Boyacá y 183 millones de bolívares en daños que podrían ser usados en continuar con la reversión del deterioro histórico acumulado en el sistema

Nuevamente, el ministro del Poder Popular para la Energía, Chacón, anunció días después que la falla se debió a un acto provocado en la línea 765 ubicada entre San Gerónimo y La Horqueta en Guárico, que lleva la energía generada en la principal hidroeléctrica del país, el Guri, y abastece el 60% del consumo de los venezolanos.

En ese momento, Chacón informó: “El problema se generó debido a que un conductor eléctrico fue saboteado, ya que este tipo de equipos solo pueden fallar por dos razones, causas atmosféricas como una fuerte lluvia con vientos o por intervención humana. En este caso se descarta el factor de las condiciones del tiempo pues eran totalmente normales”.

El descaro radica en que el sabotaje ocurrió en la misma línea, la 765, que el tres de septiembre de 2013 había dejado sin luz a quince estados del país por la caída de una malla de protección, que las investigaciones posteriores determinaron como una acción intencional.

Según Pablo Varela, asesor técnico en planificación y energías renovables del ministerio del Poder Popular para la Energía y con más de treinta años de experiencia en esos temas, el acto fue deliberado porque de acuerdo a la información oficial la malla de protección cayó encima de uno de los dos ramales de la línea antes de la subestación de San Gerónimo, lo que generó un efecto rebote en la instalación eléctrica y desestabilizó al otro ramal que en casos de fallas, podría haber llevado el 90% de la energía.

“La línea en ese lugar se bifurca en dos ramales, si uno se daña, el otro puede llevar el grueso de la energía. Pero el sabotaje fue hecho de tal manera que el daño a uno de los ramales de la línea afectó a la subestación donde se juntan y desestabilizó al otro, que hubiese podido mantener el suministro eléctrico. Eso solo lo puede hacer alguien con conocimiento del sistema o que haya sido informado del lugar exacto en el que hacer daño”, remarca.

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