De manos blancas a paramilitares: breve historia de una mutación

El curso natural del liderazgo estudiantil formado por el antichavismo es la vía violenta, así ha sido desde aquella frase célebre de Yon Goicoechea en 2008 ante la inhabilitación de Leopoldo López y otros más: "¿Qué están buscando? ¿Que la gente encienda esta ciudad en llamas?".

El mismo Yon a quien ocho años después (2016) los cuerpos de seguridad incautaron poco más de un kilo de explosivos en su vehículo. No es casual que su reivindicación en 2008 fuera el derecho de sus copartidarios a ser votados, en 2017 no quisieron saber mucho del voto luego de quemar y quemar en su nombre.

Los financistas del antichavismo no han escatimado esfuerzos para pagar el entrenamiento de estos muchachos cuya "protesta pacífica" es solo una fase en un largo plan que, en su momento, se llamó "2012" y que consistía en el desgaste de la gestión gubernamental mediante "la lucha". Así lo hizo constar Robert Serra en su momento y con datos precisos.

Se trata casi siempre de la misma agenda: escoger (propiciar o inventar) una reivindicación, crear la matriz mediática para agitar (mentiras, fake news, chismes, etc.), crear incomodidad, convocar a las calles, estimular la violencia, generar muertes que se conviertan en reivindicación, crear la matriz…y así hasta el infinito. 

¿Crear una base política a partir del hacer y la construcción de tejido social? ¡Jamás!

La generación RCTV en la danza tapatía de dólares

El partido Voluntad Popular (VP) controló el movimiento estudiantil universitario antichavista en Venezuela luego de la llamada "Fiesta Mexicana", encuentro organizado por el activista de ultraderecha Gustavo Tovar Arroyo a finales de 2010. Para ello captaron a jóvenes que se perfilaban como líderes en universidades públicas y privadas quienes, más allá de tener representación gremial, mantenían una agenda pública y líneas discursivas provenientes del plan diseñado en la "Fiesta". De allí surgieron movimientos dedicados a "la protesta y a la propuesta ciudadana mediante la utilización del método no violento de lucha". Entre los invitados figuraban Freddy Guevara, David Smolansky, Carlos Graffe, Manuela Bolívar, Roderick Navarro, Lester Toledo, Javier Martucci, Sergio Contreras, Reinaldo Díaz y Sara Hanna Georges.

Además de Bolívar y Hanna, Bernardo Pulido, Miguel Ángel Sabal y Yon Goicochea dirigían la Fundación Futuro Presente, creada con los 500 mil dólares que recibió este último en 2008 por el premio Milton Fredman. Éste es otorgado a quienes destaquen por sus aportes a la promoción del neoliberalismo y la defensa del capitalismo, mientras que la fundación es una organización de captación de activistas de derecha y adiestramiento juvenil. También es una compañía en el estado de la Florida, EEUU, registrada como Inc. (corporación), con cinco directivos y domiciliada en un lujoso complejo de oficinas en 20900 NE 30th Ave Aventura, FL 33180.

En torno a la vida universitaria y la política han pululado cantidades ingentes de dólares. Buena parte del dinero de la estadounidense Fundación Nacional para la Democracia (NED) en Venezuela fue invertido en esos últimos años en franquicias como la "formación de jóvenes" y la "construcción del liderazgo democrático de los jóvenes", incluyendo programas donde "capacitan estudiantes universitarios y jóvenes líderes comunitarios sobre los valores democráticos, el liderazgo y la comunicación".

Para 2010 había sido formado un movimiento estudiantil de la oposición en Venezuela a partir de fondos multimillonarios de varias agencias estadounidenses y europeas. Más de 32% del financiamiento anual de la Agencia del Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid) en Venezuela, que sobrepasaba los 6 millones de dólares, había sido invertido en la capacitación de jóvenes y estudiantes para hacer política utilizando las redes sociales y medios de comunicación "innovadores" como Twitter y Facebook, e intentar la consolidación de un movimiento antichavista en el país en defensa de las grandes empresas.

