Camino a las presidenciales: encuestadoras admiten que la oposición colapsó

En un foro impulsado por la firma de consultoría económica Ecoanalítica, tres encuestadoras venezolanas presentaron sus perspectivas para las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo. Los resultados expuestos son un puñal al corazón de la esperanza opositora sobre un cambio político en Venezuela.

Mínimo contexto

Las firmas encuestadoras presentes en el evento fueron Datanálisis, Delphos y Consultores 21, estas tres empresas además de tener un importante grado de notoriedad dentro de la opinión pública nacional en medio de procesos electorales, también son ampliamente reconocidas por su vinculación con voceros y dirigentes de la oposición venezolana.

Durante los últimos comicios en el país durante 2017 (elecciones regionales y municipales), estas encuestadoras y otras de menor rango proyectaron contundentes victorias opositoras sobre el chavismo que el día después no coincidieron con la realidad. El resultado, para las encuestadoras, significó una reducción de su credibilidad por dibujar un escenario político y electoral inexistente.

A semanas del evento electoral más importante del país en los últimos años, la prospectiva de estas encuestadoras ha dado un giro de 180 grados, mucho más acorde con la realidad del país: las erráticas agendas de la coalición opositora han tenido como resultado inmediato una creciente pérdida de apoyo electoral con mira a los comicios presidenciales.

Por otro lado, el candidato del chavismo, Nicolás Maduro, mediante las estrategias que ha emprendido tiene condiciones a su favor para renovar su mandato, según lo proyectado por las firmas presentes en el foro de Ecoanalítica.

Datos y narrativas para amortizar el golpe

Saúl Cabrera de Consultores 21 reflejó que del 36% de los electores "muy dispuestos a votar", el 56% lo haría por Nicolás Maduro y un 40% por el candidato opositor, Henri Falcón. De esta forma prevé una participación electoral notoria que puede aumentar en los días anteriores a la elección. 

El dato presentado por Cabrera deja caer que la estrategia abstencionista promovida por una facción importante de la coalición antichavista, revierte las posibilidades de que el amplio margen actual entre Maduro y Falcón puede cerrarse para equilibrar la intención de voto en beneficio del candidato opositor.

Por otro lado, una elevada participación electoral sigfinicaría para los promotores de la abstención, a su vez, una derrota política inmediata independientemente del resultado. 

En la misma línea Félix Seijas de Delphos afirma que la balanza electoral se equilibra a favor de Nicolás Maduro (42% de la intención de voto) sobre Henri Falcón (30%), a su vez plantea un hipotético escenario de que, si existe una migración de votos del candidato evangélico Javier Bertucci (12% de la intención de voto), habría un "empate técnico".

Un escenario que sólo es colocado como hipotético, dado que la migración electoral de un candidato a otro no ocurre siempre a totalidad, menos si la brecha temporal hasta el día de la elección es de un poco más de un mes.

Seijas asume que este cuadro está determinado por las "barreras electorales", haciendo énfasis en la desactivación del voto opositor y las "condiciones electorales adversas".

Esta narrativa empleada por el director de Delphos oculta que, precisamente, lo que él llama "barreras electorales" son resultado directo de la agenda opositora que en los últimos dos años ha cultivado una enorme desconfianza en sus seguidores con respecto a las instituciones como el CNE. La fuerte tendencia abstencionista en la base antichavista es producto del descrédito del liderazgo opositor, un aspecto político donde no tiene incidencia la autoridad electoral venezolana.

Las condiciones electorales para las elecciones presidenciales son las mismas que cuando la oposición obtuvo el triunfo en las elecciones parlamentarias de 2015, este hecho irrefutable deja en evidencia que las "barreras" a las que hace referencia Seijas en realidad son barreras políticas impuestas por la oposición a su propia fanaticada.

Esto parece indicar que la base electoral opositora se halla en un contexto de bipolaridad y colapso anímico, donde la oportunidad de pelear un triunfo electoral en las presidenciales es solapado por un entresijo de mitos y creencias disparatadas sobre un "megafraude" que sólo existe en las redes sociales.

El dato que confirma esto lo provee el mismo Seijas: el 88% del chavismo está dispuesto a votar, lo que contrasta con el 60% de abstención que proyectan las filas opositoras.

Seijas afirma que si hay "cambios en el CNE", el grueso de la oposición saldría a votar porque tendría más confianza en el resultado final: una sólida prueba de los delirios y trastornos inducidos a la base opositora, pues fue borrado de su memoria que fue Tibisay Lucena (calificada como "aliada" de la dictadura desde los círculos más extremistas de la oposición) quien leyó un resultado desfavorable al chavismo en 2015. 

Por su parte Luis Vicente León, dueño de Datanalisis, reflejó que la aprobación opositora se encuentra en 38%, un descenso importante en los últimos doce meses según el encuestador.

Con respecto al escenario presidencial, Luis Vicente León afirma que la popularidad de Maduro oscila entre 20% y 25%, dejando ver que ningún otro político opositor (candidato o no) cuenta con una base de respaldo similar.

Si colocamos la cifra presentada en el contexto regional y global, vemos que Nicolás Maduro tiene un índice de respaldo más elevado que presidentes en ejercicio como Mariano Rajoy, Enrique Peña Nieto y Juan Manuel Santos, que no rebasan el 15% de aprobación en sus respectivos países. Desde esa comparación, el dato presentado por León perdería el gancho.

León hábilmente traslada la potencial victoria de Maduro a un escenario de "elección no competitiva" o "anormal", para intentar salvar la imagen opositora del descrédito ante cifras que no le favorecen.

La narrativa empleada por estas firmas encuestadoras intenta colocar al antichavismo en una posición de víctima, omitiendo que el cuadro actual de abstención que inclina la balanza electoral hacia Maduro es producto de sus fallidas estrategias.

Los tres encuestadores coincidieron durante el encuentro que el Carnet de la Patria y otros censos que buscan organizar a la población en respuesta al bloqueo financiero, es un aspecto central para las próximas elecciones en cuanto a movilización, donde las encuestadoras prevén una victoria de Nicolás Maduro. 

Aunque las vocerías de las principales encuestadoras opositoras han atacado intensamente estos instrumentos, por su significado de clase y de defensa de los sectores más afectados por las sanciones estadounidenses, no han dudado en reconocer su efectividad como mecanismos efectivos para la organización y cohesión con miras a la elección presidencial del 20 de mayo.

Precisamente porque la histórica base política y electoral del chavismo se encuentra en este sector, que desde hace par de años ha sido dotado de un conjunto de herramientas que le permiten hacer frente a la maquinaria de bloqueo financiero emprendida por dirigentes opositores en coordinación con Estados Unidos y Europa. Y ese saldo orgánico se pondrá a prueba el 20 de mayo, así como las alucinaciones inyectadas conscientemente a la base antichavista. 

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