Bolívar y su tiempo de contradicciones

El 6 de septiembre de 2015 se cumplieron 200 años de la llamada Carta de Jamaica, la cual en contenido esconde muchas derrotas, es decir, muchas verdades sobre Bolívar.

Esta carta debía ser así, pues tenía como objetivo principal atraer al mayor imperio de la época: Gran Bretaña, para que apoyara su empresa e ideas revolucionarias de emancipación de la corona española. La carta se desplaza muy bien en las ideas eurocentristas de aquella época (como las de Montesquieu), Bolívar hace gala de su manejo apropiando y adaptando cada idea al "hemisferio de Colón", como así llamó a América en su carta.  

Cuando leemos al Bolívar de 1815 en Jamaica, era un Bolívar que aún no abrazaba la causa libertaria y niveladora de los esclavos, causa que tampoco reconocía un año antes en Venezuela y que fue la razón de la pérdida de la Segunda República. Bolívar, a pesar de conocer muy bien la historia de la revolución francesa, nunca pudo reconocer que aquella rebelión popular de 1814 fue más sangrienta inclusive que la Jacquerie. Es evidente que si buscaba un apoyo a su idea revolucionaria, no podía mostrarse débil ante sus futuros aliados.

Bolívar desde un principio nunca se planteó la abolición del sistema opresor, para ese momento se planteaba un pase de mando de extranjeros a criollos, como él mismo lamenta su destrucción en mayo de 1814:

"Terribles días estamos atravesando; la sangre corre a torrentes; han desaparecido los tres siglos de cultura, de ilustración y de industria; por todas partes aparecen ruinas de la naturaleza o de la guerra; parece que todos los males se han desencadenado sobre nuestros desgraciados pueblos [...]".

Inclusive ya Bolívar un año antes, es decir en 1814, había pedido una primera ayuda a Inglaterra, en donde para tratar de convencerlos les afirma que no se iban a enfrentar contra la Corona española, sino contra los negros, los terribles esclavos en insurrección:

"Nuestros enemigos no han perdonado medio alguno por infame y horrible que sea para llevar a cabo su empresa favorita. Han dado la libertad a nuestros pacíficos esclavos y puesto en fermentación las clases menos cultas de nuestros pueblos para que asesinen individualmente a nuestras mujeres y a nuestros tiernos hijos [...] El ejemplo fatal de los esclavos y el odio del hombre de color contra el blanco, promovido y fomentado por nuestros enemigos, van a contagiar a todas la colonias inglesas, si con el tiempo no se toman la parte que corresponde para atacar semejantes desórdenes".

En el mismo 1814 se puede extraer de la historia que, gracias a la sanguinaria rebelión popular, en Caracas el negro y el zambo ocupaban los mejores cargos de gobierno, la clases dominantes se debían inclinar ante aquellos que no fueron más sus esclavos. Fue una revolución niveladora que quizá por ser eminentemente popular, la sociedad patriótica caraqueña no entendió.

Pero ya en 1815, Venezuela estaba bajo un verdadero mando español liderado por Morillo. Este hecho era, para Bolívar y los patriotas, algo de mucho beneficio, ya que en Urica habían muerto las ideas igualitarias para los esclavos tras la desaparición de Boves. La guerra por la independencia volvía a resumirse en una guerra entre un país invasor y un país en resistencia, entre dos naciones, etc. Se acaba la guerra civil, la guerra entre castas, la guerra fratricida y comienza la guerra internacional.