El método OTPOR para encender conciencias que se concretó en la quema de un grupo de sindicalistas en la ciudad ucraniana de Odessa también lo hizo con algunos carechavistas en las cercanías de Altamira. Metras, morteros y otros ensayos serios en la vida paramilitar han sido financiados también con dólares fugados.

Las manos en el "fuego, fuego", por Lorent Saleh

Luego de las guarimbas de 2014, se develó con pruebas sólidas una faceta que ya se sospechaba: el rostro paramilitar del movimiento estudiantil. Desde el grupo Juventud Activa Venezuela Unida (JAVU), que nació bajo el financiamiento de Henrique Salas Römer y cuya defensa legal ejerció Tamara Sujú (en palabras de Robert Serra), surgió Lorent Gómez Saleh. Este joven que se definía en Facebook como "asesor en Asuntos Latinoamericanos, promotor de la Libertad, la Seguridad y los Derechos Humanos y presidente de la ONG Operación Libertad Internacional (cuya vocería ejercía María Conchita Alonso)", estableció fuertes nexos con el ex presidente colombiano Álvaro Uribe y representantes de su Centro Democrático, en especial la senadora María Fernanda Cabal.

Sus planes contra el Gobierno Bolivariano se materializaron en la llamada "Casa de Formación Libertaria" para jóvenes colombianos y venezolanos. En ese entonces una investigación de Ciudad Caracas dejaba ver cómo en esas reuniones las pizarras se veían llenas de listas de "lo que falta", al estilo de un comando estratégico.

Fotos de Uribe, visitas a la embajada de EEUU, participación en conversatorios neonazis, ingreso fraudulento a la Escuela Superior de Guerra de las Fuerzas Militares, expulsión de Colombia, apoyo de Antonio Ledezma, Diego Arria y María Corina Machado… Las aventuras de Lorent fueron televisadas mientras, junto a Gabriel Valles y Ronny Navarro, fue imputado por presuntamente incurrir en el delito de conspiración a la rebelión.

El curso violento sigue

Previa delación de sus compañeros del partido Primero Justicia, en 2017 la Operación Zamora develó algunas células insurgentes armadas comandadas por Guido Rodríguez que atacaron la Dirección Ejecutiva de la Magistratura del Tribunal Supremo de Justicia. Allí fueron detenidos varios activistas del antichavismo vinculados con Gómez Saleh, en particular Nixon Leal, reincidente en actividades terroristas. En ese momento se descubrió el complot con las bandas de la Cota 905 y planes de asaltar instalaciones para incendiar helicópteros y aeronaves militares.

Un personaje completa hasta ahora el curso natural de la vía violenta que intentamos describir. Se trata de Daniel Enrique Soto Torres (30), quien falleció en el operativo que los cuerpos de seguridad realizaron el pasado lunes 15 para la detención del ex policía Óscar Pérez. Este periodista recién graduado y captado en la Universidad Rafael Belloso Chacín (URBE), estado Zulia, pertenecía al grupo llamado la "Resistencia" y participó en las protestas de 2014 junto a Roberto Annese Gorin, quien murió en marzo de ese año a causa de un mortero mal manipulado.

La mediática corporativa relata que Soto informó a sus familiares que se iba del país con unos amigos, luego volvieron a saber de él cuando les llamó para despedirse y pedir disculpas el día del operativo policial que neutralizó al grupo armado "Equilibrio Nacional" y sus pretensiones terroristas.

Queda cada vez más clara la trayectoria entre el activismo estudiantil, histórico para las luchas populares, y la actividad paramilitar enfocada en la guerra contra el pueblo y sus intereses. La antipolítica sigue creando escenarios de violencia como el recurso más fácil de utilizar por una clase que no logra dar con un modo de hacer política más allá de la mediática. Mientras tanto el ataque multifactorial a la vida cotidiana continúa como ampliación de esa violencia que se impone como estructura para desmontar las aspiraciones de las mayorías empobrecidas para las que "lucha" y "calle" son más que consignas.

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