Caso Luis Manuel Díaz: mitificación, zona liberada y muerte cruzada

Los últimos datos de la investigación sobre la muerte de Luis Manuel Díaz, alías La Crema, no sólo desmitifican la versión del asesinato político, orquestada mediáticamente a nivel global, sino que dejó tres pasos adelante a operadores internacionales como Luis Almagro de la OEA y sus jefes del Departamento de Estado, abriendo una serie de interrogantes alrededor de la seguridad del mítin opositor, controlada por los factores de la mal llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Las últimas revelaciones

De acuerdo a las versiones recabadas en la investigación oficial y distintos medios, públicos y privados, lo que se conoce es que:

  • Luis Manuel Díaz era un conocido jefe sindical en Altagracia de Orituco (Guárico), e integrante de la banda Los Plateados, cercana a la de Juvenal Bravo Sánchez, alias El Juvenal. Apenas dos meses antes de su asesinato, Díaz había sumado a sus labores ser el secretario general de Acción Democrática (AD) en la localidad y se desconocía por cuál motivo había sido liberado de la Penitenciaria General de Venezuela (PGV), donde se encontraba recluido por presuntamente haber ordenado y participado del asesinato de dos miembros de la banda sindical de Gilberto Maloni Hernández, controlada por José Antonio Tovar Colina, alias El Picure.  
  • Lo que sí se conoce es que no sólo Díaz se encontraba fuertemente custodiado y no salía de su casa por las amenazas de venganza en su contra por la banda del Maloni, sino que El Picure y El Juvenal mantienen una disputa territorial por los sindicatos a los que acceden a jugosas ganancias por extorsión y vacunas cobradas a los trabajadores que ingresan a trabajar en la línea Tinaco-Anaco y la termoeléctrica Ezequiel Zamora.
  • El hecho de que Oscar de Jesús Noguera, alias El Pipi, sea el más que probable asesino de Díaz abona esta hipótesis, ya que es uno de los sicarios de El Picure e integrante de la banda de El Maloni, controlada por los primeros. Lo mismo sucede cuando se observa que el arma señalada es una 9 milímetros, aparentemente "tocada" para que sus disparos se escucharan espectacularmente como una ráfaga, y también indicada como la utilizada en otro asesinato de un miembro de Los Plateados, unos días antes de que ocurriese el mítin donde supuestamente querían matar a Lilian Tintori.
  • Entrevistado por Telesur, el periodista Jamel Looka del diario La Antena de Guárico, presente en el acto y testigo del asesinato, sostiene que inmediatamente Díaz bajó de la tarima, el asesino se le acercó por detrás y le disparó a quemarropa. Según el testimonio de Díaz, ninguno de los disparos fue hacia la tarima y los que no pegaron en su cuerpo dieron en una pared lateral y alejada de ésta. La versión oficial afirma que en la balacera también fue herido otro hombre que estaba cerca del lugar.
  • Según el periodista Eligio Rojas de Últimas Noticias, las investigaciones del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) también están dirigidas sobre un video del acto, donde se observa a lo que se creen que son funcionarios públicos de la Policía de Valle de la Pascua del alcalde Pedro Loreto (Acción Democrática), o de Chaguaramas del alcalde Giovanni Salazar (Voluntad Popular), este último acusado de tener nexos con la banda El Juvenal, según las pruebas y audios de miembros de la banda presentados a la justicia por el gobernador de Guárico, Ramón Rodríguez Chacín.

¿El lugar comprobado de asesinato del Díaz fue una "zona liberada"?

  • Es de suma importancia conocer quién fue el responsable de la seguridad del acto porque se supone que debían resguardan la zona posterior a la tarima, de acceso exclusivo a militantes de la oposición, como recuerda el diario de Últimas Noticias. Es muy llamativo, además, el hecho de que los miembros de la seguridad de Díaz supuestamente no aparezcan para ser interrogados, y que el asesino haya sorteado los controles del acto y también las previsiones de un hombre que tenía conocidas medidas para resguardar su persona ante la inminente venganza en su contra.

Esto sumado a la espectacular "ráfaga de disparos", el sicariato y la violencia controlada, como los episodios largamente reseñados aquí, abren varias interrogantes sobre la posibilidad de que Díaz haya sido "entregado" debido a la realidad de que, para efectos prácticos, el lugar donde lo asesinaron funcionó como una "zona liberada" en un momento en el que es difícil creer en las casualidades, y que factores de la MUD no sabían del episodio, largamente mitificado alrededor del mundo.   

