Alfredo Maneiro: "Más allá de la izquierda está la solución"

Hoy que se cumplen 32 años del día en que Alfredo Maneiro muere abatido por un ataque cardíaco, publicamos acá una entrevista que le realizó el Diario de Caracas el 29 de octubre de 1980. No necesita mucha introducción uno de los espíritus venezolanos más lúcidos del siglo XX. Como si de un pasmo político se tratase, Maneiro describe con demoledora precisión la petulancia vanguardista de cierta tradición de izquierda que se sustenta en lo nominal, en la nada vanidosa o en la conchupante conspiración. Las ideas que aquí se exponen calzan perfectamente en el debate. Y también en la urticaria que le provocará a más de un preclaro hiperconsciencia crítica que hoy por hoy se venden como una suerte de paradigma moral, pero de ideas absolutamente empozadas.

El dirigente de la organización política La Causa R hace un análisis de la situación del país para llegar a la conclusión de que se hace necesario un movimiento de emergencia nacional. Alfredo Maneiro habla de AD, Copei, la izquierda y el centro político del país.

A medida que se va exaltando, acelera el ritmo de sus frases: cuando más metido está en el tema es cuando más rápido habla, con la particularidad de que siempre mantiene la coherencia. Maneja el sentido del humor con el mismo dominio con que maneja ese tabaco que se consume durante la hora de conversación. Lanza acusaciones, cuestiona, hace pronósticos, analiza, recuerda, se defiende… Alfredo Maneiro tiene una respuesta para cada planteamiento.

Su nombre, como el de la organización política que dirige (La Causa R), ha tenido un repentino y reciente resurgir. Se le ha dedicado la portada de una revista nacional, ha sido invitado a programas televisivos, se menciona en columnas y comentarios políticos… De pronto, pareciera que se está develando el meollo de esa Causa R, asociada a tantas cosas. Precisamente, esa es la intención de esta entrevista realizada una noche de papagayos en La Casa del Agua Mansa.

La orfandad electoral

A raíz de la polémica que se dio con relación a la existencia o no de un centro político en el país, hay quienes identifican a La Causa R precisamente con ese centro. Se presenta entonces una especie de contradicción con lo que, hasta ahora, se ha identificado a La Causa R: los tipos radicales, anti-todo… Habría como un vuelco…

"La discusión sobre el centro arriesga a convertirse en una discusión escolástica. Se discute si el centro existe y, aun, si existiendo presiona o no presiona. Los que han levantado la discusión sobre la existencia y la efectividad social y política del llamado centro son, sobre todo, algunos dirigentes del MAS. El hecho de que sean ellos los que adelantan la discusión hace que la cosa pierda todo interés y toda seriedad para nosotros. El MAS ha venido creando realidades políticas por decreto: durante diez años, negó la existencia de la izquierda y, ahora, con el mismo capricho, niega la existencia del centro…".

Con el cabello despeinado sobre su amplia frente, Maneiro fija la mirada y corta el tema del "centro", para reflexionar sobre algo que considera fundamental:

"Acción democrática ha perdido toda capacidad de transmitir un mensaje de significación a los venezolanos militantes de ese partido. El mensaje de AD es de un revanchismo de la peor especie: 'Volverás a ser portero del INOS, volverás a ser chofer del MOP, volverás a ser ministro'. Por otra parte, Copei –después de la inmaculada decepción que ha significado la elección de Luis Herrera– no levantará ya el entusiasmo que lo llevó al poder".

Concluye en que hay una "orfandad electoral" que abarcaría de un millón a dos millones de venezolanos. Es aquí cuando sentencia: "Si no surge una alternativa que los reentusiasme, hasta la fuerza de la inercia los hará escoger siempre el malo conocido. Porque el otro polo en discordia es una izquierda con una reducidísima capacidad de convocatoria, que su unidad no la aumenta en mucho".

Aquí, vuelve a hacer referencia al MAS. Recuerda aquel documento de ese partido en el que planteaba que el candidato propuesto por el MAS tendría prioridad en caso de unificarse las izquierdas…

"Para seducir a la izquierda el MAS utiliza un argumento muy curioso. Le dice: 'Y todos aquellos que se dejen arrastrar por nosotros, recibirán beneficios políticos'. Fue casi un acto fallido. El MAS sabe que esa izquierda unida alrededor de sus banderas lo más que puede lograr es aumentar algunas curules. El objetivo de aumentar las bancas de la izquierda no entusiasma más allá de los candidatos a ocupar esas curules".

El panorama que muestra Maneiro surge aterrador: "Un electorado en orfandad, una izquierda con incapacidad para movilizarlo, y la perspectiva terrible de que –si no surge una fuerza capaz de romper el condominio adeco copeyano– desde ya, podemos saber el nombre del próximo presidente de la República que es Caldera; el de 1988 que es Carlos Andrés Pérez; el del 93 que es Eduardo Fernández…".

¿Y esa fuerza va a surgir de la nada?

No. De la nada no. Te estoy hablando de millones de hombres existentes.

El centro tiene un sentido

Maneiro insiste en la necesidad de rescatar al electorado huérfano de AD ("antes de que AD recupere su capacidad para el engaño") y al electorado decepcionado de Copei ("antes de que Copei recupere su capacidad para reentusiasmarlo"), y, además, perfilar una "solución distinta".

