Ha nacido una nueva estrella sobre el firmamento escuálido

¿"Cascos Blancos" en Venezuela? (investigación)

Dicen estar ahí, en la línea de contacto, arriesgando el pellejo, luchando contra tantos factores adversos en un momento de adrenalina y alta tensión. Los ves atendiendo a las víctimas, ves cuando dicen que actúan desinteresadamente, místicamente, una cuestión de vocación, de oficio, y por costumbre el "más noble de todos": custodiar la vida, la salud. Algo universal.

Dicen que nacieron en la adversidad, impactan, conmueven a su gente. Enaltecen los sentimientos (sin frontera alguna), se colocan del lado del débil, lo asisten. Pero también asistirían al fuerte si lo necesita, dicen. Son incansables. Se van ganando el aplauso de todos. Reciben centimetraje en los medios. Los premios y reconocimientos aguardan en el futuro cercano.

Los van volviendo intocables, sagrados, angelicales.

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Así, sin fisuras en el cuento, emergen intachables una escuadra de rescatistas, médicos, estudiantes de medicina, pero sobre todo u-u-u-niversitarios: los "cascos blanco/cruz verde", insertándose dentro del paisaje informativo venezolano e internacional, como otro actor no-estatal del actual contexto político.

Y la fuerte campaña publicitaria que los promueve será de todo, menos inocente. Contiene todos los elementos simbólicos, le colocan todos los signos necesarios y los datos estimulantes que dibujan una causa "noblísima".

Pero dice el adagio publicitario: si es relato, vende. Pensamos en imágenes, emociones y por estímulos, en primer lugar; luego el cerebro lo moldea en su esquema racional. Y no al revés. Esa es la táctica con la que se coloca un producto en el mercado.

Fuera de precipitarnos con juicios a priori sobre la composición de la agrupación de rescate, que se ha vuelto uno de los protagonistas centrales en las acciones insurreccionales de la agenda golpista, y asumiendo de antemano que se reproduce el mismo principio operativo en el cual muchas personas se incorporan estimulados y movidos por lo que conciben como nobleza o buena voluntad, del mismo modo que mucha gente hace bulto en movilizaciones cuyos principales operadores actúan con una intención política ajena y distinta.

Y que, en el plano del nuevo paisaje informativo que se ha desarrollado en las acciones del casi último mes, otras señas y datos parecieran orientar todo hacia otra dirección.

De lo político como "spot" publicitario

"Nosotros no tenemos ningún color político, la medicina no tiene color y estamos ahí para atender a quien resulte herido, porque eso es lo que nos dice el juramento hipocrático, estamos para atender a quien nos necesite", declaró Daniella Liendo, para todos los efectos prácticos portavoz del grupo, en entrevista a Panampost, firmada por Sabrina Martín.

"Hay más de 50 voluntarios estudiantes de medicina que arriesgan sus vidas por salvar las de quienes salen constantemente a exigir democracia en su país", afirma en otro punto de la misma entrevista. De suyo palabras que incluso en este punto pudieran admitirse aproximadas a neutras. "Hemos venido creciendo muchísimo, la gente nos ha dado un apoyo increíble y ahorita cuando empezaron las manifestaciones quisimos retomar esa iniciativa".

Y en este punto comienza el contraste entre una presunta objetividad y definidas posiciones políticas:

"La brigada de atención Primeros Auxilios UCV nació en la época de las protestas por 'La Salida', en 2014, y revivió el pasado martes 4 de abril, cuando la oposición convocó a la primera movilización tras conocerse las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia que anulaban oficialmente las competencias de la Asamblea Nacional, ya arrebatadas de hecho", declara la misma Liendo esta vez para un trabajo con un claro perfil de publi-reportaje para El Estímulo, en este caso firmado por María Emilia Jorge M.

Organizado a partir de otra operación política similar, "La Salida" de 2014, ya puede irse circunscribiendo la esfera de identidad política e ideológica. Un contexto. "No es lo mismo atender a un herido en una emergencia de un hospital que atenderlo en estas manifestaciones en las que estamos básicamente en una guerra", sostiene Liendo en Panampost, con tal vuelta de tuerca.

Los trabajos revisados para esta investigación coinciden en los mismos rasgos "interpretativos": juventud, frescura, presunta espontaneidad, virtuosismo desinteresado y coraje abnegado. A esta impresión (deliberadamente) generalizada contribuye también la proyección que han venido teniendo en redes sociales.

Trátense de figuras reputadas por su experiencia en armar operaciones sucias informativas, como Braulio Jatar, la reconocida astróloga y estrella web venezolano-mayamera Mía Astral, o de las nuevas organizaciones 2.0 de lo más trendy, como, precisamente, la cuenta de Facebook Trending Tropic. En lo que se acusa, también, un trabajo acusioso, elaborado. Más profesional que lo acostumbrado.

