Chávez, te cuento: estamos tragando grueso pero no nos atoramos

Vamos a hacer un mundo de verdad,

con la verdad partida

como un pan terrible para todos.

Cintio Vitier

En estos tres años, de los 17 que está por cumplir nuestra República Bolivariana de Venezuela, tu querida presencia nos ha fortalecido más allá de todo asecho imperial perpetrado en nuestra contra por los famélicos cancerberos criollos de la burguesía transnacional. Ellos desoyeron desde siempre el cabal por ahora que te sembró en la conciencia política nuestramericana. Con su endémica sordera hacia el pueblo, la contrarrevolución festejó tu gallarda despedida como un triunfo de su ruindad; así actúan los imbéciles, incapaces de entender tu otro por ahora: el hasta siempre del encuentro con la inmortalidad histórica.

Durante estos tres duros años revolucionarios, sin luto, pero con profundo dolor, hemos enfrentado la inimaginable pesadilla urdida por los cobardes agazapados bajo los fétidos faldones de la codicia. Tienen nombre y apellido, no es momento de mencionarlos para no mancillar tu memoria, para no ensombrecer tu alegría veguera, tus cumplidos anhelos de ser soldado del pueblo que salva al pueblo, porque nos has salvado Hugo de sucumbir ante el hambre desmadrada por la usura comercial, nos mantienes en pie ante la muerte detonada por la mano invisible del mercado de fármacos, médicos, clínicas privadas y hospitales públicos gerenciados por la Contra mercenaria.

Nos hemos salvado, Hugo, por quererte tan hondo, tan desde el alma emancipada y con ganas amanecidas de Patria bonita, y querida por los niños y las niñas, que contigo cantan El lunerito cada vez que tu límpida mirada se asoma a una ventana de Misión Vivienda, en un afiche de Misión Robinson, en una franela engalanando a una Madre del Barrio.

Tu franca sonrisa, llanera como la bandola de Anselmo López, nos acompaña y reconforta en esos momentos agrios cuando provoca mandar al carajo las formas pacíficas de lucha, la diplomacia y la cordura política, para entrompar de una vez por todas y con plomo de verdad, con fuego de metralla, a todos esos apellidos de mampuesto que rubrican la canalla empresarial, parlamentaria, mediática, apátrida y proimperialista, que nos viene viendo cara de pendejos desde hace un siglo rentista parasitario. Pero pendejos no somos, Hugo, tú nos comandaste en Santa Inés, con la táctica de huir hacia adelante para asestarle un pulcro NO estratégico a aquel revocatorio fraudulento.

Tu querida presencia siempre nos acompaña, Comandante

La canalla global se apertrechó tras el factor sorpresa, y en estos tres años nos ha castigado rudo, tan bajo, y con tanta fiereza, que bajamos la guardia, nos arrinconó en la defensa pasiva, cuidándonos la cara electoral descuidamos los flancos, y nos ablandaron Hugo Rafael, potenciaron la quinta columna, sobre todo la progre de izquierdas, sus opinantes se deslenguaron contra Maduro en cualquier espacio; reunión del partido, marcha de género, encuentro de ex guerrilleros; juego de bolas criollas, de dominó o truco; en todo concierto académico, de rap, o de boleros, pero sobre todo, en los recitales poéticos y conferencias cultas, la intelectualidad de barriga y bolsillo lleno disparataba sobre todo lo humano y lo divino de su paradigmático anecdotario ultra-revolucionario de los años sesenta y setenta del siglo pasado, como si fuesen ellos los artífices de la refundación que tú nos propusiste y nosotros compartimos a lo Cintio Vitier, como un pan para todos:

"No me pidas falsas
colaboraciones, juegos
del equívoco y la confusión:
pídeme que a mi ser
lo lleve hasta su sol sangrando.

No me pidas firmas,
fotos, créditos para un abominable
desarrollo de la doblez: pídeme
que estemos como hermanos
abriéndonos el corazón hasta la muerte."

Evocar a Cintio, a Pedro Mir, al Chino Valera, es evocarte, Presidente invicto; tú los leías, nos los leías y nos enseñaste a compartirlo todo contigo, lo dulce y lo amargo de esto que decidimos sea una Revolución: bolivariana, porque sembraste la conciencia de Bolívar en la conciencia de millones y millones de ciudadanos del mundo; socialista, por adelantado tú, como Simón Rodríguez cuya conciencia también sembraste; chavista, porque millones y más millones queremos que así sea, y así será. ¡De la Asamblea Nacional no pasarán!, te lo juramos Chávez.

Estamos tragando grueso Comandante, pero no nos atoramos aunque a veces provoca vomitar tanta ignominia, el fascismo es innoble, sobre todo el pelele, el lamesuelos que no sabe ni con qué comerse una guerra imperial, el que no se da cuenta de que en una invasión de potencia extranjera las cabezas de ellos serán las primeras que rueden por los suelos mancillados, porque no son gente, son traidores y los traidores estorban en todos lados, como los delatores, nadie puede confiar en ellos desde ningún lado de la calle donde se paren a ver pasar el cadáver de su hermano, de su amigo.

Tres años y seguimos adelante con tu espada de Bolívar desenvainada, con las letras bien puestas, con la amistad de adarga bajo nuestros costillares. ¿Tristes?, claro, y quién no; pero si el perro ladra y no muerde hay que espantarlo antes que se eche la meada, y si ladra, babea y además muerde, hay que matarlo por la cabeza, cual culebra venenosa: tiene mal de rabia. En cambio, nuestros males y nuestros bienes son de amores.

La amistad como afecto vital, como emoción revolucionaria, es uno de tus más hermosos legados, Hugo Chávez, tu amistad con tanta gente bella, gente comprometida con su tiempo, hermanados en tu historia nuestra de todos los días, como Wladimir Ruiz Tirado y su padre José Esteban Ruiz Guevara, y tantos hermanos de la tierra ancha y propia, como Evo, y como Fidel quien te recuerda con esta canción regalada por gente cubana que tanto te ama, como nosotros:

"Para la partida de un amigo que nos devolvió la risa

No hay adiós definitivo, ni finales de cenizas

Tanto corazón dolido no se va creer la prisa

De la muerte que ha intentado manchar su roja camisa"

 

Tu querida presencia siempre nos acompaña, Comandante.

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