Aunque usted no quiere hablar del centro, precisamente lo que acaba de señalar es el planteamiento con relación al centro…

Exacto. Ahí es donde el centro tiene un sentido. Los más radicales de la izquierda, cuando se refieren a una posición izquierdista frente al problema electoral, hablan de que esta posición tiene que estar signada por una amplitud suficiente. Dicen que va más allá de la izquierda. ¿Qué quiere decir esto? Que es más allá de la izquierda donde está la solución, donde están las fuerzas movilizables para romper el aterrador futuro de un país que tiene cinco lustros marcados con nombre y apellido…

Teodoro Petkoff ha señalado absolutamente lo contrario de usted. Dice que esa bipolaridad de AD y Copei tiene ahora una especie de grieta donde la izquierda juega un papel muy importante, como izquierda…

Teodoro sustituye al país por la izquierda, a la izquierda por el MAS, al MAS por el teodorismo, y al teodorismo por él. Es una cadena fatal. El argumento de Teodoro es una forma delirante de promover su candidatura como solución. Teodoro no dice lo contrario de lo que digo yo. La cosa es más grave: dice lo contrario de lo que durante diez años estuvo diciendo. Porque durante diez años, Teodoro le hizo un proceso a la izquierda. Se erigió en fiscal de la misma izquierda a la que hoy asigna posibilidades mágicas…

El izquierdismo es sobreestimar las posibilidades de la izquierda, subestimar la posibilidad de un país a la búsqueda de redentores y subestimar la descomposición de AD y Copei

Se le señala que La Causa R ha sido siempre calificada de antimasista. Él lo niega: "Se refieren al antimasismo, como si fuera una conducta sistemática y hepática. Nosotros tenemos con el MAS la misma relación de profunda crítica que la que tenemos con el resto de los partidos. Hemos tratado que las diferencias con el MAS se enmarquen dentro de una política civilizada que ayude a ese partido".

Como ejemplo, recuerda cuando "Teodoro le impuso a la organización masista obrera de Guayana, como candidato sindical, a José Barrios. Hasta con caricaturas le advertimos al MAS que no promoviera a ese infiltrado. Y tuvimos muy escaso éxito. Lo promovieron. Pero, sin decirlo, el MAS lo tuvo que agradecer a los dos años, expulsando a José Barrios de sus filas".

Dentro de todo este panorama que ha pintado, usted ha hablado de la izquierda en general. ¿Cuál es el papel que juegan, en esa posibilidad de alternativa, los otros partidos de izquierda?

Importantísimo. Yo creo que hay que rendirle un homenaje a la mesurada y prudente actitud del MEP, que es tanto más destacable cuando se hace con ese background delirante que Teodoro quiere imponer en la calificación de los procesos actuales. El problema no es contrastar un gesto con otro gesto, una capacidad por la diatriba con una capacidad para la respuesta. El problema es contrastar el discurso con los hechos evidentes de que AD tiene disminuida su capacidad de entusiasmar a la población no adeca, de que Copei es muy difícil que relevante el entusiasmo y de que la izquierda no ha recuperado la capacidad que tenía en el año 1958.

Una alternativa de emergencia

Maneiro explica que su organización trata de evitar que el MAS acepte las posibilidades de recuperación del maltrecho cuerpo de la izquierda venezolana "y que sí acepte la posibilidad de desarrollo de un movimiento nacional que es un movimiento de emergencia nacional. Soluciones de emergencia de un gran frente nacional".

Precisamente, eso es lo que propone José Vicente Rangel…

Todo lo que se puede colocar legítimamente bajo la categoría de proyecto, José Vicente cuenta con nuestra expectativa esperanzada. Sí. Queremos alentar cualquier solución.

Según lo que usted ha planteado hasta ahora, se puede decir que La Causa R, por un lado, reivindica al centro; por otro lado, se diferencia de la izquierda; y por último, apoya o está a la expectativa ante un proyecto de alternativa como lo plantea José Vicente Rangel…

Todo es correcto, menos la segunda afirmación. La Causa R no se diferencia de la izquierda. La Causa R se diferencia del izquierdismo. Hoy, el izquierdismo no es reivindicar la acción directa. Hoy, el izquierdismo es sobreestimar las posibilidades de la izquierda, subestimar la posibilidad de un país a la búsqueda de redentores y subestimar la descomposición de AD y Copei. La Causa R no es que se diferencia de la izquierda… Nos diferenciamos del vanguardismo, del snobismo, del gesto que sustituye al análisis; de la gritadera que sustituye a la palabra; de la arrogancia…

El profesor universitario —licenciado en Filosofía— considera que Carlos Andrés Pérez y Teodoro Petkoff han fabricado un esquema que, para él, es falso. Consiste en reducir el país a tres polos: AD, Copei y la izquierda marxista.

"El interés básico de la izquierda debe ser descongelar la política nacional y montar otros actores en escena. Lo que está en discusión no es un problema clasista planteado en términos esquemáticos. No. Lo que está planteado es descongelar la política nacional. Y, la capacidad de la izquierda para descongelar la política nacional consiste en su capacidad para no estorbar e, incluso, promover un movimiento capaz de derrotar a AD y Copei".

Por último, en su análisis sobre el Parlamento venezolano, Alfredo Maneiro quiso hacer dos excepciones en cuanto a la no representatividad:

"David Morales Bello que, sin duda alguna, representa a algún grupo revanchista y profundamente reaccionario que existe en nuestra sociedad. Y la otra excepción es José Vicente Rangel quien representa –desde el mismo momento en que ocurra el hecho– a cualquier madre venezolana cuyo hijo haya caído injustamente preso. La relación que hay entre el tema de los derechos humanos y José Vicente Rangel es innegable. También la relación que hay entre los intereses de la reacción y David Morales Bello".

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