En la imagen de arriba, consagrados visualmente por Donaldo Barros, uno de los influencers "de peso". La imagen a continuación habla por sí sola.

"Antes eran 100 chamos que siempre se quedaban en el momento de la represión. Ahora son los mismos 100 chamos, más el movimiento estudiantil, los dirigentes de la oposición y la sociedad civil. También creo que el objetivo ha madurado. Antes solo luchaban por la salida de un partido político del poder, ahora los motivos son diferentes: necesitamos que la gente deje de pasar hambre, que lleguen las medicinas al país, la gente pide un cambio social, analiza Liendo", según la nota de El Estímulo. 

Otro elemento desinformativo, mistificador, si se quiere, se encuentra en la cifra de activistas que se asumen parte de la agrupación. El Estímulo (del 11 de abril) habla de 21 voluntarios. Panampost, cuyo trabajo también es de la misma fecha (11 de abril), ya habla de "más de 50". Efecto Cocuyo los coloca en "más de 80" el 17 de abril.

Reuters, replicado por La Patilla, ya habla de 120 para el 26 de abril, lo mismo que el portal France 24 (en inglés). Ambos reportajes ofrecen más que una coincidencia: además de la cifra voluntarial, los respectivos reportajes salen el mismo día, con una descripción de situación muy similar, entre el caos y la glorificación "objetiva".

Entre el caos y la violencia, "llegaron 'los Cruz Verde'", narra el reportaje de France24, firmado por Esteban Rojas. "Cuando un grupo de ellos camina a través de una protesta, los manifestantes detienen sus gritos de '¡No más dictadura!' y empiezan a animarlos con aplausos y vítores de '¡héroes!'", describe el trabajo para Reuters de Alexandra Ulmer.

"El afecto y el calor que demuestran los venezolanos es lo que nos da fuerza para continuar", sentencia, prefabricada y engoladamente Rojas, en France24. Lugares comunes, glorificación televisable, candidez política, presuntas intenciones superiores que refuerzan el carácter "objetivo" de la "crisis venezolana" y de las "protestas pacíficas". Intento de consolidación épica.

No sin asomar, de paso, inconsistencias más bien delicadas, que pudieran asumirse como rasgos de tierna labor prematura (o mala práxis confesa): "Empezaron a salvar vidas incluso antes de tener una licencia para practicar la medicina en un centro asistencial, y sin embargo se han formado para hacerlo bien" (El Estímulo). Detallando, además, la incorporación de voluntarios de la escuela de odontología de la Universidad Santa María (?).

"En el estado occidental de Táchira, fronterizo con Colombia, los médicos visten ropa civil y usan seudónimos para evitar ser arrestados o atacados por oficialistas", apunta el trabajo de Reuters, añadiendo un elemento de mayor delicadeza en muchos sentidos.

Son, como se verá más adelante, una expresión "de vanguardia" del "canal humanitario" por el que obsesivamente han propugnado Luis Almagro desde la OEA y la Asamblea Nacional en desacato.

La cuenta Instagram de la agrupación se activó el 7 de abril.

En días recientes (esta nota fue publicada el 2 de mayo), en la cuenta de la misma red se le agregó la opción para recibir financiamiento vía Amazon y otras plataformas de financiamiento 2.0 estilo crowd funding. Para ello, tuvieron que agregar en su oferta para ser identificados como empresa la identificación como Compañía Médica/Medical Company, según el filtro por el cual se visite su cuenta. 

La guerra también es una cuestión de márketing.

Y si una de las reglas del mercadeo es impactar, no es buena idea que en los primeros intentos fallidos de publicidad (la imagen fue eliminada de su cuenta), pudiera ser más eficaz colocarle la máscara antigás a la señora mayor en vez de al sacrificado rescatista. Y no hacerla en las escaleras del Centro Comercial San Ignacio.

Los vínculos políticos siempre revelarán la agenda (y los interesados)

Todos los trabajos consultados también arrojan el mismo cierre y la conclusión "humanitaria" general: "Para volver a tener inventario, Primeros Auxilios UCV realizó este martes una recolecta de insumos y medicamentos en la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, en Las Mercedes, Caracas; pero además tienen puntos de acopio en Miami, Houston, Washington DC y Nueva York, Estados Unidos; Ciudad de Panamá, Panamá; Madrid y Barcelona, España; Bogotá, Colombia; y Lima, Perú" (El Estímulo).

Pequeños canales de facto, micro "canales humanitarios" vía "diplomacia directa" y "acción solidaria". Pero todo sigue siendo superficie. Detrás del velo, los detalles hablan con mayor claridad.