El hombre de las dificultades nos enseña que cometer errores no impide ir al mismo tiempo aprendiendo de ellos

Y es aquí donde llegamos al contexto de la carta de Jamaica, acá Bolívar expone con destreza todo su conocimiento a profundidad de la América sometida y oprimida. Sin embargo, se leen ideas en contradicción a lo vivido en 1814, aún sin entender el deseo de libertad y autodeterminación de los pueblos: 

"En tanto que nuestros compatriotas no adquieran los talentos y virtudes políticas que distinguen a nuestros hermanos del Norte, los sistemas enteramente populares, lejos de sernos favorables, temo mucho que vengan a ser nuestra ruina. Desgraciadamente estas cualidades parecen estar muy distantes de nosotros en el grado que se requiere; y por el contrario, estamos dominados de los vicios que se contraen bajo la dirección de una nación como la española, que sólo ha sobresalido en fiereza, ambición, venganza y codicia".

Bolívar, en ese momento, aún no reconoce las capacidades de los oprimidos para conducir sus propios destinos. 

Más adelante Bolívar adula un poco las maneras europeas:

"Los salvajes que la habitan serían civilizados y nuestras posesiones se aumentarían con la adquisición de la Goagira. Esta nación se llamaría Colombia, como un tributo de justicia y gratitud al creador de nuestro hemisferio".

Llamar salvajes a los que allí vivían, realmente podría denotar la poca comprensión de Bolívar, para ese entonces, sobre las clases despojadas en territorio venezolano, quizá fue la razón principal que atizó la pérdida de la II República.

Continúa Bolívar en su Carta de Jamaica:

"El Perú, por el contrario, encierra dos elementos enemigos de todo régimen justo y liberal: oro y esclavos. El primero lo corrompe todo; el segundo está corrompido por sí mismo. El alma de un siervo rara vez alcanza a apreciar la sana libertad: se enfurece en los tumultos o se humilla en las cadenas".

Vemos, pues, cómo hasta 1815 las ideas de Bolívar acerca de la libertad del esclavo no eran aún una bandera enarbolada por él. Es en 1816, cuando prefiere buscar ayuda en la primera república independiente de América Latina: Haití. Acá se encuentra con el general Alexandre Pétion, primer presidente de Haití, quien ya para esa fecha comienza a introducirle ideas a Bolívar sobre la abolición definitiva de la esclavitud. Esto aunado a la trágica experiencia vivida en Jamaica por él, donde pudo saborear el amargo néctar que condena a los oprimidos del mundo.

Cuando en definitiva Pétion ayuda con armas, barcos y tropas a Bolívar, lo hace con la condición de que debe hacer lo posible por abolir la esclavitud. Cuando Bolívar hace su llegada a Venezuela, decreta la libertad de los negros que se incorporasen a sus filas. Igualmente cuenta la historia por medio de Juan Uslar Pietri que: 

"Bolívar estaba decidido a efectuar la independencia de la patria a cualquier costo. Reúne a su alrededor todo el pueblo venezolano.Impone la igualdad de clases en sus filas. Enaltece a los negros que como Pedro Camejo, merecían el título de héroes. Elimina las cortesías y los aristócratas innecesarios de la dirigencia nacional. Por eso, el mismo Capitán Wawell describe al Bolívar de aquella época (1816-1821) con pinceladas que destacan la realidad del momento. Es todo un verdadero jefe de estructura democrática. Detrás de aquel recio guerrero quién hubiese podido reconocer al hombre acostumbrado a la buena vida, a los salones dorados, a los mimos de una sociedad de la cual era su exponente más destacado".

Hace 200 años Bolívar iba en búsqueda de un sueño libertador, el hombre de las circunstancias y de las dificultades nos enseña que cometer errores no impide ir al mismo tiempo aprendiendo de ellos, no somos los mismos de hace 10 años y quizá hoy somos diametralmente opuestos a lo que seremos dentro de los próximos 10 años, es así, y quizá también fue así la vida de Bolívar: con aciertos y errores, pero siempre avanzando. La Carta de Jamaica no fue un cerrojo ideológico, no fue siempre Bolívar un dogmático aristócrata caraqueño, las derrotas recibidas por parte de aquella masa física en 1814, lo hizo comprender, en el tiempo, que la inteligencia no siempre es seguida por la masa y que en aquella masa había dignidad y moral para gritar libertad.

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