"4F: Un puñado de pájaros contra la gran costumbre" o el chavismo está ojo de garzo

Desde aquella madrugada de 1992 en que irrumpió en el país la esperanza macerada en un ideario fundacional (Bolívar, Simón Rodríguez y Zamora) y en la decisión, práctica y valiente, audaz y temeraria, de alzarse o de volar para recomponer el juego de ajedrez político y económico en el que los pobres casi ni figuraban, ni siquiera como peones, en el lugar de ese "lúdico" ejercicio del poder perverso que ya tenía un viso sangriento en 1989, violento, que socavó las bases de la Democracia Representativa forjada durante el Pacto de Punto Fijo, Hugo Chávez, nuestro hermano, comandante e impulsor de la Revolución Bolivariana, nunca dejó de verse en este libro, para aquel entonces aún inédito, pero embrionario de la historia sucesiva: él y sus legionarios se convirtieron en los pájaros que aún vuelan desafiantes los contornos de las desviaciones, de las arremetidas del enemigo, de las erradas y tardías decisiones para enderezar lo que a veces luce torcido y avieso, antes y después de su partida. Y gran parte de nosotros se fue con él. Chávez se nos fue con este libro entre sus manos, enamorado de su título, del recorrido que unos niños que, como en el cine, con la savia de su memoria casi amniótica unos y con la templanza de la pluma que escribe y vuela otros, fueron creciendo desde el Por Ahora para trazar, también como en el cine, la realidad de una revolución que hoy se encuentra en aprietos y, sobre todo, sin él, sin el Capitán de la nave.

Faltan muchas cosas por hacer, otras por rehacer: el chavismo está ojo de garzo

Hugo se nos fue enamorado de ese libro que es un flash-back de su vida y de su accionar político. Texto estelar en las últimas ediciones de las Ferias Internacionales del Libro, libro focal de conversatorios y charlas en amplios espacios de Venezuela, de sus movimientos sociales, políticos y académicos.

Lo enamoró el título, lo enamoró el epígrafe -"Es un libro muy interesante, muy bonito", le dijo al teléfono a Tania Díaz en un programa televisivo-, y con esa fibra que contenía sus páginas, se nos fue y se las llevó.

Misión Verdad lo coloca en su página no como una prenda decorativa de la historia convulsa de un cuarto de siglo, sino como la llama viva, encendida aún, como decía René Char, de la luz que filtraba la madrugada de los bosques.

En tu honor, en tu memoria, con el fervor que hiciste sangre en las arterías de un país que no te olvida.

Los pájaros aún vuelan, tienen capacidad de vuelo, son la metáfora de la resurrección e insurrección de un ideario colectivo.

Faltan muchas cosas por hacer, otras por rehacer: el chavismo está ojo de garzo.

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