Daniella Liendo es integrante del centro de estudiantes de la Escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV). También forma parte de la ONG "Médicos por la Salud", un lobby bastante activo en la acumulación (¿bajo cuál criterio?) de cifras, datos y elementos en torno a la construcción de la matriz de la crisis humanitaria, la carencia de medicinas (producto del "fracaso del modelo"). La conexión política siempre termina revelando a los sospechosos habituales.

Detrás de todas estas formaciones se encuentra el diputado José Manuel Olivares (Vargas, Primero Justicia), presidente de la Sub-comisión de Salud y principal promotor de la "Ley especial para atender la crisis humanitaria en salud", revertida por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), por su carácter regresivo y su evidente apertura de compuertas hacia la "intervención humanitaria".

Ley de donde se pueden extraer especies tales como su artículo 16: "El Ejecutivo Nacional deberá recibir toda la Ayuda Internacional Humanitaria que le ofrezcan al Estado Venezolano, incluso si proviniere de una organización o Estado al que no le hubiere sido solicitada".

O por ejemplo el 17: "El rechazo de Ayuda Internacional Humanitaria, requiere en todo caso de la previa autorización por parte de la Asamblea Nacional, para lo cual el Ejecutivo Nacional deberá comunicar al órgano legislativo los motivos por los cuales pretende rechazar la Ayuda Internacional Humanitaria.

La Asamblea Nacional decidirá, por mayoría simple de sus integrantes, dentro de los dos días siguientes a la recepción de la comunicación que le dirija el Ejecutivo Nacional. El pronunciamiento de la Asamblea Nacional sobre la aceptación o rechazo de la Ayuda Internacional Humanitaria será vinculante para el Ejecutivo Nacional".

Traslado de competencias de última palabra que le corresponde a otros poderes del Estado, supresión "blanda" de soberanía, apertura de un "frente humanitario" que difícilmente se ocuparía de transferencia de medicinas o equipos médicos, sino como punto de circulación de equipos logísticos, militares, operadores de inteligencia, etc.

Oenegización de la sociedad, disolución de fronteras políticas del Estado-nación (Libia, una vez más). ¿Cuántas intervenciones humanitarias han tenido ese carácter de Kosovo en 1998 a nuestros días? ¿Cuánto de ronda de sanciones con el mismo propósito ofrece semejante certificación aparentemente jurídica? ¿Cuánto es avalado por el derecho internacional?

Desde esta perspectiva, y sobre la sintaxis en ejercicio en la realidad inmediata, a despecho de quienes participen bajo la carnada inocente del voluntarismo (y no de quienes evidentemente cumplen con otra misión), se trata de otro frente de blanqueo de operaciones que mucho tiene que ver con guerra informativa y poco con preocupaciones genuinas.

Cruz Verde, como podrán recordar, también es una conocida marca de productos de limpieza. La ironía aparece sola.

Moldeando el mensaje, "humanitarismo", precedentes

La operación contra Venezuela es regional, es geopolítica, es global. Lo mismo, hemos insistido hasta el hartazgo desde esta tribuna. Los métodos con los que se imponen contextos y vías para orientar la situación hacia el "cambio de régimen", el socavamiento de lo social, la retoma del control político que consolide el económico financiero y force a los focos álgidos del planeta hacia los objetivos esperados.

Así, es inevitable traer en este punto el caso sirio, y dentro de eso, a los ya renombrados "Cascos Blancos". Esos operadores multipropósito que solamente actúan en territorios controlados por las entidades yijadistas, que han protagonizado más de un expediente falso y con una clara orientación anti-Estado, su defensa integral y su modo de representar.

Su dudosa "labor humanitaria", en un primer plano, se inserta y fortalece a partir de la lógica del espectáculo y la banalización perceptiva habitual de la correa de transmisión de los medios corporativos interesados en el derrocamiento del gobierno presidido por Bashar Al-Assad, lo que detrás viene a continuación con la misma lógica de realineación y subordinación geopolítica a los intereses occidentales.

Como se sabe, fueron creación de un ex oficial de inteligencia británico, han sido reconocidos, apuntalados y promovidos por cuanto premio se encuentre en la palestra de la opinión, mientras reciben certificación moral por parte de figuras de la política occidental y la farándula global. Los mismos que hoy enfilan baterías contra Venezuela, bajo metódica similar.

En el pasado inmediato, los "Cascos Blancos" fueron la fuente principal a propósito del "ataque con armas químicas" del "gobierno sirio" en la población de Jan Sheyjun, misma que derivó en la intervención directa estadounidense de la mano de la Administración Trump, al bombardear con misiles Tomahawlk la base aérea de Sharyat. 

