EEUU bloquea pago de vacunas mientras pide canal humanitario para Venezuela

En los últimos días ha sido reiterativo el llamado a abrir un "canal humanitario" en Venezuela por parte del representante de Estados Unidos en la OEA, Carlos Trujillo, y el vicepresidente de este país, Mike Pence. Sin embargo, algunas denuncias revelan la hipocresía en este pedido bañado de supuestas buenas intenciones para "ayudar a los venezolanos a afrontar la crisis de alimentos y medicinas que atraviesa el país", según el Departamento de Estado.

Este lunes, el vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence pidió en el Consejo Permanente de la OEA que el presidente de Venezuela Nicolás Maduro abriese un "canal humanitario". Según Pence, además, "cada día que no lo hace es otro día en la que gente inocente se muere de hambre, hombres, mujeres y niños mueren a diario, y miles huyen".

En ese mismo sentido, dirigentes del denominado "Frente Amplio Venezuela Libre", nuevo nombre artístico de la MUD, hicieron reiteradas veces la misma exigencia. Con el aditivo de que buena parte de estos pedidos fueron acompañados a través de la vocería de ONGs como la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (CODEVIDA) y organizaciones de caridad como Caritas.

Gran parte de estas vocerías, por otro lado, obviaron por completo los efectos del bloqueo financiero de Estados Unidos contra Venezuela, centrando todas las responsabilidades del caso en el Estado venezolano. Mientras que exigieron la articulación del Gobierno con institucionales internacionales de salud para afrontar la situación actual de falta de medicinas debido a la aparición de enfermedades como la malaria y el paludismo, antes erradicadas en el país.

Sin embargo, toda esta atención puesta en promocionar el "canal humanitario" pasa por alto acuerdos como el que Venezuela mantiene con la Organización Paramericana de Salud (OPS) para realizar un plan de vacunación nacional, dirigido a prevenir enfermedades como la hepatitis B, el paludismo, la malaria, Polio IPV, Polio Oral Bivalente, Pentavalente, Trivalente Viral, Sarampión, Rubeola y Toxoide Tetánico Diftérico, entre otras enfermedades.

Sin siquiera referirse a que Venezuela se ve impedida de pagarle a la OPS por este plan debido a que Estados Unidos le bloquea los pagos a esta organización, según lo denunció durante la última semana en reiteradas ocasiones el representante de Venezuela en la OEA, Samuel Moncada. Lo que muestra en realidad es que el pedido de "canal humanitario" es por demás un argumento retórico a establecer una forma en que Estados Unidos se legitime, al igual que sus "aliados" en el país, ante la población.

Este mismo factor negacionista de la realidad se vio en toda su dimensión cuando se hizo público que Venezuela tardó cinco meses en importar medicinas para la malaria, producto de la orden ejecutiva firmada por Donald Trump y las distintas acciones del Departamento del Tesoro en contra de funcionarios del Estado venezolano. Hubo un bloqueo de una cargamento con medicinas que venía desde Colombia, cuyo gobierno se encuentra tutelado por el establishment estadounidense.

De esta misma forma, Estados Unidos, junto a dirigentes como Julio Borges e instituciones controladas por la oposición como la Asamblea Nacional, promueve una acción coordinada entre el Departamento del Tesoro y los ministerios de Finanzas de 15 países para boicotear el envío de alimentos y medicinas al país. Entre estos se encuentran Argentina, Japón, Gran Bretaña, España, México, Colombia, Alemania, Canadá y Francia.

Según la investigadora Pascualina Curcio, Venezuela importa 8 de cada 10 alimentos de estos países, mientras que 7 de cada 10 medicinas provienen de estos destinos. Por lo que una medida articulada por estos sería altamente perjudicial para el país debido a que lo obligaría a reconfigurar todo su mapa de importaciones en el corto plazo. Esto agravaría aún más la situación nacional que la oposición en Washington dice buscar con una solución foránea bajo la mampara del "canal humanitario".

Dado este contexto, cada vez es más claro que la figura del "puente" surge como una dádiva ofrecida por Estados Unidos a una Venezuela secuestrada por sus sanciones y su persecución financiera. Esto con el objetivo de que la parte de la población afectada por esta situación sienta afecto por quien le secuestra el derecho a la salud y educación para que se ponga de su lado. Una figura que en psicología se conoce como Síndrome de Estocolmo y que en Venezuela le llaman vulgarmente "canal humanitario".

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