Legisladores gringos buscan más sanciones contra Venezuela

¿Qué empresas, negocios e intereses están detrás de esta exigencia? 

El día de ayer según informó la agencia AP, 34 legisladores de los partidos Republicano y Demócrata de los Estados Unidos habrían enviado una carta exigiendo a la Administración Trump ampliar las sanciones contra funcionarios venezolanos, intentando así presionar una intervención frontal de la política exterior del nuevo gobierno estadounidense en los asuntos políticos de Venezuela.

Los personajes financiados por Israel

Los redactores de la carta pertenecen al mismo lobby anticubano que a finales de 2014 logró presionar a la Administración Obama para que ejecutara la primera ley de sanciones contra el país, denominada "Ley 2014 para la Defensa de los Derechos Humanos y Sociedad Civil de Venezuela". Esta ley le abrió el paso (en términos de narrativa y marco jurídico) a lo que tres meses después sería el Decreto Obama.

Hablamos específicamente de los congresistas Bob Menéndez e Ileana Ros-Lehtinen (asociados a Marco Rubio, patrocinador de María Corina Machado y de la primera ley de sanciones contra Venezuela), quienes forman parte del lobby anticubano y proisraelí radicado en La Florida.

Según el portal Open Secrets, Ileana Ros-Lehtinen ha recibido donaciones y apoyo financiero por parte de Northrop Grumman, la tercera contratistas de defensa militar más grande de los Estados Unidos, dedicada a la fabricación de aviones bombarderos, portaaviones, buques de guerra y sistemas electrónicos.

Además ha recibido donanciones de NorPAC, un comité de financiamiento bipartidista que recolecta dinero y apoya a congresistas y senadores en aras de fortalecer las relaciones entre Estados Unidos e Israel y ampliar su influencia sobre la política exterior norteamericana.

Bob Menéndez (redactor de la carta que exige sanciones contra Venezuela), según el mismo portal, recibió 90 mil 550 dólares para su campaña como senador por parte de este mismo fondo NorPAC.

Es decir, negocios armamentísticos y capitales ligados a Israel a través de sus marionetas políticas financian y movilizan una nueva ronda de agresiones contra Venezuela, usando ese poder de influencia para presionar el perfil y el tono de la política exterior de la Administración Trump con respecto a Venezuela.

Comentarios

La carta enviada al presidente Donald Trump remarca que es "decisiva la acción de principios en Venezuela como una de las primeras acciones de política exterior de su gobierno para enviar un poderoso mensaje al régimen de Nicolás Maduro y al pueblo venezolano".

Los tres individuos a sancionar según las exigencias de este lobby serían los generales Carlos Osorio y Rodolfo Marco Torres (también ministro de alimentación), y el vicepresidente de la República Tareck El Aisami, por estar supuestamente involucrados en actos de corrupción y vinculaciones con el terrorismo internacional, sin demostrar, vale destacar, ninguna prueba al respecto.

Y aquí es necesario realizar dos precisiones. La primera es que esas acusaciones tienen un correlato jurídico en el Decreto Obama, por lo que este nuevo proyecto de sanciones sería más bien un intento de ampliarlo y seguirle dando forma de acuerdo al contexto. Es pertinente recordar que el Decreto Obama le da carácter de legalidad extraterritorial a la posible creación de un cerco financiero, diplomático, político y militar para asediar a Venezuela, bajo la narrativa de "Estado fallido".

Segundo. Esa carta, según comentó The Washington Post, también le exige a la Secretaría de Hacienda de Estados Unidos "emitir normas para garantizar que las empresas estadounidenses no vayan a contribuir inadvertidamente y se benefician del pago excesivo de los contratos de alimentos en violación a la ley de prácticas corruptas en el extranjero".

Esto refleja que la intención de la carta no sólo tiene como objetivo sancionar a funcionarios venezolanos, sino fortalecer el cerco económico contra Venezuela afectando su credibilidad financiera y aterrorizando a inversionistas, intentando dificultarle al país (aún) los accesos al mercado internacional de crédito: el frente internacional de la guerra económica.

Las casualidades no existen en política o el antivenezolanismo de Freddy Guevara

Esta exigencia de nuevas sanciones está calibrada con la gira internacional que realizan algunos dirigentes de Voluntad Popular (el más representativo de ellos es Freddy Guevara) para obtener apoyo de distintos países, en el intento de presionar diplomáticamente al chavismo y así ganar legitimidad puertas adentro.

Freddy Guevara dijo a la agencia AP que durante sus reuniones planteará generar una estrategia de sanciones a funcionarios venezolanos corruptos o violadores de derechos humanos que facilite una transición a la democracia, pero sin que se sientan acorralados y se atornillen definitivamente en el poder.

Básicamente el diputado Freddy Guevara plantea que la salida al conflicto venezolano debe ser por la vía extraconstitucional y extrapolítica, apoyándose en la injerencia de poderes y recursos legales extranjeros en los asuntos internos de Venezuela. Cancelar el diálogo como vía política para regularizar el conflicto político.

Aunque Freddy Guevara apuntó que "está confirmada una reunión pero todavía no tengo claro si será oficial o no oficial" con funcionarios de la Administración Trump, el periodista Casto Ocando afirmó lo siguiente, dejando entrever lo improvisado de la visita y de los "contactos" de Voluntad Popular:

Pero aunque el antivenezolanismo y la falta de dignidad nacional de estos dirigentes queda más que expuesto al pedir que un gobierno extranjero agreda, difame y golpee al país donde nacieron, quizás el dato político de fondo de esta nueva aventura injerencista radica en la ausencia de mérito, de confianza en ellos mismos y de capacidad propia de hacer política para disputar el poder con el chavismo en el marco de la Constitución. 

Un grito de "ayúdenme por favor que no puedo solo" que los deja nuevamente en ridículo.

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