Su dudosa "labor humanitaria", en contrapartida, ha sido diseccionada por un considerable lote de investigaciones serias, dejando en evidencia el constructo publicitario y arrojando luces sobre su verdadera naturaleza, propósito, y su pertenencia al complejo industrial humanitario que complementa y blanquea las acciones puras y duras de la intervención política.

Las investigaciónes de Vanessa Beeley, Moon of Alabama, Patrick Henningsen, e incluso Max Blumenthal (difícilmente reconocible como una figura "pro-Assad"), son de necesaria consulta. Fuera de lo evidente, para los efectos de este trabajo se hará hincapié en otras funciones subyascentes de esta clase de operaciones:

  • Los "Cascos Blancos" o también llamados Defensa Civil Siria integra un complejo entramado de firmas de relaciones públicas, como la renombrada Purpose, inversiones pesadas, figuras oscuras del mundo del petróleo (incluyendo a la Fundación Rockefeller) y el empresariado sirio "del exilio". Parcialmente fue creado por la Oficina de Iniciativas Transicionales de la Usaid (con una primera donación de 23 millones de dólares entre otras donaciones), ha recibido entrenamiento del MI6 -el servicio de inteligencia exterior británico-, es financiado por los impuestos de los ciudadanos gringos e ingleses. Dentro de ese corretaje mediático publicitario, como alto alcance en "colocación de noticias" en simultáneo en varios medios de peso, tributa (o tributaba) con otras operaciones de acción global, como la liderada por el portal Avaaz, encargada de reunir firmas que solicitaran una "Zona de Exclusión Aérea" sobre Siria (es decir, la intervención militar directa y pesada), lo que llevó a su mayor estadio de evidencia en la enorme campaña contra la liberación de Alepo a finales de 2016. Operación esta última que por lo demás resuena en la "reunión de firmas" contra el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab.
  • Del mismo modo, actúan como un actor no-estatal que se atribuye tareas de Estado en materia de asistencia y rescatismo, puesto que, por ejemplo, el gobierno sirio sí cuenta con su propio cuerpo de defensa civil, especializado en atención de desastres y calamidades (activo en casi todo el territorio) y fuertemente depauperada por el bloqueo económico producto de las sanciones. Del mismo modo, desplaza, hegemoniza y criminaliza la acción de otras agrupaciones realmente humanitarias, incluyendo la Media Luna Roja y la Cruz Roja Internacional, toda vez que también elabora campañas contra la misma acción de las Naciones Unidas sobre ese campo de acción. Un poder global que intenta imponerse sobre los locales, nacionales.

En resumen, escenificación de situaciones orientadas al público occidental, en busca de transmitir la idea de genuino y legítimo el proceso de intervención vía operaciones de bandera falsa, promotores de desinformación vía propaganda del desastre, transmisores de la idea de neutralidad de encontrarse más allá de la política. 

Es evidente todo lo que se pudiera alegar en tanto saltos contextuales, toda vez que en tanto "fases" operativas, la operación insurreccional en Venezuela no se encuentra en el punto trágico y violento (y en resistencia) en el caso de la República Árabe Siria. Pero queda el precedente, el modelo.

¿Situaciones planificadas en estado larvario?

Finalmente, como ha desarrollado Misión Verdad, el panorama del campo de batalla venezolano en materia de información ha experimentado un salto dramático tanto en estrategias, tácticas y métodos para producir (des)información sobre lo que ocurre sobre el terreno, ahí donde la batalla es materia, entraña, y se pretende escalar por el mismo peligroso sendero.

¿Cuánto de prefiguración y proyección hacia el futuro tienen esta clase de operaciones como la aquí analizada? ¿Hasta dónde se extenderán los procedimientos que controlen el relato tanto en la esfera 2.0, la noticiosa, como sobre la administración del territorio como una escenografía privilegiada? Ya vimos un globo de ensayo y sus resultados con el incidente del 10 de abril en Las Mercedes.

En días pasados, de nuevo desde su cuenta Instagram, Primeros Auxilios UCV denunciaba el tratamiento que un periodista de Venezolana de Televisión les otorgó, desmarcándose de toda agenda, de todo contexto bélico y apelando a legislación internacional para certificar su labor desinteresada.

De ser así, deberían considerar entonces también toda la propaganda positiva, promocional y exacerbada que los medios claramente sumados a la agenda golpista están desarrollando en este momento, puesto que realizaría el mismo flaco favor.

Como cierre, recordatorio y alerta, no pondremos el video en el que los "Cascos Blancos" realizan aquella payasada simulada del "manequin challenge", sino un simulacro de accidente ferroviario llevado a cabo en Inglaterra, en 2015, como clara demostración de hasta dónde se puede llegar, si se quiere, en la elaboración y conducción de un mensaje:

 

 

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