El plan detrás y la mitificación

No sólo que Henry Ramos Allup continúa con su versión sobre que en el asesinato de Díaz estaba involucrado el Psuv, sino que ni siquiera le dedicó mucho énfasis a la víctima ni fueron al funeral del sindicalista, ni Allup ni nadie, "noble acción" que también replicaron Lilian Tintori y la MUD como tolda completa.

Pese al recule y el conveniente silencio opositor alrededor del caso, los factores mediáticos globales y los operadores internacionales nunca replicaron la versión oficial, y lo que es aún más evidente es la mitificación sobre la Venezuela donde imperan bandas armadas y se está a punto de una confrontación civil, similar a la atmósfera construida durante la guarimba de 2014. Por esto es que Lilian Tintori pica adelante acerca del país donde "hay terrorismo de Estado" y hace responsable al gobierno de lo que pueda pasarle.

En esta línea va la última carta del secretario general de la OEA, Luis Almagro, donde un mes después recuerda el asesinato del estudiante chavista Eleazar Hernández para matizar su primera declaración oficial y afirmar sin ningún tipo de responsabilidad: "El asesinato de un dirigente político es una herida de muerte a la democracia, y una sucesión de hechos de violencia política en un proceso electoral es la muerte de mucha democracia. Hay otros ataques realizados contra otros dirigentes políticos en una estrategia que procura amedrentar a la oposición".

La virulencia de esta declaración, donde de paso se pide "desarmar grupos armados del gobierno", "garantías a la oposición" y se preanuncia un enfrentaminto con el Presidente, van claramente en sintonía con las de Estados Unidos y sus sátelites. Esto claramente nada dice y menos nombra sobre la denuncia del Gobierno Bolivariano acerca de que existen "mercenarios a los que se le están pagando entre 30 mil y 50 mil dólares para asesinar a dirigentes políticos", de acuerdo a lo que volvió a repetir este sábado el vicepresidente Jorge Arreaza frente a los cuerpos diplomáticos acreditados en el país. 

En ese encuentro, Arreaza además remarcó que "Lilian Tintori es uno de los objetivos de esos mercenarios. Ella dice que el gobierno quiere asesinarla, pero nosotros hasta le hemos ofrecido protección. Nosotros le hemos ofrecido protección a ella, como a otros dirigentes de la oposición que aparecen en informaciones de inteligencia como objetivos". Lo que recuerda aquellos días de guarimba donde hasta la misma Tintori reconoció que el gobierno protegió a Leopoldo López ante la posibilidad de ser asesinado por grupos de oposición, plan revelado en un audio entre un militar retirado y un asesor del por entonces secretario de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo.

El golpe de efecto mediático de la operación citada duró pocas horas

Tanto esta información, como la atmósfera de "guerra civil" alrededor de la mediocracia global, muestran que todo está enfocado en fabricar hechos de violencia y producir una serie de interesadas muertes cruzadas, como también se comprueba con el fallido atentado contra el diputado bolivariano Orlando Zambrano.

Todo con clara dirección hacia una estrategia de tensión que justifique el desconocimiento del Estado, una escalada violenta estilo Siria, y también una interesada "traición" militar, como alertó el presidente Nicolas Maduro.

Tales pretensiones, planificadas para transcurrir en paralelo al hecho, pasaron a ser objetivos en sí mismos dada la efectiva respuesta del directorio revolucionario. Los deseos de martirizarlo, de convertido en un héroe "asesinado" por el régimen no lograron consumarse, generando un frenazo narrativo dentro de la planificación estratégica de los operadores mediáticos y políticos internacionales que actúan contra el país. Incluso, realizar cualquier maniobra de control de daños por parte de estos actores, sería casi igual de costoso que mantenerse en la orfandad narrativa en la cual se encuentran al cierre de esta nota.

Y en medio de ese cálculo, estando entre la espada y la pared, es lógico de que la "Operación Megamercal" se ejecutara a velocidad relámpago buscando aminorar el foco de atención en el ya desmontado Caso Díaz, al mismo tiempo que se trasladaba la agenda de desestabilización hacia temas sensibles del chavismo. Pero al igual que sucedió con el asesinato de Luis Manuel Díaz, el golpe de efecto mediático de la operación citada duró pocas horas.

No por nada el "como sea" está dirigido a consolidar el triunfo del 6 de diciembre, y también a garantizar la paz de la patria para desarmar una vez más la guerra de la oligarquía global.  

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