Primero Justicia condena a sus seguidores por actos vandálicos

Durante la noche del día jueves (20 de abril) pequeños focos de violencia se suscitaron en algunas zonas de Caracas. Ante la imposibilidad de justificarlos, nuevamente el antichavismo intentó desmarcarse de sus propios grupos violentos, específicamente los dirigentes del partido Primero Justicia. 

En El Valle, grupos violentos atacaron el Hospital Materno Infantil Hugo Chávez, dando como resultado 54 niños evacuados de este centro de salud. La directora del hospital, Rosalinda Pietro, comentó a RT sobre el hecho y sus responsables: "Fuimos agredidos por grupos violentos que nos lanzaron una lluvia de piedras y objetos contundentes. Después, quemaron gran cantidad de basura frente al hospital y el humo penetró dentro de las instalaciones. Allí había niños recién nacidos en el área de la emergencia; algunos en observación".

En medio la violencia, ocho personas fallecieron tras intentar saquear una panadería de El Valle. Un total de 20 establecimientos comerciales, según reportes del Cicpc, fueron desvalijados.

Estos episodios de violencia rememoran las guarimbas enmarcadas en el plan "La Salida" de Leopoldo López en 2014. Plan que consistía en cortes de calle y enfrentamientos con policías, sumados a ataques a instituciones públicas y comercios privados, dejando el saldo de 43 muertos y una reputación negativa para todo ese fenómeno llamado guarimbas y sus principales dirigentes.

Es por eso que rápidamente el partido Primero Justicia intentó desmarcarse de los hechos violentos del día jueves (20 de abril). El primero en hacerlo fue la cuenta de Twitter del partido, que como es costumbre, intentó no responsabilizarse por los actos que promueve.

En este marco fue que el diputado Miguel Pizarro del mismo partido se encargó de pedir mayor inteligencia a sus seguidores de la siguiente manera:

José Guerra, de la tolda amarilla y diputado por esa zona caraqueña, señalado por Guido Rodríguez (responsable del ataque a sede del TSJ en Chacao el 8 de abril) como financista de actos violentos, salió a condenar los hechos cuando la mayoría de las figuras de su partido se lo atribuían a los "colectivos paramilitares del gobierno".

Tanto fue así que el consenso generalizado de rechazo a estos hechos, generados en el contexto de manifestaciones de oposición, hizo que hasta la misma MUD tuvo que emitir su propio repudio a las guarimbas, generando el rechazo de sus mismos seguidores en la red social Twitter.

De manera obvia, este control de daños alrededor de estos hechos ocultan el escaso margen de legitimidad que tienen todos los intentos del antichavismo por llevar a Venezuela a un escenario de violencia.

Aun cuando los grandes medios del mundo y los principales dirigentes de oposición lo estimulen. Y sobre todo si los intentos de responsabilizar al chavismo de estos acontecimientos sigue siendo la válvula de escape para opacar las evidencias de lo que sus llamados a la violencia generan: caos, destrucción e intranquilidad para la población.

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