Cuatro ejemplos que hacen de la campaña de la MUD algo infeliz y desastroso

A 32 días de realizarse las elecciones parlamentarias, los candidatos más resaltantes (y no por eso "los mejores") de la oposición radicada en Venezuela (y no por eso "venezolana") ya comenzaron a ejecutar los acostumbrados trastabilleos y metidas de pata que suelen ponerle sabor a pesar de ellos mismos con el resultado que siempre afrontan la contienda preelectoral.

Los candidatos de la MUD parecen haber sido abandonados por los asesores y profesionales del marketing electoral que pagaba la Embajada de Estados Unidos. Parecen.

Hoy somos testigos de los resultados en caliente que ha significado apelar a su propio (y atrofiado) ingenio publicitario y a sus lecturas del contexto político.

Ya han batido todos los límites posibles de lo que un político no debe hacer si quiere mantener su liderazgo en una situación desfavorable: faltaron cada vez que les dio la gana a las sesiones de la Asamblea Nacional; brincan de circuito en circuito, de estado en estado, buscando mantener a punta de cuchillo, rasguños e intrigas cuotas de poder; votaron en contra de repudiar el Decreto Obama; apoyaron a la Exxon Mobil y a su mayormodo, David Granger, en la coyuntura territorial con Guyana; en medio de un contexto inflacionario provocado por la guerra económica, votaron en contra del aumento del salario y del cestaticket. Oposición en el sentido balurdo y mediocre del término.

Pero para seguir pisándose la manguera entre ellos, luego de inflar encuestas y de autoproclamarse ganadores (por paliza, además) mucho antes de iniciar oficialmente la campaña electoral, ahora se les ve por las redes sociales proyectando todo lo contrario, pero conservando siempre como punto de honor la falta de tacto mediático y de manejo discursivo que siempre los ha caracterizado.

Más solos que Adán el día de las madres, más desesperados que Requesens en un comedor vegetariano, más confundidos que Capriles y Maricori cuando les preguntan cuánto cuesta un Multiabono y más deprimidos que los habitantes de La Candelaria luego de la reducción del cupo viajero, los candidatos de la MUD nos regalan un inolvidable abanico de su desastrosa e infeliz campaña electoral.

Tomás Guanipa y la "dolarización del salario"

Tomás Guanipa, quien se alegra de haber concebido un plan legislativo titulado con su propio apellido ("Plan Guanipa"), considera que se la está comiendo con la propuesta de "dolarizar el salario". Él no explica cómo lo va a hacer. Si va a convocar una reforma constitucional, si va a convocar un referendo revocatorio en contra del bolívar o si a lo que se está refiriendo realmente es que su sueldo y viáticos como parlamentario (en caso de que llegue a ganar) por favor se lo calculen a dólar paralelo. Mientras el eje de su campaña se sitúa en la supuesta pérdida de apoyo popular de Nicolás Maduro, él le explica el "Plan Guanipa" a un pequeño comercio al cual le encanta vender el papel de regalo según como lo calcula Dolar Today.

Ismael García y el cambio por el cambio

Ismael García, para repuntar en las encuestas como candidato, se fue hasta al fondo del Guaire y rescató en calidad de asesor a Richard Mardo. El eje de la campaña ahora consiste en tuitear la palabra "cambio" cada tres minutos, cuadrarse con las cooperativas adecas del transporte para que echen carro un rato y así lo fotografíen por las avenidas comerciales de Maracay haciendo el papel de Moisés, además de pedirle encarecidamente a sus 13 seguidores de El Piñonal que se dirigan a una calle oscura de la zona con el objetivo de evadir a los "colectivos chavistas" que asumen como un deporte boicotear reuniones escuálidas. Lo de sin luz en la foto (más allá del bombillo que lo ilumina) no es por falta de energía eléctrica.

Requesens y la indigencia política

Luego de haber traicionado las filas adecas para cuadrarse con Primero Justicia tras ser electo concejal del municipio Baruta, el gordo Requesens decidió incluirse en la contienda parlamentaria aprovechando la poca fama que le dejó haber sido presidente de la Federación Estudiantil de la Universidad Central. Ahora decide echar el resto y triturar a los adecos que estuvieron en contra de su postulación, fotografiándose mientras intentaba conquistar la cima de una escalinata acompañado de sus asistentes, en una clara maniobra propagandística dirigida a motivar a sus electores y hacer molestar a sus detractores. Lástima que en la foto siguiente se le vea con cinco gatos bajando por una carretera, dejando una imagen indiscutible de abandono y de indigencia política.

La cantidad de retuits habla por sí sola.